menu
search
Policiales |

Un doble crimen, cocinas de cocaína y la sospecha de la connivencia policial

El clan Villalba opera desde hace más de una década en el oeste de Rosario. El miércoles asesinaron a Carmen Villalba y a su hija de 15 años, Marlén. En el lugar del crimen había funcionado una cocina de cocaína. En noviembre se hicieron 24 allanamientos sin encontrar un gramo de droga.

La casa es precaria, construida con bloques y solo la entrada tiene revoque en las paredes que están pintadas de un color verde intenso al aceite. En Ugarte al 700, en esa franja del barrio Gráfico, en el oeste de Rosario, salta a la vista la fractura social. Un paredón y garitas con guardias de seguridad sobre la avenida Bernheim dividen la geografía: de un lado están las mansiones de Paso del Jockey Club, y del otro, la pobreza de barrio Gráfico o Tango, como también es conocido.

Esa casa pintada de un color chillón tiene una larga historia, como el clan narco llamado Villalba, que tenía allí una cocina de cocaína, a metros de las piletas y las mansiones. Ahora funcionaba un búnker de venta de drogas, controlado por la misma familia que fabricaba cocaína para un empresario emblemático del negocio narco como es Leonardo Popea.

El miércoles a la noche ocurrió en ese lugar una masacre: asesinaron a Carmen Villalba, de 53 años, y a su hija Marlén, de 15, otra menor de edad que muere por estos ataques que siembra el negocio de la droga y que cada vez son más feroces. En lo que va de este año, 18 menores de edad fueron asesinados. A la chica la mataron de 28 tiros; a su madre con cuatro disparos de escopeta.

Doble crimen Rosario Villalba 1
El clan Villalba está en el negocio de la droga desde hace más de una década.

El clan Villalba está en el negocio de la droga desde hace más de una década.

Se encontraron vainas de tres calibres distintos -9 mm, .380 y cartuchos de 12/70-, por lo que se sospecha que fueron tres los sicarios que asesinaron a Carmen Villalba y su hija Marlén. Se bajaron a la medianoche de un Chevrolet Onix y comenzaron a disparar a mansalva. Los vecinos también vieron otro auto, un VW Gol que hacía de campana. Murió hasta una perra Pitbull que se sobresaltó con los tiros, que fueron más de 40. Los vecinos dicen que fue un error. Que las víctimas eran de otra rama de los Villalba y que no tenían nada que ver con el búnker. Señalan que Carmen había ido a buscar a su hija, que estaba en la casa de la prima y de la tía Marcela Villalba que está presa en Ezeiza por tráfico de drogas. Los sicarios las encontraron a las dos allí por casualidad, ya que las dos mujeres vivían a la vuelta.

El clan Villalba está en el negocio de la droga desde hace más de una década. Y desde hace diez años distintos miembros enfrentan causas en la justicia federal. Nunca abandonaron la producción y venta de drogas. Lo extraño es que nadie puede cortar ese brazo de una economía ilegal que irradia esa zona.

Este grupo narco, que tiene varios líderes, entre ellas a Marcela Villalba, conocida como "Colorada", nunca puede ser desmantelado. Es un ejemplo del llamado efecto hidra, como llaman los especialistas a la capacidad por sobrevivir. Si cortan de un lado de la enredadera crecen por otro. Siempre se sospecha que lo hacen con la complicidad de sectores de la policía. En la fiscalía federal de Rosario hay actualmente una investigación abierta.

Crimen Rosario 1.jpg

A unas cuadras del búnker, en marzo pasado fue asesinado Martín Villalba, que se movía en silla de ruedas. Dos jóvenes en moto le asestaron siete tiros. Una versión que manejan investigadores judiciales es que a este hombre de 35 años lo mataron para robarle un bolso con más de 100.000 dólares, y se sospecha que sectores de la policía participaron del plan. La pata policial en esta trama volvió a sonar fuerte cuatro meses antes, cuando durante 24 allanamientos que realizó el grupo Alacrán de Gendarmería no se secuestró ni un gramo de droga. Varios de los puntos allanados tenían que ver con el clan Villalba y se focalizaron en esa zona de barrio Gráfico.

Hay sospechas que se comenzaron a investigar en el Ministerio Público de que un agente de la Agencia de Investigación Criminal “vendió” el operativo. Avisó a los Villalba un día antes de que se produzca el fuerte despliegue de gendarmes y desmantelaran los búnkeres. Eso ocurrió, como detectó AIRE en esa oportunidad. En una de las casas allanadas, los gendarmes encontraron una pava tibia en la cocina, lo que dejaba en claro era que los narcos habían desayunado y abandonado el lugar con precisión minutos antes que irrumpieran los gendarmes durante el amanecer.

La supuesta complicidad policial quedó en evidencia dos meses antes del fallido operativo de Gendarmería. Al mando de Sergio Berni, efectivos de la policía bonaerense irrumpieron en ese barrio y secuestraron 12 kilos de cocaína y ocho de marihuana. Hubo cinco detenidos y, según un comunicado, cuatro de estos eran los proveedores de unos transeros que operaban en San Nicolás, distrito donde tramita la causa.

crimen Rosario.jpg
A unas cuadras del búnker, en marzo pasado fue asesinado Martín Villalba, que se movía en silla de ruedas.

A unas cuadras del búnker, en marzo pasado fue asesinado Martín Villalba, que se movía en silla de ruedas.

Hace una década, en plena guerra narco en Rosario, ocurrió algo parecido que dejó al descubierto los oscuros intereses de sectores de la policía santafesina, que como quedó probado en la causa de Los Monos avisaban a los Cantero todos los movimientos de fuerzas de seguridad federales.

En 2012, un grupo de policías bonaerenses del grupo Halcón se camufló dentro de un camión volcador e irrumpió en el barrio Las Flores, donde se incautaron 12 kilogramos de cocaína. El búnker de drogas que allanaron estaba ubicado en la intersección de los pasajes 509 y 516, a pocas cuadras del casino de Rosario, en Villa La Granada. En ese mismo lugar, un policía dice que uniformados cobran 350.000 pesos por mes para permitir que siga funcionando.

Marcela Villalba está presa porque la detuvieron en Entre Ríos en agosto de 2020, en el marco de una causa que investiga el traslado de un cargamento de drogas desde Concepción del Uruguay a Rosario. La primera causa contra Villalba fue Otoño Blanco, antes de que Berni desembarcara en 2014 en Rosario con 3500 gendarmes. Los Villalba manejaban los laboratorios de cocaína de Leonardo Popea, un empresario narco que fue condenado junto al ex policía Sergio Abecasis. La cocina de cocaína funcionaba en Ugarte al 700, donde el miércoles mataron a Carmen Villalba y su hija de 15 años.

Popea construyó un imperio económico con la producción de cocaína y laboratorios en varias localidades. Le compró a su hijo la joyería La Casa de las Alianzas, en San Luis y Maipú, donde los narcos, como Luis Medina encargaban sus relojes. Uno de los testaferros del hijo de Popea era el exjefe de la policía Néstor Arismendi, quien había sido denunciado en 2008 por enriquecimiento ilícito, fue indagado en 2013, pero la causa quedó envuelta en la maraña de expedientes del viejo sistema que pasaron al nuevo y terminó por prescribir. En la pericia contable se detectó que uno de los supuestos testaferros de una propiedad en Maipú al 900 era Alejandro Popea.

Dejá tu comentario