Este martes quedó en prisión preventiva el quinto detenido por el audaz robo de los boqueteros al Pago Fácil del microcentro de Santa Fe, ocurrido en octubre de 2022. Se trata de Mauro Gustavo “El Cordobés” Borghi, de 36 años, quien está imputado como miembro de la banda que ingresó por los techos al negocio de 9 de Julio y Mendoza y, tras agujerear una caja fuerte, se alzó de 40 millones pesos y miles de dólares, euros y reales.
Por el caso ya fueron detenidos y se encuentran con prisión preventiva otros cuatro hombres implicados en el millonario golpe para el cual utilizaron elementos de corte sofisticados. Los boqueteros estuvieron casi cinco horas en el lugar sin llamar la atención de los vecinos ni de la Policía. Al finalizar el atraco se marcharon en auto por calle 9 de Julio y pasaron por la esquina del Ministerio de Seguridad de la provincia.
Pero, ¿cómo fue la cronología de los hechos?
En la madrugada del domingo 9 de octubre de 2022 –fin de semana largo–, los primeros miembros de la banda llegaron al Pago Fácil cerca de las 2 de la mañana en un Toyota Corolla blanco, que dejó a dos hombres con herramientas en inmediaciones de la esquina donde está el negocio y luego estacionó en Urquiza y Mendoza, a tres cuadras del lugar.
Los ladrones que bajaron de ese auto fueron hasta el lugar donde se encuentra una cochera, en la vereda este de 9 de Julio al 2200, a unos 20 metros del Pago Fácil. Ambos escalaron el portón de 2 metros de dicha cochera e ingresaron al inmueble para luego trepar un paredón y así caminar por los techos hasta llegar al comercio.
Allí realizaron un corte rectangular en el techo de chapa de por lo menos un metro. La misma secuencia repitieron una vez que llegaron a un cielo raso y, por medio de una soga, descendieron hasta donde estaba el baño. Una vez dentro del comercio, desactivaron el sensor de movimientos de la alarma donde se encontraba una caja fuerte de casi 2 metros de alto y 75 centímetros de frente, la cual pudieron abrir tras realizar tres orificios –con un taladro– en la zona de la cerradura.
Del interior de la caja fuerte se alzaron del botín millonario al cual colocaron en distintas bolsas que fueron subidas hasta los techos y luego arrojadas a la cochera lindera al local de cobro de servicios. Cerca de las 6.35, se comunicaron con uno de los “campanas” de la banda que llegó al lugar a pie. Tiraron las bolsas con dinero a la vereda, que fueron recogidas por un hombre que llegó al lugar a bordo de otro auto blanco sin patente y que se marchó por 9 de Julio hacia el norte. En ese trayecto pasó por la equina del Ministerio de Seguridad.
Por su parte el “campana” de la banda saludó a los ladrones y esperó a que llegue un colectivo de la línea 1. Lo tomó, mientras que el ocupante del Toyota Corolla, que había trasladado a los saqueadores al lugar de los hechos, se retiró a las 6.39.
Cinco detenidos por el millonario robo al Pago Fácil de Santa Fe
El vínculo de Borghi con la banda del Pago Fácil quedó establecido a partir de la declaración de un testigo de identidad reservada que, tres días después del hecho, se presentó en Fiscalía y ante las fiscales Gabriela Arri y Lucila Nuzzo aportó toda la información que tenía sobre los involucrados en el caso ocurrido el 9 de octubre de 2022, entre la medianoche y las 6 de la mañana.
Ese testimonio, que es una de las pruebas medulares de la investigación, posibilitó a los investigadores de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) construir un rompe cabezas cuyas primeras piezas fueron Juan Cruz Paiva, Sebastián “Avión” Gorosito y José Mora. El primero, acusado de haber realizado el boquete en el techo del local; el segundo, de ocuparse del traslado y logística del robo; y el último, de oficiar como campana de la banda al quedarse parado fuera del local y cortar el cable de la fibra óptica que permitía la activación de la alarma.
Los tres fueron detenidos el 15 de octubre por los detectives de la AIC tras cinco allanamientos que tuvieron lugar en Casanello 4300, Agustín Delgado y Pasaje Denis, Mantovani 6200, Justicia y las Vías en barrio Villa del Parque y el último en Fray Cayetano 3700 en un Taller de chapa y pintura, todos de la ciudad de Santa Fe. El trío fue llevado a tribunales y luego quedó en prisión preventiva tras un fallo dictado por el juez Martín Torres y confirmado después por el camarista, Roberto Prieu Mántaras.
El cuarto implicado fue el agente policial que prestaba servicios en la AIC de Rafaela, Maximiliano Pérez, acusado cargar en su automóvil Suzuki Fun el botín robado y haberlo traslado hasta su propiedad en barrio René Favaloro. Al igual que sus compañeros de aventuras criminales, Pérez quedó preso a la espera de que la causa tenga un nuevo avance en tribunales.
Desde entonces, la lupa de la Justicia quedó puesta en el rol del cerrajero Borghi, quien para los investigadores del caso fue llevado hasta el local del Pago Fácil a bordo del Toyota Corolla gris de Gorosito. Junto a Paiva trepó un tapial lindero a la entrada al comercio y ambos luego subieron a unos techos hasta llegar a la parte superior del Pago Fácil. Allí agujeraron una chapa y sin ser vistos rompieron un cielo raso y con sogas bajaron hasta el local. Una vez adentro fueron hacia donde estaba la caja fuerte a la cual forzaron durante horas hasta lograr abrirla y así sustraer los millones de pesos y miles de billetes de moneda extranjera.
Si bien “El Cordobés” estuvo en el radar de los investigadores desde el minuto cero de la causa, nunca pudo ser hallado por los investigadores en ninguno de los procedimientos ejecutados durante la investigación. Sin embargo, el pasado 13 de enero la libertad de Borghi quedó trucanda tras ser sorprendido por detectives encubiertos de la AIC que lo reconocieron cuando iba a bordo de Chevrolet Astra por Salta, entre Urquiza y Francia, en pleno macrocentro de Santa Fe.
Dentro del coche, los investigadores hallaron dinero en efectivo y dos inhibidores de señal, que comprometieron aún más Borghi y su compañero, Ernesto Fabián Cáceres, por lo que fueron detenidos e imputados en tribunales por una serie de hechos.
En el caso de Cáceres, la fiscal Rosana Peresín le atribuyó haber robado una mochila con $1.800.000 del interior de un Toyota Corolla que se encontraba estacionado en Suipacha y 25 de Mayo, el 5 de octubre del 2022 y el cual pudo ser abierto mediante un inhibidor de señal. Tal secuencia, según entienden desde Fiscalía, fue cometida mientras Cáceres conducía un Chevrolet Astra bordó y Borghi oficiaba como acompañante. A este último, el fiscal Francisco Cecchini (en reemplazo de las fiscales Lucila Nuzzo y Gabriela Arri) le imputó haber participado de la banda que robó el Pago Fácil, como así también una vivienda de la localidad de Franck en el 2021, hecho que se tramita en la Fiscalía de Esperanza.
Este martes, ambos imputados fueron llevados a una nueva audiencia en donde, con defensas distintas (Magalí Mazza por Cáceres y Germán Corazza por Borghi) pidieron transitar la causa en libertad situación que fue negada por el propio juez Silva que ordenó su encierro preventivo tras considerar que existen elementos de convicción para vincularlos a sus respectivas causas. Como, por ejemplo, que a los dos le secuestraron dos inhibidores de señal el día de su detención.
El magistrado a su vez se refirió a que el imputado pudo haberse inoculado en Córdoba, tal como lo afirmó en su declaración, pero, sin embargo, esa situación no cambia su vínculo con el robo, ya que el atraco al Pago Fácil ocurrió en horas de la madrugada. De modo tal, consideró Silva, que Borghi pudo haber cometido el asalto, viajado a Entre Ríos –tal como captaron las antenas del teléfono que habría manipulado el día del hecho- y luego viajado a la ciudad de Córdoba, en donde se inoculó.
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