viernes 17 de junio de 2022
Política | energía | Estados Unidos | Frente de Todos

La disputa China-Estados Unidos abre una grieta atómica en el Frente de Todos

Los senadores que responden a Cristina Kirchner sospechan que el gobierno frena la construcción de la central nuclear Atucha III, financiada por China, por presiones de los Estados Unidos. ¿Qué hay detrás del nuevo cruce interno dentro del Frente de Todos?

Un nuevo frente de conflicto golpea las puertas del oficialismo nacional, esta vez a causa de la construcción de la central nuclear Atucha III. El bloque de senadores que responde a Cristina Kirchner convocó al secretario de Planeamiento Estratégico de la Nación, Gustavo Beliz, a comparecer ante el Congreso. “Parecería que en Planeamiento Estratégico se defienden intereses que no son de la Argentina, por eso hemos convocado a Beliz, porque hace 100 días está durmiendo un expediente y demora el inicio de la obra”, argumentó el senador cristinista Oscar Parrilli.

¿Esta es otra interna política dentro del Frente de Todos o hay algo más grande? ¿Cuáles son los intereses a los que hace referencia Parrilli?

A veces no todo es parte de las peleas domésticas, o mejor dicho, hay peleas domésticas que tienen correlación con disputas a otra escala. En ese sentido, la construcción de Atucha III se inscribe dentro de una serie de áreas y actividades estratégicas por las que Estados Unidos y China compiten “estratégicamente” en Sudamérica y donde también cuentan vías navegables, puertos, ferrocarriles, alimentos, minería, otros recursos naturales, bases de observación del espacio profundo, cooperación militar y proyectos energéticos.

https://twitter.com/OscarParrilli/status/1525211704082284544

Cabe recordar que a principios de febrero, días antes del viaje del presidente a Rusia y China, Nucleoeléctrica Argentina SA y la Comisión Nuclear Nacional de China (CNNC) firmaron el contrato para la construcción de la cuarta central nuclear del país. La obra podría iniciarse a fines de año. El proyecto abarca construcción y financiamiento por parte de bancos chinos. Pero falta la firma final para autorizar ese endeudamiento y eso depende de Beliz, funcionario de extrema confianza del presidente de la Nación.

¿Cuáles son esos otros intereses a los que apunta Parrilli y, en consecuencia, la vicepresidenta? Aunque no se diga, la sospecha de ese sector del oficialismo es que Estados Unidos influye sobre la secretaría que dirige Beliz, ex funcionario del BID en Washington. Por eso la inusual convocatoria al Congreso a “dar explicaciones” y, antes que eso, una potente señal política: la visita de un gran número de senadores oficialistas al Complejo Nuclear Atucha en la ciudad bonaerense de Lima, del cual fue parte el santafesino Marcelo Lewandowski.

Consultada por AIRE, la profesora de la Universidad Nacional de Rosario e investigadora de Conicet, Julieta Zelicovich, se pregunta “¿cómo hacer un rastreo de que efectivamente existan esos mecanismos de presión? Estamos en un sistema internacional donde algunas cosas son políticas públicas y otras son mucho más opacas”.

Julieta Zelicovich.jpg

"Estados Unidos va a buscar contener la influencia china en América Latina, incluida Argentina", sostuvo la profesora de la Universidad Nacional de Rosario e investigadora de Conicet, Julieta Zelicovich.

“Como analistas internacionales lo que sabemos es que tanto Estados Unidos como China definen su vínculo en base a una competencia estratégica, con mucho énfasis por parte de Estados Unidos. Esa competencia estratégica permea la mirada de seguridad nacional y de política estratégica. Uno de los documentos más recientes de una agencia del gobierno de Estados Unidos, que monitorea las relaciones con China, detalla qué les preocupa de la influencia China en América Latina, y efectivamente las áreas sobre las que esta agencia llama la atención son las infraestructuras de uso dual (hidrovía, puertos, ferrocarriles, entre otros), la presencia en el sector de energías, la observación del espacio lejano, todas áreas donde China estableció acuerdos de cooperación y tienen presencia empresas chinas”, cuenta Zelicovich.

“El documento dispara una serie de sugerencias sobre qué hacer, que van desde incrementar la presencia, exigir más monitoreo, buscar más información… y ahí aparecen los incentivos positivos y negativos que Estados Unidos va a buscar para contener la influencia china en América Latina, incluida Argentina. Entonces no sería extraño que en estos proyectos sensibles haya mecanismos de presión, expresiones de descontento, de parte de Estados Unidos”.

https://twitter.com/marcelewan/status/1525227482273693696

Una cuestión importante que señalan analistas internacionales como Zelicovich es que no debe pensarse esto como proyectos individuales, sino que para China es un paquete de áreas y actividades que abarca infraestructura energética, portuaria, vías navegables, comercialización de granos y alimentos, ferrocarriles, riego, tecnologías de la comunicación y minería, entre otros.

Atucha es un caso puntual en ese paquete, aunque no menor. Es una inversión superior a los 8.000 millones de dólares en la que se juega, además del negocio en sí, el desembarco de tecnología nuclear china y la ventaja de poner un pie en una nueva área.

https://twitter.com/Nucleoelectrica/status/1525258818543681536

Si se sigue la línea sugerida por el senador Parrilli, parece posible que la competencia estratégica entre China y Estados Unidos se haya colado en el caos que es el Frente de Todos. No porque el presidente sea pro estadounidense y la vice sea pro China, sino porque en la falta de comunidad de intereses entre uno y otra se privilegian distintas miradas del asunto.

Debe tenerse en cuenta que si efectivamente existen presiones u objeciones de Estados Unidos, el Poder Ejecutivo no está en condiciones de ignorarlas de plano siendo ese país el respaldo clave del acuerdo con el FMI y, en adelante, para las futuras revisiones y potenciales renegociaciones. Desde el cristinismo presionan para avanzar con un proyecto que inició la propia Cristina cuando era presidenta y que es relevante dentro de las áreas de energía que su sector político gestiona dado el esquema de reparto de gestión dentro del gobierno.

Sobre ese aspecto, la vicepresidenta fue explícita hace poco más de un mes en su discurso de apertura de la EuroLat que se hizo en Buenos Aires. “El problema no es Estados Unidos. Ellos lo que hacen es defender sus intereses. La cuestión es qué hacemos nosotros”, dijo en medio de las tensiones que rodean los conflictos entre el presidente y la vice respecto a los posicionamientos por la invasión rusa a Ucrania.

https://twitter.com/Senadores_Todos/status/1525245808966135808

En ese sentido, la vicepresidenta viene expresando una mirada pragmática de la política internacional, que le permitió, por ejemplo, restablecer después de una década su vínculo con los Estados Unidos, a pesar de ser férrea defensora de mantener muy activas las relaciones con Rusia y China. En los últimos dos meses recibió en dos oportunidades al embajador de Estados Unidos, Marc Stanley. En la segunda oportunidad, junto con la jefa militar del Comando Sur de los Estados Unidos, Laura Richardson. En un reportaje posterior con Infobae, Richardson explicitó las áreas de preocupación norteamericana por la influencia de China en el Cono sur: la energía es una de ellas.

Mientras la vicepresidenta está muy activa y pregona sin limitaciones un multilateralismo pragmático, el Ejecutivo se mueve en un sendero mucho más acotado por los compromisos adoptados con el FMI, por un lado, y con Rusia, por el otro, país que fue clave para afrontar la pandemia y con el que había planes de expansión y profundización de la relación. Tan vertiginoso es todo y tal el volantazo que se vio obligado a dar el gobierno, que en cuestión de cuatro meses se pasó de aquella desafortunada frase presidencial en Moscú (sobre que Argentina sería “la puerta de entrada” de Rusia a América del Sur) a votar la suspensión de Rusia del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.

Volviendo a la construcción de la cuarta central nuclear del país (las otras son las dos Atucha y Embalse Río Tercero), ya estaba contemplada en los megacuerdos de cooperación entre Argentina y China firmados en la primera década del siglo XXI. Las negociaciones concretas se iniciaron hace al menos 12 años y tuvieron continuidad, con variantes, en los gobiernos de Cristina Fernández de Kirchner, Mauricio Macri y Alberto Fernández. En todos hubo avances y frenos por la situación financiera del país.

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