El mazazo que dio la pandemia cuando se llevó a Miguel Lifschitz abrió un vacío en el Frente Progresista que invita y al mismo tiempo obliga a quienes tenían planes a cambiarlos y asumir nuevas responsabilidades. Pudo verse, por ejemplo, al exgobernador Antonio Bonfatti salir del silencio y bajo perfil autoimpuestos para reasumir una cuota de protagonismo en medio del duelo que atraviesa el Partido Socialista. Y sin dudas los planes a futuro tuvieron un giro de 360 grados para el intendente de Rosario Pablo Javkin, a quien la tragedia le presenta la oportunidad/obligación de prepararse para dar la pelea por la Gobernación no ya en 2027, como era su idea original, sino en 2023. No es sólo por su proyecto personal, sino porque la orfandad del Frente Progresista vuelve imperiosa la reconstrucción de liderazgos y la renovación de la oferta electoral para poder seguir siendo una fuerza provincial competitiva. En ese escenario, podría decirse que el futuro de Javkin se adelantó tanto que es hoy mismo.
Sin ser el único con ambiciones y posibilidades, Javkin tiene todo servido en bandeja para lanzarse a esa carrera. Los datos objetivos lo acompañan: es el intendente de la principal ciudad, tiene trayectoria política, electoralmente viene en ascenso y la caída de imagen generalizada en quienes ocupan cargos de gobierno a causa de la pandemia en su caso pareciera atenuada.
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Además, desde afuera del gobierno municipal y de Creo (su sello partidario), aparecen señales que fortalecen sus chances. La más potente quizás sea la decisión de la UCR santafesina, el viernes pasado durante la convención provincial, de quedarse en el Frente Progresista cuando había amagues previos de mudarse íntegramente a Juntos por el Cambio, en consonancia con la línea partidaria nacional.
En el gobierno de la ciudad, donde los Radicales Libres son protagonistas, vieron esa decisión con satisfacción y aprovecharon para levantarle el precio al intendente. Afirman que las expectativas que genera Javkin influyeron en la resolución final de la convención.
En realidad son múltiples las razones que empujaron esa resolución de la UCR. Una de las que pesó fuerte es la preservación del poder territorial y la opinión de intendentes y presidentes comunales a los que les hubiera complicado la gobernabilidad no poder dar continuidad a las alianzas que los llevaron a esos cargos.
Sin embargo un dato relevante es que horas antes de la convención radical, Javkin mantuvo conversaciones con referentes de los distintos espacios internos del radicalismo, a los que les explicó su mirada del escenario político, sus planes inmediatos y futuros. En definitiva, un operativo de contención que pareciera haber dado resultado o al menos haber sido considerado. No fue el único, los socialistas también hicieron lo suyo, aunque con menos receptividad teniendo en cuenta el reacomodamiento interno que tiene por delante.
Pelear la gobernación siempre estuvo en los planes de Javkin, pero con Lifschitz en escena ese era el plan 2027, no 2023. Ahora la ruta está libre y tiene que correr mientras esté en condiciones.
La primera valla a saltar es la elección de concejales de este año, paso imprescindible para consolidar su liderazgo en Rosario. Esos comicios cobran una trascendencia enorme, porque definirán si está en condiciones de dar el salto a la provincia o si deberá postergar y volver a jugar en Rosario en caso que los resultados no sean lo suficientemente potentes como para allanarle el salto a la categoría mayor.
Por lo tanto, necesitará ganar con porcentajes y diferencias que no dejen lugar a dudas, resultado que sólo es posible si consiguiese una articulación funcional con el resto del Frente Progresista y acertar con el o la candidata que elija para encabezar la lista que representará su gestión, pero sobre todo su proyecto político.
Con respecto a candidaturas, ya existía un perfil seleccionado: mujer, joven y del espacio. Había por los menos una terna sobre la mesa que cumplía esas condiciones, en todos los casos con responsabilidades en el Ejecutivo, aunque ninguna instalada y conocida para el electorado. Ahora el adelantamiento de los tiempos y la necesidad de un triunfo contundente obligan a sumar perfiles con mayor proyección electoral. Aquí es donde se acrecientan los rumores sobre la figura del periodista Ciro Seisas, que por el momento no deja de ser una opción más entre tantas.
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Otro aspecto determinante es la sucesión para 2023 si Javkin da el salto a la provincia, pero ese aspecto pareciera resuelto de antemano a favor de la presidenta del Concejo Municipal, María Eugenia Schmuck.
En definitiva, se viene una elección a concejales de Rosario de inevitable proyección fuera de la avenida de Circunvalación. Ahí se jugará en buena medida el futuro de Javkin y si sus planes avanzan en la velocidad que traían antes de la muerte de Lifschitz, o si –como la última innovación de WhatsApp– de pronto es posible acelerarlos.
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