jueves 26 de noviembre de 2020
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Narco y arrepentido: la historia del italiano que deschavó cómo se "exportaba" cocaína desde San Javier a Europa

Arturo Luglietto, fue detenido en 2009 en el puerto de Vado Ligure de Italia en el marco de la operación Ambassador. Su arrepentimiento sirvió para desarticular una organización que traficaba grandes cargamentos de droga en palos borrachos.

El 28 de agosto del 2008, agentes policiales de Nápoles encontraron en el puerto de Vado Ligure un total de 478 kilos de cocaína que se encontraban escondidos en muebles hechos a mano. Tal hallazgo, motivó a los investigadores a realizar una pesquisa que involucró tareas de inteligencia y escuchas.

En menos de un año, el 29 de abril del 2009, la investigación denominada “Operación Ambassador” dio sus frutos y terminó con un nuevo secuestro de drogas en el mismo puerto. Un total de 250 kilos de cocaína de máxima pureza habían llegado camuflados dentro de palos borrachos provenientes de Sudamérica. Por el caso fueron detenidos seis italianos y un paraguayo, todos comandados por un personaje central de la historia: Arturo Luglietto, un napolitano que supo estar radicado en Paraguay a partir del 2006 y quién además participó de la producción de una serie de shows, como el de Eros Ramazzotti, entre otros que se desarrollaron en Asunción.

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Vado Ligure. La zona portuaria a donde llegaron los cargamentos con droga desde Sudamérica.

Vado Ligure. La zona portuaria a donde llegaron los cargamentos con droga desde Sudamérica.

Tras ser detenido por el cargamento de los palos borrachos, Luglietto eligió ser un arrepentido en la causa y así contar a la Guardia de Finanzas todo lo que sabía del tráfico de droga desde Argentina hasta Italia.

En su testimonio, confesó que había otro cargamento muy próximo a ser embarcado con rumbo a tierras italianas. El mismo estaba enterrado en el interior de una casa de la Colonia Francesa, un paraje lindante a San Javier, a 130 kilómetros de la ciudad de Santa Fe. La misma había sido alquilada por el propio Luglietto a una inmobiliaria para así hacer base y acopio de los cargamentos que llegaban desde el exterior, se cree de Colombia, hasta que eran enviados a Buenos Aires y luego Europa.

La Guardia de Finanzas italiana informó tal situación a la Policía Federal Argentina y en efecto, el dato llegó a la Fiscalía y Juzgado Federal de Reconquista, que encomendó la investigación a la PFA local y comprobó la existencia de la casa que Luglietto había confesado en su declaratoria como arrepentido.

El 7 de mayo de ese año, agentes policiales irrumpieron en la vivienda y encontraron ochenta panes con cocaína que estaban dentro de una carretilla que estaba tapada por una lona azul. En un sector de la casa había 16 frascos con sustancias aromáticas, motosierras, motoguadañas y bolsas con restos de madera o tronco similares a la de la especie del Palo Borracho que fue secuestrado en Italia.

Operación Ambassador: cómo fue el desbarate en San Javier

Finalmente, los investigadores realizaron una fuerte excavación en el predio para ver si encontraban otro cargamento de cocaína pero fue en vano. Solo hallaron una cámara recubierta con ladrillos.

Por aquel procedimiento fueron detenidos tres personas: los salteños Sergio Rafael Velarde, de 36, y Santos Eriberto Bamba, de 39 y el colombiano Antonio Marín Hernández, de 46 años. Horas después también fue apresado por los investigadores David Gustavo Sagardoy, el cual a bordo de un Isuzu Troope fue advertido cuando intentó ingresar a la casa donde fue el procedimiento pero ante la presencia policial escapó. Sin embargo, la huida concluyó en una YPF de la zona. Un mes después, fue detenido en Gerli, provincia de Buenos Aires, otro de los brazos ejecutores de la organización: Roberto Carlos Rodríguez Luna, alias "Cabrito".

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Los más de ochenta panes que los investigadores encontraron.

Los más de ochenta panes que los investigadores encontraron.

En el trámite de la causa, la detención que sobresaltó fue la de Marín Hernández ya que el colombiano confesó que había conocido en una zona roja de la ciudad de Santa Cruz, Bolivia, a un hombre de nacionalidad italiana llamado "Roberto", es decir Luglietto. El mismo le había ofrecido trabajar en un campo por una suma de dos mil dólares mensuales. En esa línea, reconoció los cargos y además destacó que había conocido a "Cabrito", al cual señaló como un ladero del italiano, como así también a un paraguayo apodado como "Nani". Casualmente este último, fue uno de los guaraníes que había sido detenido por el procedimiento de Vado Ligure, en Italia.

En 2012 la causa llegó a juicio en el Tribunal Oral Federal y terminó el fallo condenatorio de los jueces María Ivon Vella, Otmar Paulucci y José María Escobar Cello. La sentencia, dictada el 24 de febrero de ese año, impuso una pena de diez años de cárcel para Marín Hernández y "Cabrito" Rodríguez Luna; ocho años para Sagardoy; y seis para Velarde y Bamba.