lunes 13 de junio de 2022
Política | Presupuesto 2022 | Ministerio de Igualdad, Género y Diversidad |

En el presupuesto que no se aprobó hay un claro aumento en las partidas para políticas de género

El presupuesto no es la ley de leyes ni un documento poblado de aciertos indudables. Es una intención que está destinada a ordenar las expectativas económicas, más en un país donde el Estado hace lo que puede mientras los factores de poder real hacen lo que quieren. Mujeres y diversidades también deben asumirlo así.

Demos un rodeo antes de meternos con las variables macroeconómicas estimadas y las cifras que importan a la prevención y erradicación de violencias y desigualdades que afectan a –deberíamos plantearlo así a ver si encarna mejor- madres, parejas, hermanas, hijas y compañeras de trabajo. Pero no es un rodeo que escamotee el debate sobre el presupuesto 2022, que la oposición rechazó -más cantado que Felices los 4, pese a los 51 artículos extra y los buenos oficios de Sergio, el amigo de todes- sino que busca sacarnos del debate ensimismado sobre si es de ajuste o populista, realista o mágico (aunque el realismo mágico es un género literario que bien podría incluir a los formatos presupuestarios).

Y como solemos hacer, va en forma de pregunta: dejando de lado los dibujos macroeconómicos de los dos últimos años devastadores de Juntos por el Cambio (ex Cambiemos), ¿alguien puede aseverar que los presupuestos de Néstor y Cristina no tuvieron estimaciones inflacionarias, de crecimiento del PBI o paridad cambiaria fallidos? Partidas excesivas, exiguas (de acuerdo al punto de vista que lo evalúe) o finalmente sub-ejecutadas?

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La Cámara de Diputados rechazó el presupuesto que presentó el Gobierno Nacional.

La Cámara de Diputados rechazó el presupuesto que presentó el Gobierno Nacional.

No depongamos críticas por izquierda o derecha, pero seamos buenos entre nosotros: un nivel inflacionario del 33% (que es una devaluación estimada del tipo de cambio), un dólar a $131,1 apenas por debajo de la estimación anterior, un déficit primario del 3,3% y un resultado financiero del 4,9% (que será financiado con emisión en un tercio!, aflojen con lo del ajuste chiques), configuran un horizonte ni más ni menos utópico que otres anteriores y seguramente posteriores.

La oposición, hoy repleta de ajustadores amnésicos o dementes y reciclados tras la Paso, jamás va a acompañarlo. Porque –al igual que el acuerdo con el FMI- si es populista y expansivo del gasto lo aborrecerán, pero si es de ajuste con altos costos sociales se van a desmarcar para que el precio del descontento descargue íntegro sobre las chances electorales del FDT. Nunca se hicieron cargo de nada y trabajaron mancomunadamente con embajadas, medios y Corte Suprema afines para que el gobierno no pueda gobernar en sus propios términos; entonces porqué serían magnánimos o responsables con el presupuesto?

El pedido a la oposición realmente existente (porque se tiene la que se tiene, no la que se alucina) conque Leandro Santoro cerró su ponencia en Diputados: “No voten en contra de la Argentina”, se parece más a un ruego que a una invitación enérgica y debería ser parte del epílogo de la era de la ingenuidad política, que tan caro le ha costado a Alberto hasta el momento.

Y –mal que le pese a Alberto y quienes prefieren morir con los zapatos de Alfonsín puestos- a la oposición toda (incluido el macrismo peronista cordobés, el randazzismo egomaníaco y los cuatro diputados del FIT) le importa poco que el resultado del rechazo sea que el Poder Ejecutivo deba prorrogar el actual presupuesto facultado por la Ley de Administración Financiera, retocando partidas a voluntad.

Por eso lo rechazó, porque ese es precisamente el plan: impugnar el actual presupuesto como si fuese una adivinación fallida juramentada con una mano sobre la Biblia, para luego decir que el peronismo que se carga al republicanismo, demagogo y totalitario hace y deshace a su voluntad la suerte de todes les argentines. No se trata de acertar sino de fallar lo menos posible hacia arriba (ojalá!) o hacia abajo. Pero eso no importa porque no importa, ojalá tengamos mejores recursos que los discursos parlamentarios o las oraciones de Béliz para asumir y enfrentar esto.

Género y cuentas públicas, una novedad en Argentina

Digámoslo de entrada, a Eli Gómez Alcorta también le pasó la pandemia y –como nos confiara la gran Eva Giberti- un primer año de gestión sin presupuesto, con una burocracia de estreno y repartida en distintos edificios. Se enfrentó a problemas estructurales y de difícil corrección pronta, pero los resultados son magros e igualan su gestión a la de otros ministerios (para no personalizar) que no funcionaron. Pero se puso en línea con las recomendaciones de la Convención de la ONU y la agenda 2030 para eliminar desigualdades de género, para elaborar programas de gestión ministeriales y un presupuesto que incluya no sólo las necesidades de las mujeres y los colectivos LGTB+, sino sus posiciones y miradas, que hoy ya no constituyen una expresión de minorías sino todo lo contrario.

La ministra de las Mujeres, Géneros y Diversidad de la Nación, Elizabeth Gómez Alcorta.
Eli Gómez Alcorta es la ministra de las Mujeres, Géneros y Diversidad del Gobierno Nacional.

Eli Gómez Alcorta es la ministra de las Mujeres, Géneros y Diversidad del Gobierno Nacional.

En el proyecto que se debate en la Cámara Baja se detecta un aumento de las partidas que impactan en la indudable brecha y desigualdades, vinculadas con la conformación de entornos laborales igualitarios, la igualación en el desarrollo profesional de mujeres y diversidades, la prevención y erradicación de la violencia doméstica y laboral y la creación de estadísticas oficiales (hoy inexistentes o dispersas) para mensurar la problemática y tomar decisiones ajustadas de gestión.

En términos globales, los programas de género implican una erogación de $2 billones, un 15,4% del presupuesto total y más del 3% del PBI. Una erogación muy significativa y concentrada en las políticas de inclusión del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, las prestaciones provisionales por moratoria, la AUH y la pensión para madres con siete hijos. Éstas representan un 76,67% del presupuesto total asignado a éstas políticas. En el caso de la AUH, representa una transferencia directa de ingresos a las mujeres a cargo de sus niños, en abrumadora mayoría (un 96,1% según las últimas estadísticas oficiales) y que impacta sobre las alternativas de la planificación familiar, la dependencia de ingresos respecto de los “jefes de hogar”, la toma de empleos miserables o denigrantes y finalmente en las posibilidades de empoderamiento de sus beneficiarias.

Datos de la crisis económica agravada por la pandemia reflejan un impacto desigual en varones y mujeres y diversidades. Mientras los primeros registraron un desempleo del 9%, para les segundes la cifra se elevó al 10,5%. Con el agravante de que los sectores que se están recuperando en una economía que crece al 10% pero aún no derrama, se encuentran fuertemente masculinizados: actividades primarias y manufactureras, transporte y energías.

Cabe suponer que el FDT va a sostener los gastos previstos en políticas con perspectivas de género, que implican un incremento del 59% nominal respecto del año en curso, con una suba real del 19,3% anual.

Pendientes para el ministerio que conduce la ex abogada de Milagro Sala (a la fecha 5 años y 11 meses presa), mejorar la ejecución presupuestaria 2021 en el año venidero, a pocos días de culminar el año lleva gastados el 71,39% de lo previsto.

Otro de los ministerios que ejecuta partidas destinadas a promover la igualdad de oportunidades es el que comanda Matías Kulfas, destinadas a líneas de préstamos para inversión productiva y créditos para financiar capital de trabajo en empresas dirigidas o traccionadas por mujeres. Con el proyecto de presupuesto previsiblemente vetado por la representación parlamentaria de la oposición, veamos algunas de las cifras del corriente año (que fue ampliado en $181.386 millones más que el anterior prorrogado y que contenía una drástica e inexplicable baja en los gastos covid), que el gobierno deberá retocar. Durante éste año se destinaron U$S 2 millones en emprendimientos productivos emplazados en parques industriales o clusters y priorizando a las empresarias.

No hay razón para sostener que éste presupuesto fallido y que deberá ser reevaluado para el ejercicio de la gestión, es un presupuesto de ajuste.

En lo que hace a la Tarjeta Alimentar se prevé un aumento del 108,6% (tres veces la inflación estimada pero con un poder adquisitivo deteriorado por la puja distributiva) y para el Programa Potenciar Trabajo un incremento del 77,6% anual (unos $161152 millones) y que impacta sobre un total de 733.868 mujeres.

El Ministerio de Obras Públicas –que duplica en montos al presupuesto anterior- tiene previstas 218 obras de infraestructura para el programa de “Fortalecimiento de la ayuda social, del Cuidado, Sanitarias y otras acciones de género” con un monto de $12.901 millones destinados al cuidado de niños, niñas y adolescentes.

Finalmente y sin desestimar la inversión prevista en Salud y Educación (donde las partidas experimentan un crecimiento del 104% y 129,1% respectivamente), se destaca un incremento que no aparece incrementado en los niveles esperables. Es el del programa Acompañar, para la atención de mujeres y LGBTIQ+ en situaciones de violencia. La partida es de $9.362 millones, apenas el 0,45% del total presupuestado para políticas con perspectiva de género y un 13,4% superior al del año en ejecución. No parece, es muy poco y debería ser revisado a la hora de ajustar las partidas vía DNU y Decisiones Administrativas.

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Macrismo con perspectiva de género

Ésta fue una de las chicanas más ocurrentes del año que ya concluye y que resonó fuertemente durante el primer semestre en el que Guzmán sobreactuó su aplicación a las metas de reducción del gasto y el déficit fiscal del FMI Bueno y luego Malo o simplemente el de siempre.

No hay razón para sostener que éste presupuesto fallido y que deberá ser reevaluado para el ejercicio de la gestión, es un presupuesto de ajuste. Sí es cierto que incrementa el gasto mientras se resignan recursos todos los días vía renuncia a incrementar derechos de exportaciones, rebajándolos como en los flamantes Decretos 851 y 852 o directamente resignándolos.

Uno supone que la financiación alternativa será la emisión prevista para cubrir un tercio del déficit presupuestado y ajustar los mecanismos de control y sanciones para la evasión fiscal y el lavado de activos (en los que la AFIP ya trabaja fuertemente).

De nuevo y con perspectiva de género incluida, sin presupuesto consensuado y en medio de una ofensiva sin cuartel destinada a anticipar una derrota electoral que aún puede evitarse, el gobierno deberá profundizar el cambio de rumbo en materia económica y social, relatar mejor su gestión, ejecutarla sin avisos innecesarios ni culpas y abandonar el alfonsinismo tardío para el consenso social que ya le propinó una derrota electoral.