El gobierno de Javier Milei busca hacer control de daños en medio de la turbulencia
Las nuevas revelaciones sobre la estafa de Libra, el escándalo que salpica a Manuel Adorni y el aumento del desempleo golpean al gobierno de Javier Milei.
Javier Milei y su hermana Karina junto a Manuel Adorni, un incondicional que hoy está en el ojo de la tormenta. (Foto de archivo)
El gobierno de Javier Milei no logra salir de la zona de turbulencia. Las últimas revelaciones que involucran al presidente y a su hermana Karina en la estafa cometida con la criptomoneda Libra y el escándalo que tiene como protagonista al jefe de Gabinete Manuel Adorni –el niño mimado del “karinismo”–, acosado por acusaciones de gastos que no logra justificar, dejaron sin reacción al Gobierno. Pero la peor noticia que pudo recibir el oficialismo provino de la economía real: la suba del desempleo.
El Indec puso en cifras una preocupación creciente de los argentinos según reflejan todas las encuestas. Según el organismo, la proporción de personas que no tienen ocupación, están disponibles para trabajar y buscan empleo activamente llegó al 7,5% de la población económicamente activa al cierre del último trimestre de 2025, un 1,1% de suba respecto del mismo período del año pasado.
En concreto, se trata de 1.717.125 personas que hoy no encuentran empleo. El impacto se siente con más fuerza en los grandes aglomerados urbanos de más de 500.000 habitantes. También en la población joven y en las mujeres de 14 a 29 años.
Sin embargo, el problema no se limita a la falta de empleo, sino también a la calidad y a la capacidad de los puestos existentes para sostener ingresos. Los datos son preocupantes: según un informe de la Fundación Mediterránea, al sumar a los desocupados con los ocupados que buscan trabajar más horas o mejorar su situación laboral, la presión sobre el mercado de trabajo asciende al 24% de la población económicamente activa. En términos absolutos, esto equivale a más de 5 millones de personas. Los mismos que advierten que no llegan a fin de mes con sus ingresos actuales.
El Gobierno se refugió en el silencio frente a las cifras del Indec. Sus preocupaciones pasaron más bien por hacer un control de daños frente a la seguidilla de revelaciones periodísticas que ponen en tela de juicio el principio moral que, según el propio Milei, guía la gestión libertaria.
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La peor noticia que pudo recibir el Gobierno nacional provino de la economía real: la suba del desempleo.
En la cúspide del poder están convencidos de que Adorni es víctima de una operación para desestabilizar al Gobierno. Milei no le va a soltar la mano y el jefe de Gabinete puede, por ahora, respirar tranquilo. Sin embargo, la causa judicial que se abrió en su contra promete depararle serios dolores de cabeza: el jueves pasado se conoció que el viaje que compartió con su familia a Punta del Este fue pagado por un amigo suyo, Marcelo Grandio, dueño de una productora que trabaja para la TV Pública. El viaje de ida costó unos 4.800 dólares.
Mientras tanto, el caso Libra sumó un nuevo capítulo con la incorporación de chats y audios que comprometen al empresario Mauricio Novelli, donde se mencionan presuntos pagos en dólares vinculados a Milei y el uso de su imagen para negocios. El material surge de un peritaje judicial que ya forma parte del expediente en análisis. La investigación también detectó múltiples comunicaciones entre Novelli y el entorno presidencial, incluyendo contactos con Karina Milei y otros asesores durante momentos clave, como el lanzamiento del token.
En el oficialismo rige un rotundo silencio de radio sobre el tema. Esperan que la Justicia, de la mano del flamante ministro del área Juan Bautista Mahiques –hombre de la “casta judicial”–, mantenga la causa adormecida. Por lo menos hasta que pasen las turbulencias.