Robo en la parada de la línea 8 durante la madrugada en el norte de Santa Fe
El robo en la parada de la línea 8 ocurrió de madrugada, sin serenos ni controles, y dejó en evidencia el abandono del predio.
El robo en la parada de la línea 8 ocurrió de madrugada, sin serenos ni controles, y dejó en evidencia el abandono del predio.
A eso se suma un dato clave: desde hace tiempo no hay sereno ni personal de custodia en la parada, según relataron los propios choferes.
El escenario era propicio. Un lugar cerrado, sin movimiento, sin controles y con sectores visiblemente descuidados. Allí, el delincuente actuó con tiempo y sin ser advertido.
El ingreso no fue por una puerta ni una ventana. Todas están enrejadas y no presentaban signos de violencia. El ladrón entró por un ventiluz del baño, un espacio extremadamente pequeño.
El tamaño del acceso sugiere dos hipótesis claras:
No se forzó ninguna abertura y el sistema de alarma no impidió el robo. El delincuente entró y salió por el mismo lugar.
El botín no fue dinero, sino elementos de uso diario del personal. Entre lo robado se confirmó:
También intentaron llevarse un microondas y un ventilador, pero no pudieron sacarlos por falta de espacio. Aun así, provocaron destrozos internos.
El televisor, de pantalla delgada, logró pasar entre las rejas del ventiluz. Fue retirado sin hacer ruido.
Un dato no menor fue clave para el escape. En la parte trasera de la terminal, donde no se cortó el pasto, la vegetación crecida formaba un verdadero matorral.
Ese sector permitió ocultar los movimientos del delincuente. El resto del predio estaba despejado, pero justo allí el mantenimiento brillaba por su ausencia.
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