jueves 19 de mayo de 2022
Política | Elecciones legislativas de Argentina de 2021 | Provincia de Córdoba |

El análisis de las elecciones cordobesas: por qué un antikirchnerismo le ganó a otro en Córdoba

Juntos por el Cambio quedó claramente definida como la expresión cordobesa más potente contra el gobierno de Alberto Fernández y de Cristina Fernández. Resultados de hoy, interrogantes para 2023

Arrollador fue el adjetivo más usado en el anochecer del domingo electoral. La calificación entraba perfecta al triunfo de Juntos por el Cambio, que se quedó con dos senadores y con seis de los nueve diputados que los cordobeses debían elegir.

Con el 54,04 por ciento de los votos, la dupla Luis Juez (senador electo junto a Carmen Álvarez Rivero) – Rodrigo De Loredo (cabeza de la lista de diputados) le sacó casi 30 puntos al oficialismo provincial, Hacemos por Córdoba, que hasta debió resignar uno de los tres diputados que ponía en juego. Sólo le quedó a Juan Schiaretti la satisfacción de haber recuperado la banca del Senado, ahora en manos de su esposa, Alejandra Vigo, y que ocupaba Carlos Caserio, pasado a las filas del kirchnerismo.

En conclusión: dos senadores y seis diputados para Juntos por el Cambio. Un senador y dos diputados para Hacemos por Córdoba y un diputado para el Frente de Todos.

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Juntos por el Cambio le sacó 30 puntos al oficialismo del gobernador Juan Schiaretti.

Juntos por el Cambio le sacó 30 puntos al oficialismo del gobernador Juan Schiaretti.

Un segundo aspecto es la extensión del triunfo de Juntos por el Cambio. Por ejemplo, en la ciudad de Córdoba trepó al 55 por ciento y dejó en un 22 al oficialismo provincial y local, pese a que Schiaretti se puso al frente de la campaña y el intendente Martín Llaryora salió a jugar muy fuerte en las últimas semanas, y que las dos candidatas electas, Alejandra Vigo (senadora) y Natalia de la Sota (diputada).

Otro ejemplo es el departamento General San Martín. Un 50 por ciento para Juntos por el Cambio. ¿Quiénes estaban al frente? Dos referentes de Villa María, el exintendente, Eduardo Accastello, actual ministro de Industria de Schiaretti, y el intendente en uso de licencia y actual secretario de Obras Públicas de la Nación, Martín Gill.

Accastello cosechó un 20,81 por ciento y Gill el 20,15. Conclusión: Juntos por el Cambio los superó a ambos juntos.

Un tercer ejemplo es el departamento San Justo, en el este, límite con Santa Fe. Juntos por el Cambio, 53,94 por ciento contra 29,66 por ciento de Hacemos por Córdoba, que llevaba como segundo candidato a diputado nacional a Ignacio García Aresca, intendente de San Francisco y heredero político de Llaryora en esa ciudad. Y Gill se quedó apenas con el 9,39 por ciento, pese a que hizo varias visitas y anunció una enorme cantidad de obras para el departamento.

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Alejandra Vigo, la mujer del gobernador Juan Schiaretti, logró una de las bancas e ingresará al Senado Nacional.

Alejandra Vigo, la mujer del gobernador Juan Schiaretti, logró una de las bancas e ingresará al Senado Nacional.

Ahora bien, ¿por qué si Juntos por el Cambio y Hacemos por Córdoba enarbolaron un fuerte discurso contra el centralismo del gobierno de Alberto Fernández, hubo tanta diferencia entre ambos?

Los analistas consideran que en el electorado cordobés hay una fuerte corriente que no tiene alineación directa con ninguna fuerza y que se mueve en uno y otro sentido según quiera expresarse. Es lo que Schiaretti denominó el “partido cordobés” o lo que, años antes, Eduardo Angeloz definió como “la isla” y José Manuel de la Sota como “el cordobesismo”.

Ese importante segmento no encuentra liderazgos definitivos, sino que va moldeando su presente en función de sus intereses que, en general, siempre están enfrentados a las políticas del kirchnerismo.

Los sectores industriales urbanos se sienten jaqueados por las políticas impositivas y de freno a las importaciones que los privan de mucha materia prima.

El campo observa que todo lo que produce es insuficiente para soportar los niveles de retenciones que les impone el kirchnerismo. Lo mismo el cepo a las exportaciones de carne.

Son solo ejemplos de dos sentimientos que no admiten grieta entre ellos y que pasan a formar parte de esa masa que determina destinos políticos en Córdoba.

2023 a la vista

El resultado envalentonó a Juez y a De Loredo que coinciden en una aspiración: ser el sucesor de Schiaretti. Obviamente, no lo demostrarán por un tiempo pero cada quien hace sus números.

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De hecho, Juez tuvo palabras de agradecimiento a De Loredo por "cargarse a su partido", el radicalismo, que desde 2007 nunca vio con buenos ojos una alianza con él para ir por la Gobernación. Allegados a Juez sostienen que si De Loredo va por la intendencia puede ser una “fórmula imbatible”.

"La historia de estos últimos 24 años no fue buena. Nos hicieron pelear, nos hicieron separar. Entonces cómo no agradecer a Rodrigo qué hizo una apuesta importante y que decidió entender que la unidad es lo que está esperando el pueblo", destacó Juez.

Del lado de Hacemos por Córdoba, las dos figuras que aparecían el horizonte no la pasaron bien, Llaryora en la capital y el vicegobernador Manuel Calvo en San Justo, al límite con Santa Fe.

Pero la gente de esta vertiente tiene su explicación: “No es lo mismo votar legisladores que cargos ejecutivos. Cuando se trata de gobernación a intendencias, los votos son nuestros”, sostienen. Números a la vista: en 2019 Schiaretti fue reelegido con el 53,9 por ciento de los votos. Detrás quedó un radicalismo dividido: Mario Negri con el 17,80. Tercero, Ramón Mestre con el 10,94. “Los duplicamos a los dos juntos”, argumentan.

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Pese a los números poco favorables, Schiaretti piensa también en su 2023. La idea de una fuerza “federal” que desplace al kirchnerismo porteño-centrista y conurbanista está en su cabeza.

¿Le será posible lograr el acompañamiento de otros gobernadores que siempre van y vienen a la Casa Rosada en busca de recursos?