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Policiales negociador | Costanera |

Negociadores, perfil de los policías que enfrentan situaciones de crisis con una única arma: la palabra

Sergio Lammana, el comisario a cargo del área de negociadores de la Unidad Regional I, contó cómo trabaja el grupo que interviene ante una dramática secuencia: desde una toma de rehén, una conducta suicida o una persona en crisis.

El rol de un negociador en una situación crítica, como una toma de rehén, un atrincheramiento armado o una conducta suicida, no es trabajo improvisado. Un mínimo error, por cuestión de segundos, puede desencadenar una tragedia.

En ese tipo de circunstancias, el policía que interviene debe entender que su principal arma no es la reglamentaria que le proveyó el Estado sino la palabra, la única que puede conducir, en la mayoría de los casos, a que una dramática secuencia termine de la mejor manera o por lo menos permita ganar tiempo.

En la ciudad de Santa Fe existe un área dentro de la Unidad Regional I en la que se desempeñan tres negociadores, que en múltiples ocasiones tuvieron que intervenir en situaciones críticas. Desde un hombre atrincherado en una casa con una granada, un policía con un arma en un bar de la costanera, un salvaje femicida dentro de una casa de barrio Alfonso o una persona en crisis que amenaza tirarse de un puente, fueron algunas de las secuencias en las que tuvieron que intervenir y desactivar la situación de riesgo.

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Cuando Juan Ramón

Cuando Juan Ramón "Chacho" Cano mató a la docente Vanesa Castillo se atrincheró en su casa de Alto Verde. En ese momento, el comisario Lammana fue hasta el domicilio y negoció que el femicida se entregue a la policía.

Sergio Lamanna, comisario a cargo del grupo de negociadores y quien además se desempeña como jefe de la Agrupación Cuerpos de la URI, explicó cómo es el protocolo que siguen cuando se activa una situación crítica.

“Lo primero que hacemos es verificar los perímetros y que estén bien posicionados para evitar cualquier mal mayor. Cuando la persona está armada en el interior puede empezar a efectuar, disparos como en varios casos que ha pasado”, remarcó en dialogo con Aire Digital.

— ¿Qué implica la negociación con la persona que está en una situación crítica?

Muchísimas cosas. Uno primero tiene que evaluar con qué tipo de persona estamos tratando y así tratar de recabar los mayores datos: de familiares, allegados y vecinos.

Lógicamente al llegar tenemos una persona con la adrenalina al cien por ciento arriba y hay que darle ciertos intervalos de espacio, para que esta persona empiece a bajar los decibeles. Lo primordial de toda negociación es la escucha activa. Es decir, tratar de que esta persona ventile la mayoría de las hostilidades que tiene, sin interrumpirlo por supuesto, para saber cómo viene la situación. Porque a veces tenemos una situación con toma de rehén y situaciones con gente parapetada (armada). Estas últimas son personas en crisis que por ahí son más complicadas porque no tienen demandas concretas.

En una toma de rehén con delincuentes comunes, lo único que buscan ellos es tratar de lograr una posible fuga o que el personal policial no les haga daño. Pero las más complicadas son las situaciones de las personas que están en crisis.

Negociador GOE

— ¿Qué fue lo más insólito que han pedido?

Tuvimos varias situaciones. Una vez un joven de 23 años, que estaba armado dentro de un edificio con un arma de fuego de alto calibre, estaba obsesionado con un videojuego. Divagaba muchísimo, me pedía cosas relacionadas al video.

— ¿Y cómo se actuó en ese momento?

Se evaluó la situación y tratamos de transportarnos al mundo de la persona y de lo que está viviendo. No contradecirlo, obviamente, en lo que está diciendo. Y bueno, tratamos de adaptarnos a las demandas y manejarlo por el lado del personaje que la persona está representando.

— ¿Implica ponerse en el lugar de la persona que protagoniza una situación crítica?

En una parte si. Nosotros trabajamos mucho con la escala de cambio de conducta. Hay una técnica del “espejamiento” pero lleva todo un proceso. No se logra ponerse en el lugar de la otra persona al arribo, a los minutos u horas. A veces lleva más de cuatro o cinco horas la negociación para poder empezar a aplicar la escala de cambio de conducta para esa persona.

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— ¿Cuánto fue lo máximo que estuvieron en una negociación?

Una vez estuvimos con una persona que estaba parapetada con una granada en la mano seis horas.

— ¿Y el resultado?

Fue positivo, se resolvió con éxito mediante la convicción del negociador.

— ¿Cuáles son las situaciones críticas más frecuentes que viven en Santa Fe?

En base a experiencias nuestras, una que recuerdo es la que conté de la persona que estaba con una granada. También, el caso de un empleado policial que se parapetó en la costanera y situaciones similares de personas en crisis. En la mayoría de los casos son problemas familiares.