El juez Claudio Bonadio apura el paso para llevar a Cristina Kirchner a juicio oral

Repuesto tras una cirugía, el magistrado federal tiene a la firma el pedido del fiscal Carlos Stornelli para que la causa de los cuadernos sea elevada a juicio oral.


El titular del juzgado criminal y correccional federal número 11, Claudio Bonadio, abrió los ojos ayer una vez entrada la tarde. Lo habían operado para conocer los motivos de una dolencia que lo aquejaba hace varias semanas. Es un hombre de pocas palabras y pocos lamentos. Los análisis y los resultados de la cirugía habrían determinado que tenía un quiste ubicado detrás de un ojo. Dicho así, suena más severo que cuando los especialistas médicos. Bonadio está lucido y evoluciona bien. Así se lo confirmaron a Clarín fuentes de la Justicia, quienes conocen el trabajo del médico que trató al juez, el reconocido Andrés Cervio. Si todo continúa como estiman las fuentes, el investigador del caso “Cuadernos” podría volver a su trabajo en la fecha más o menos prevista: el 16 de mayo.

Una vez recuperado, deberá ocuparse de lo que sería un hito judicial. El fiscal de la causa “Cuadernos”, Carlos Stornelli, trabaja en el pedido de elevación a juicio oral de parte de ese expediente, que también incluiría la pesquisa sobre la adquisición de bienes multimillonarios que realizó el ex secretario privado de los Kirchner, Daniel Muñoz, ya fallecido. Bonadio acompaña esas labores y tiene que firmar el escrito final sobre el tema.

Antes de prepararse para cuidar su salud, Bonadio firmó una ampliación de procesamiento de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner de alto impacto. Lo dio a conocer el 20 de abril pasado

El juez ratificó, además, ya con aval de la Cámara de Apelaciones, una medida que la clase política evita tratar. Es el desafuero de la legisladora Fernández de Kirchner. Si el Senado lo aprueba, ella deberá quedar detenida con prisión preventiva. Está acusada, con ratificación de la Cámara de, de haber sido la jefa de una asociación ilícita que usó medios del Estado para enriquecerse de modo ilegal. Bonadio agregó en la ampliación del procesamiento de la ex presidenta 5 nuevos delitos vinculados a coimas. El magistrado redactó en ese último escrito que la prisión preventiva sobre Cristina “se hará efectiva cuando el Senado de la Nación apruebe su desafuero, o bien cuando cesen sus fueros”. ¿Por qué la Cámara alta no trata esta cuestión de extrema gravedad institucional?

El 15 de abril pasado, la Cámara Federal de Apelaciones le había ordenado al juez que “proceda a la inmediata elevación a juicio oral de los tramos ya concluidos” de un expediente de corrupción descripto como extraordinario.

El fiscal Stornelli redacta ese pedido para que parte del caso “Cuadernos” sea tratado ya en un tribunal oral. Bonadio lo asiste y es quien tomaría esa decisión final, si se recupera como lo creen sus médicos.

Stornelli le pidió a la Procuración General una colaboradora para que lo ayude en cuestiones puntuales, Fabiana León. Los detalles de esta elevación a juicio no se conocen. ¿Habrá sorpresas?

Todo puede ocurrir en una causa que se movió de un modo vertiginoso, y con parte de pruebas que se manejaron de modo muy reservado por sus investigadores.

Los camaristas Leopoldo Bruglia y Pablo Bertuzzi habían aprobado el trabajo de Bonadio y Stornelli al menos en dos ocasiones.

El 20 de diciembre, la Cámara Federal reafirmó lo actuado por el juez y el fiscal por Bonadio y Stornelli, al ratificar los procesamientos que ellos dictaron.

El mismo criterio, aunque con matices normales en estos casos, tomaron en otra resolución en la que trataron varias nulidades planteadas por las defensas de algunos de los procesados y detenidos en la causa. Ese escrito se difundió el 15 de abril.

Leer a los camaristas da un panorama sobre lo rotundo de las pruebas y testimonios recolectados en la instrucción de la causa “Cuadernos”.

Parte de la documentación conseguida por los investigadores, entre los que también se encuentra el fiscal Carlos Rivolo, le da mucho al expediente. Algunos las pruebas reunidas durante más de un año de pesquisa, no son conocidas por la opinión pública, ni siquiera por el sector que se informa sobre esta trama a través de los medios.

Hay entrecruzamientos de llamados, mensajes de texto enviados y recibidos por los protagonistas del caso donde se revelan el cobro y el pago de coimas y el “arreglo” de contratos de obra pública, intervenciones telefónicas, además de los más de tres decenas de arrepentidos que declaraciones que aportaron su conocimiento sobre el sistema de recaudación ilegal que se montó en las presidencias de Néstor y Cristina Kirchner.

El 20 de diciembre pasado, los jueces de Cámara describieron al caso “Cuadernos” de este modo: “No se trató de una simple organización criminal ubicada en estratos medios del escalafón administrativo. Su estructura piramidal con eje en los máximos representantes del Poder Ejecutivo del Estado Nacional le dio características extraordinarias”.

Mientras todo esto ocurre, presos K y asesores de la ex presidenta apuestan a que la causa “D’Alessio”, que tramita el juez de Dolores, Alejo Ramos Padilla, salpique al fiscal Stornelli y por ende a “Cuadernos”.

Según fuentes de la Justicia eso no ocurría si la Cámara Federal de Mar del Plata decida que ese expediente sea investigado en otro fuero.

El magistrado Ramos Padilla aceptó como querellante en el caso a varios de los principales acusados en otros expedientes por cometer delitos usando dinero estatal en beneficio propio.

La Procuración de la Nación, al mando de Eduardo Casal, no sin sorpresa para los conocedores de los manejos de los tribunales, le entregó a Ramos Padilla un descargo en teoría reservado, que le había presentado antes Stornelli. En ese texto, Stornelli asegura que apeló la declaración de rebeldía en su contra dictada por el juez Ramos Padilla, y enumera pruebas que sostienen su hipótesis.

Respecto a la causa “Cuadernos”, y a los intentos de los K, en tribunales y en los medios, para intentar quitarle validez a la investigación, vale con leer a la Cámara Federal. Un argumento que incluso repite la autora del libro “Sinceramente”, Cristina Fernández, es que es un caso basado en “fotocopias” de las anotaciones del ex remisero de algunos de sus funcionarios, Oscar Centeno. Dijeron los camaristas sobre esas palabras que son “un curioso intento de desprestigio, cuando tal apelativo no deja de reconocer correspondencia con un original del cual es derivación”.

¿Por qué se resolvería también elevar a juicio oral una parte de la investigación que demostraría el manejo multimillonario de dinero de sobornos que controló el ex secretario privado de los Kirchner, Muñoz?

 

La Cámara fue la que remarcó que la plata el camino de los sobornos “recorrería un circuito que lo llevaría finalmente a las manos de Daniel Muñoz”. De esas manos habrían ido “a los ex mandatarios. En definitiva, es en Néstor Kirchner y Cristina Fernández donde el círculo termina por cerrarse”. La Cámara Federal describe al circuito ilegal de recaudación K acotándolo al menos a tres círculos de distribución del dinero.

En el libro “La Divina Comedia”, de Dante Alighieri, el protagonista viaja a “la ultratumba”.

El camino al Infierno está representando también por distintos círculos. El primero es “El Limbo”. En el segundo sufren el infierno quienes cometieron el pecado de la lujuria. En el tercero, los que cayeron bajo la tentación de la gula. Son mujeres y hombres que se arrastran en un barro eterno. Y que son atormentados por un siniestro perro.

Fuente www.clarin.com

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