Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia: la Iglesia reafirmó el "Nunca más" y pidió fortalecer la democracia

El pronunciamiento de la Comisión Permanente del Episcopado en Argentina, sostiene: “Decimos de manera rotunda: ‘nunca más’ a la violencia de la dictadura".

El comunicado de la Conferencia Episcopal incluyó un llamado a moderar el lenguaje público: “Empecemos a desarmar el lenguaje, renunciando a las palabras hirientes”.

El comunicado de la Conferencia Episcopal incluyó un llamado a moderar el lenguaje público: “Empecemos a desarmar el lenguaje, renunciando a las palabras hirientes”.

A días de un nuevo Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, y cuando se cumplen 50 años del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, la Conferencia Episcopal Argentina difundió un mensaje en el que reafirma el “ Nunca más ” al terrorismo de Estado y convoca a consolidar una democracia “justa”.

El pronunciamiento, firmado por la Comisión Permanente del Episcopado, sostiene de manera explícita: “Hoy decimos de manera rotunda: ‘nunca más’ a la violencia de la dictadura y ‘siempre más’ a una democracia justa ”.

La memoria como punto de partida en Argentina

El documento define a la última dictadura como una “oscura noche” en la historia argentina y advierte sobre la necesidad de sostener una memoria activa. En ese sentido, retoma una cita del Papa Francisco: “Nunca se avanza sin memoria, no se evoluciona sin una memoria íntegra y luminosa”.

En esa línea, el texto plantea que “mutilar la historia abre la puerta a la posibilidad de repetir los mismos errores” y remarca que el ejercicio de la memoria implica también una revisión interna: “la memoria exige una autocrítica, de la sociedad y la Iglesia presente en ella”.

El documento pone el foco en el dolor de las víctimas, en particular de los familiares de desaparecidos: recuerda “el dolor de los familiares que enfrentan la muerte violenta de un hijo o pariente”.

El documento pone el foco en el dolor de las víctimas, en particular de los familiares de desaparecidos: recuerda “el dolor de los familiares que enfrentan la muerte violenta de un hijo o pariente”.

Además, pone el foco en el dolor de las víctimas, en particular de los familiares de desaparecidos: recuerda “el dolor de los familiares que enfrentan la muerte violenta de un hijo o pariente”, que se agrava ante la imposibilidad de “tocar su cuerpo, ni llorar ante él”.

Democracia y condiciones de vida

El mensaje plantea que la democracia debe orientarse al bien común y advierte sobre los efectos de la exclusión social. “La democracia se envilece cuando deja a alguien afuera”, afirma el texto.

En ese marco, señala que “mientras una parte importante de nuestro pueblo sufre la miseria, ¿cómo podemos ser felices?” y vincula el desarrollo humano con los derechos humanos: “El desarrollo humano integral es, hoy, el nuevo nombre de los derechos humanos”.

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También subraya el valor del trabajo: “Más vida democrática significa, entonces, asumir el valor del trabajo como uno de los ejes centrales de la cuestión social”.

Críticas a la polarización

El documento incorpora referencias al presente político y social y advierte sobre una “tendencia creciente al autoritarismo”. En ese contexto, cuestiona las dinámicas de confrontación y llama a evitar la escalada discursiva.

Tenemos que volver a elegir el diálogo para abordar los conflictos y los desacuerdos, sin caer en polarizaciones estériles”, sostiene el mensaje, que también advierte: “No podemos naturalizar la violencia en las redes sociales, en nuestros barrios, en el Congreso de la Nación”.

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El documento incorpora referencias al presente político y social y advierte sobre una “tendencia creciente al autoritarismo”.

El documento incorpora referencias al presente político y social y advierte sobre una “tendencia creciente al autoritarismo”.

Además, incluyó un llamado a moderar el lenguaje público: “Empecemos a desarmar el lenguaje, renunciando a las palabras hirientes”.

El rol del Estado

En el tramo final, el Episcopado destacó la necesidad de un Estado activo en la garantía de derechos. “Es clave una presencia inteligente y eficiente del Estado que vele por la dignidad de las personas”, señaló.

También reafirmó el valor de la Constitución Nacional: “La Constitución Nacional es la ley suprema” y advierte que el respeto a sus principios permitiría que “todos viviríamos con mayor dignidad”.

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