jueves 4 de junio de 2020
Política | cuarentena | Rodríguez | Coronavirus

La politización de la cuarentena y la pelea (prematura) de dos "presidenciables"

Las diferencias entre Horacio Rodríguez Larreta y Axel Kicillof no son circunstanciales. La armonía se quebró en las últimas semanas.

En una semana cruzada por dos anuncios clave, la renegociación de la deuda con los bonistas extranjeros y una nueva prórroga de la cuarentena, la lucha contra la pandemia del coronavirus se politizó al máximo. El presidente Alberto Fernández quedó disgustado por el ataque del gobierno bonaerense de Axel Kicillof, y de algunos intendentes peronistas al gobierno porteño de Horacio Rodríguez Larreta por la ola de contagios en las villas porteñas.

No se trata de una pelea circunstancial. Se trataría del preludio de un enfrentamiento con ribetes electorales en la que participan dos potenciales candidatos presidenciales, Kicillof, por el kirchnerismo, y Rodríguez Larreta, por Juntos por el Cambio. Hasta la semana pasada, ambos mandatarios distritales mantenían una relación cordial y de asistencia mutua ante la amenaza de que un pico de contagios hiciera colapsar el sistema sanitario del área metropolitana. Sin embargo, esta armonía se quebró la semana pasada cuando Kicillof, bajo la sombra de su mentora, Cristina Kirchner, salió a cuestionar con dureza al jefe de Gobierno porteño por haber relajado la cuarentena en la Capital con la apertura de comercios y la autorización de paseos recreativos con niños.

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La puja entre Ciudad y Provincia de Buenos Aires comienza a reflejar la politización de la lucha contra el coronavirus.

La puja entre Ciudad y Provincia de Buenos Aires comienza a reflejar la politización de la lucha contra el coronavirus.

“Se radicalizó un sector del oficialismo. Esto era innecesario. Este es el kirchnerismo que le marca la cancha a Alberto y a Rodríguez Larreta”, deslizó un funcionario de la Casa Rosada. En el entorno más cercano al presidente Fernández se interpreta que la reacción de Kicillof no es otra cosa que una muestra de disgusto del kirchnerismo por su cercanía y sus buenos vínculos con Rodríguez Larreta. Para el Instituto Patria, la usina del kirchnerismo duro, la oposición no se merece ni el saludo. Por eso observan, con bastante recelo, la amabilidad con que Fernández recibe al mandatario porteño.

Un tuit que encendió el conflicto

El conflicto se disparó cuando el ministro de Salud bonarense, Daniel Gollán, publicó un tuit en el que consignó en un mapa con la Ciudad marcada en rojo una frase ofensiva: “Queda claro en este mapa dónde está el mayor riesgo de irradiación del coronavirus”. El ministro porteño, Fernán Quirós, contestó ofuscado sin responder directamente: “No hay espacio para opiniones divergentes. No voy a gastar un minuto de mi tiempo en contestar un tuit que no le agrega nada al trabajo que estamos haciendo. Cada uno de los gobernantes tiene todo el derecho y la responsabilidad de opinar respecto a la pandemia".

En la Ciudad sospechan que los allegados a Kicillof quieren demostrar que en la Provincia pudieron cuidar mejor a las villas que en la Capital y que, en última instancia, quieren instalar la idea que cualquier contagio que sufran las villas bonaerenses sería por culpa el gobierno porteño. Intendentes del kirchnerismo salieron a abonar esta tesis. Fernández intercedió y Kicillof ordenó bajar los decibeles.

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La Villa 31 en Capital Federal representa una verdadera bomba de tiempo frente al avance de la pandemia.

La Villa 31 en Capital Federal representa una verdadera bomba de tiempo frente al avance de la pandemia.

"Nosotros hoy necesitamos a Horacio Rodriguez Larreta como un aliado y no como un enemigo”, dicen fuentes de la Casa Rosada. Saben que el jefe de gobierno porteño representa a un sector de la sociedad que no cree en Alberto pero que responde a la cuarentena por creer en Rodríguez Larreta.

El miércoles pasado, el Presidente reunió a Kicillof y a Rodríguez Larreta en Olivos. Del encuentro tripartito surgieron algunos acuerdos. Después de una semana de chispazos, coincidieron en que no hay margen para flexibilizar la cuarentena en el área metropolitana, definieron que el transporte público no puede interrumpirse -aunque deben instrumentarse nuevas medidas para aumentar los controles- y resolvieron direccionar los esfuerzos del Estado hacia los barrios vulnerables.

Kicillof insiste en que Larreta debe restringir aún más la cuarentena. Desde la Ciudad no descartan dar una marcha atrás, pero piden analizar el tema con cifras sobre la mesa.

No hubo consenso, sin embargo, en cómo reducir la movilidad interurbana. Además, Kicillof insiste en que Larreta debe restringir aún más la cuarentena. Desde la Ciudad no descartan dar una marcha atrás, pero piden analizar el tema con cifras sobre la mesa. Quieren ganar horas para analizar el impacto que tuvo la liberación de comercios y de actividades recreativas con niños los fines de semana a la luz de la curva de contagios y del nivel de acatamiento. "Mientras más podamos estirar los plazos para tener en claro cuál fue el impacto, mejor", dicen cerca de la jefatura de gobierno porteño.

La tregua parece frágil. La cuarentena parece haber entrado en una peligrosa e impredecible fase de politización que amenaza con borrar a los moderados

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