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Tras su arresto, los tres fueron imputados como coautores de una serie de delitos: hurto calificado por el uso de instrumento semejante a llave en dos oportunidades y defraudación especial, todo en concurso real.
Desde entonces, Amaranto y Giménez firmaron condenas en juicio abreviado, mientras que Gallegos, por separado, decidió ponerle punto final a la causa este viernes a partir de un juicio abreviado pactado entre la fiscal del caso, Rosana Peresín y la defensa, a cargo de Néstor Pereyra.
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Personal de PDI en la esquina en donde se dio el procedimiento policial.
El acuerdo judicial fue homologado por la jueza Rosana Carrara e impuso una condena al cordobés de dos años de prisión de cumplimiento efectivo y declaración de reincidencia. No obstante, se dispuso el decomiso de los inhibidores utilizados por la banda y el pago de 100 mil pesos, en concepto de reparación de daños, que será repartido entre las víctimas.
Una mañana de robos en Santa Fe
Los hechos por los cuales la Justicia condenó este viernes a Gallegos remontan a la mañana del 18 de diciembre del año pasado, cuando el trío de cordobeses llegó a la ciudad de Santa Fe y empezó su raid delictivo.
El primer robo ocurrió a las 8.48 y tuvo lugar en calle 9 de Julio al 2900, cuando la banda circulaba a bordo de un Chevrolet Aveo con vidrios polarizados. En ese entonces, haciendo uso de un inhibidor de señal violaron las medidas de seguridad de un camioneta marca Volkswagen modelo Amarok color gris y sustrajeron distintas pertenencias, entre ellas, una computadora.
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Unas horas después, a las 11, los tres ladrones fueron hasta San Jerónimo y Moreno, y sustrajeron pertenencias de un Volkswagen modelo Up que su propietario había dejado estacionado. De adentro, los delincuentes le sustrajeron documentación y algunos dispositivos electrónicos.
Diez minutos después, a las 11.11, los tres utilizaron una de las tarjetas robadas en el Volkswagen Up y realizaron una compra por $250.000.
El ocaso de la banda se dio finalmente al mediodía cuando los tres rufianes circulaban a bordo del Chevrolet Aveo y fueron sorprendidos por agentes de la PDI que seguían sus pasos en la esquina del Colegio Adoratrices y los detuvieron.