—Macri está en serios problemas. Pero la solución no es Cristina. Cristina ya fue, está en el ocaso y su ciclo terminó —larga inclemente, mientras se ajusta el nudo de la corbata.
—Macri está en serios problemas. Pero la solución no es Cristina. Cristina ya fue, está en el ocaso y su ciclo terminó —larga inclemente, mientras se ajusta el nudo de la corbata.
“Las cosas no andan bien, aunque digan lo contrario. Tenemos un Gobierno con muchos problemas. No hay que confundir ficción con realidad”, asevera.
—Suena apocalíptico.
—Lo que digo es que tenemos que estar juntos con el actual Gobierno porque el año que viene puede haber muchas dificultades. Hay que ayudar con la gobernabilidad. Tenemos que crear una red democrática para quienes han ganado y están gobernando.
—Pero el Gobierno tuvo un espaldarazo en las PASO.
—Es una buena elección pero no para tirar papelitos. A partir de octubre los partidos van a tener que reorganizarse y tratar de ayudar. Tanto el peronismo como el mismo radicalismo, que está un poco subsumido con el PRO. La verdad es que no hay alternativas visibles a este Gobierno y entonces hay que hacer un enorme esfuerzo para ayudar porque las cosas no están bien.
—¿No hay alternativas a Macri?
—Noooooo. Hoy no. Y si a Macri las cosa se le ponen mal tenemos que poner el hombro porque la situación es muy compleja. La gobernancia moderna no tiene nada que ver con la gobernancia de hace veinte o treinta años. Cada día es más compleja en lo global, en la regional y ni le digo en lo nacional. ¡Es una situación complejísima!
—El Gobierno asegura que la situación está mejorando.
—El Gobierno hace bien en no expresar lo malo. Tiene que expresar optimismo. Pero la verdad es que va a haber que ayudar mucho porque la situación es muy pero muy difícil.El ex presidente se parece a aquel personaje de “La Rosa Púrpura del Cairo” que traspasa la pantalla para involucrarse con los espectadores de la sala.
En el primer piso del San Juan Tennis Club todos reparan en el Duhalde de pelo cenizo como si segundos antes hubiera sido expulsado del video que lo mostraba sin canas y atribulado, en medio de la crisis del 2001
Duhalde hace un pausa. Saluda a los comensales. Se distiende. En la mesa principal está su mujer, Chiche, y Graciela Fernández Meijide, encarnizadas rivales por la diputación bonaerense del 97. Se muestran como si fueran amigas de toda la vida.
Desde los parlantes, llegan también las salutaciones de los ausentes con aviso. Un listado que incluye a los ex minsitros Roberto Lavagna y Ricardo Gil Lavedra, al actual jefe de la cartera del Interior, Rogelio Frigerio, y hasta la mismísima vicepresidenta de la Nación, Gabriela Michetti.
—¿La ve a Cristina Kirchner como una alternativa?
—Cristina hizo una elección natural en la provincia de Buenos Aires.
—¿Natural? ¿ Eso es bueno o malo?
—El “peronismo-pueblo”, que es una frase de un gran maestro mío como Oscar Alende, piensa que Cristina es peronista. No los dirigentes sino el “peronismo-pueblo”.
—¿Y no es peronista?
—Y ella nunca lo ha expresado. Nunca ha querido saber nada con eso. Y tiene todo el derecho de hacerlo. Pero el “peronismo-pueblo” cree que ella es peronista y la vota. Y en el conurbano el peronismo es muy fuerte y la vota.
—Y por lo que dice, a usted no le gustó que la voten.
—¡Cristina ya fue! ¡Cristina ya fue ¡Por supuesto que ya fue! Debe tener 14 puntos a nivel nacional, no más que eso.
—Pero el escrutinio final puede darla ganadora de la elección bonaerense ¿Eso le parece poco?
— Mire, va a terminar como terminan todos, en el Senado. Pero Cristina está en el ocaso. Todas las cosas empiezan y terminan. Y el tiempo de Cristina terminó. Ahora hay que pensar en el futuro.
FUENTE: INFOBAE
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