Florencia Martínez tenía 19 años y un hijito de 3. La noche del 27 de octubre del 2016 recibió un disparo en el rostro en la puerta de su casa en La Pelada. Allí vivía con su pareja y el padre de su hijo, Celso Manuel, y el pequeño.
La pareja había arribado a la vivienda minutos después de las 23, tras cenar en la casa de los padres de Florencia, en la ciudad de Santa Fe.
Según relataron en audiencia las fiscales Mariela Jimenez y Laura Urquiza, al arribar el personal policial de la localidad, Celso Manuel se frotaba las manos en la tierra y en la ropa, y hacía alusión a una bala perdida.
Leer más ► Asesinato en La Pelada: “No se sabe de donde vino el disparo”
Un evidente contexto de violencia de género
Pero la evidencia que obra en la causa permitieron a las fiscales, dos años y medio después del hecho, solicitar la detención del joven para atribuirle la autoría del disparo fatal. Celso Manuel G. fue imputado como autor de homicidio agravado por femicidio.
Esta mañana las fiscales repasaron los testimonios de la familia de Florencia, para demostrar el contexto de violencia de género en el que vivía la joven. Malos tratos físicos y psicológicos a los que era sometida, incluso delante de sus familiares.
La abuela de la joven expresó cómo Celso Manuel le decía que se iba a llevar al niño cada vez que discutían, y lo subía al auto para llevárselo mientras ella salía corriendo atrás del vehículo desesperada.
Además, cómo le pedía que “no le cuente a sus padres” los golpes que recibía de parte de su pareja.
Un disparo a quemarropas
Además de los testimonios, las fiscales expresaron los resultados de la autopsia y las pericias realizadas. La joven recibió un disparo en el rostro, de adelante hacia atrás y de arriba hacia abajo, a menos de tres metros de distancia.
Muchos parientes manifestaron haber visto a Celso Manuel utilizar un arma de fuego para amenazar a Florencia, y sabían que la llevaba en el vehículo.
La noche del crimen, un tío de la joven declaró que se cruzó con ellos cuando se iban y vio un revolver a la altura de la caja de cambios del vehículo.
Prisión preventiva
A pesar de que el representante de la defensa pública, Javier Casco, intentó demostrar que no hay elementos que vinculen al imputado con la realización del disparo, el juez Sergio Carraro avaló el pedido de la fiscalía e impuso la medida cautelar.
Para el magistrado, el contexto de violencia está demostrado por varias cuestiones, entre ellas que precisamente no existieran denuncias previas avalan el sometimiento que padecen las víctimas de estos delitos.
Además, si bien es cierto que ningún testigo vio al imputado efectuar el disparo, también es cierto que eran las únicas personas en el lugar. No se escuchó ningún otro ruido ni se divisó a nadie más en el lugar.
Carraro también remarcó la actitud de Celso Manuel esa noche, de intentar modificar la escena del crimen al romper el vidrio del auto, o intentar limpiar cualquier rastro de evidencia de su cuerpo.
Por último, el hecho de que haya interpelado a los vecinos al volver de la comisaría para preguntarles qué habían declarado en sede policial sobre lo ocurrido, le brindaron al juez los argumentos necesarios para entender que existe peligro de fuga y de entorpecimiento probatorio e impuso la prisión preventiva.
Te puede interesar


Dejá tu comentario