jueves 24 de septiembre de 2020
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Infiltrado: policía que investigó a Los Monos, condenado por integrar y favorecer a otra banda criminal

Una investigación determinó que Luis Quevertoque, exsubjefe de la Brigada Operativa de la División Judicial de la Policía de Santa Fe, trabajaba para Esteban Lindor Alvarado, que pretendía quedarse con el negocio narco de Los Monos.

El 8 de septiembre de 2012, cuando ejecutaron a sangre fría de varios disparos a Martín "Fantasma" Paz, un joven ligado a la banda de Los Monos, se marcó el inicio formal de la investigación judicial y policial contra el clan familiar arraigado en los barrios Las Flores y La Granda, en la periferia sur de Rosario.

La pesquisa se inició bajo el tenaz impulso del por entonces gobernador Antonio Bonafatti, y recaló en el polémico juez de instrucción Juan Carlos Vienna. El funcionario apoyó casi exclusivamente su pesquisa en tareas operativas de la División Judiciales de la Unidad Regional II de Policía.

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Luis Queverto investigó a Los Monos pero trabajaba con los narcotraficantes.

Luis Queverto investigó a Los Monos pero trabajaba con los narcotraficantes.

Los miembros de esa fuerza eran casi intocables, y formaron un tándem con el juez: acudían diariamente a su despacho en el primer piso del edificio de Tribunales con evidencias, cds de escuchas, incautación de objetos de secuestros en allanamientos a puntos calientes donde merodeaban los alfiles de Los Monos.

Uno de los miembros jerárquicos de Judiciales era Luis Quevertoque, subjefe operativo entre marzo 2013 y abril de 2014. El titular de repartición era Cristian Romero. Mientras se reconfiguraba el mapa criminal de la ciudad, el 26 de mayo de 2013 asesinaron a Claudio Ariel “Pájaro” Cantero, jefe de Los Monos.

El territorio que ostentó con sigilo el malogrado "Pájaro" quedó en disputa. Debilitado el clan familiar de Las Flores, apareció el nombre de Esteban Lindor Alvarado como adversario más firme. En ese entonces de bajo perfil y relacionado al robo y desguace de autos, se había asociado al empresario Luis Medina en 2006 para la compra y venta de autos de alta gama.

Hechos gravísimos a la par de la gestión Judiciales-Vienna

La línea histórica de hechos gravísimos ocurridos en Rosario mientras el equipo Vienna/Judiciales investigaba a Los Monos marca que el 11 de octubre de 2013 atacaron a balazos la casa del gobernador Bonfatti. A pesar de la gravedad institucional que representó ese incidente, el dirigente socialista desistió de acusar a Emanuel Sandoval (asesinado el año pasado), que junto a un policía fueron imputados por la balacera. La postura del ex gobernador llamó mucho la atención y cosechó algunas críticas.

Unos meses más tarde, otro crimen resonante. El 29 de diciembre de 2013 Luis Medina fue acribillado junto a su novia Justina Pérez Castelli en una emboscada mafiosa frente al Casino City Center. Las hipótesis iban de un vuelto de Los Monos, hasta malentendidos con Alvarado, su socio. Otra motivación hablaba que lo eliminó un grupo narco colombiano asentado en provincia de Buenos Aires.

Un capítulo de homicidio de Medina fue asignado al comisario mayor Guillermo Morgans, un hombre que gozaba del respeto de sus camaradas, también de jueces y fiscales que le confiaban investigaciones sensibles. Por su carrera transparente, estaba encaminado a ser jefe de policía de provincia.

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El temible Esteban Alvarado, uno de los más peligrosos narcos del Gran Rosario.

El temible Esteban Alvarado, uno de los más peligrosos narcos del Gran Rosario.

Morgans tomó un tramo de la pesquisa sobre el desprolijo secuestro de una computadora Mac de Medina por parte de funcionarios del Ministerio de Gobierno provincial, que la manipularon antes de que fuera peritada por la Justicia. Por falta de evidencias, el expediente por los homicidios de Medina y Castelli quedó paralizado.

En junio de 2016 el fiscal Carlos Covani solicitó el archivo de la causa Medina porque consideró que no existían elementos para continuar con la investigación. Sin embargo, la por ese entonces jueza Alejandra Rondenas, hoy vicegobernadora, desestimó el requerimiento de Covani y elevó el expediente a la Fiscalía de Cámara, que confirmó la decisión de la jueza. Aunque no se generaron novedades sustanciales, el expediente sigue activo.

El 10 de junio de 2014 Morgans fue asesinado a balazos en un minimarket del macrocentro que atendía su hijo. El local de Rodríguez y Salta está frente a una escuela con cámaras de seguridad, y al lado del club Unión Sionista Argentina de Rosario, amurallado con dispositivos de videovigilancia en todo su perímetro por razones obvias.

Los autores del crimen de Morgans nunca fueron hallados a pesar de una escena con posibilidades de seguir pistas. Tampoco hay imputados, sospechosos ni detenidos. ¿Qué escondió el asesinato del comisario Morgans? Otro punto oscuro en la historia institucional de Santa Fe.

La brigada operativa de la fuerza, con Quevertoque como referencia, recibía innumerables recursos del Estado para desplegar operativos y allanamientos en procura los integrantes del clan familiar de Las Flores.

Hasta el día de hoy las hipótesis sobre las motivaciones o autores de los crímenes de Medina y su pareja y del comisario Morgans son una incógnita. No hubo acusados ni detenidos. Los casos siguen impunes.

A pesar de la relevancia que las autoridades le habían asignado a Judiciales para avanzar en investigaciones de la criminalidad organizada, nunca hilvanaron elementos de esos casos gravísimos a la pesquisa madre de Los Monos.

La brigada operativa de la fuerza, con Quevertoque como referencia, recibía innumerables recursos del Estado para desplegar operativos y allanamientos en procura los integrantes del clan familiar de Las Flores, al final detenidos y sentados en el banquillo de los acusados en un juicio donde recibieron altas penas.

Infiltrado

En el marco de la investigación del crimen del prestamista Lucio Maldonado en noviembre de 2018, Alvarado fue detenido y acusado de instigar ese crimen y de liderar una compleja asociación ilícita. También afronta una causa federal por venta de estupefacientes.

A partir de entrecruzar datos del legajo del crimen de Maldonado y de otros hechos, los fiscales de la Agencia de Criminalidad Organizada Matías Edery y Luis Schiappa Pietra hurgaron y sacaron a la luz el estrecho vínculo entre Alvarado y Quevertoque.

El 21 de noviembre el subjefe de la brigada operativa de la ya disuelta División Judiciales fue detenido en un procedimiento donde también cayeron los policías Javier Makhat, Cristian “Chamuyo” Di Franco y Gustavo Spoleti. Al otro día Quevertoque fue imputado como miembro de la asociación ilícita comandada por Alvarado, y por delitos de encubrimiento agravado, omisión de promover la persecución y represión de delincuentes e incumplimiento de los deberes de funcionario público.

“Estaban recaudando, lo querían poner a Alvarado y a Medina”

El pedigree del policía ya había sido ventilado en el juicio a Los Monos. Un camarada, Gustavo “Gula Gula” Pereyra, acusado como miembro de Los Monos pero finalmente absuelto, contó que cuando trabajaba para la Secretaría de Delitos Complejos remitió información a sus superiores Ana Viglione y Andrés Ferrato sobre pesquisas vinculadas al narcotráfico, y de la Brigada Operativa de Judiciales, en ese entonces fracturada por un enfrentamiento con el jefe Cristian Romero.

“Estaban recaudando, lo querían poner a Esteban Alvarado y a Luis Medina para manejar toda la zona. Quevertoque era socio de Alvarado, eran vecinos y fueron cuñados”, declaró sin pelos en la lengua Pereyra ante los jueces.

Entre las evidencias contra Quevertoque los fiscales citaron un seguimiento de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) que fue parte de una causa federal contra Alvarado.

Tras la intervención al Nextel del subcomisario, se determinó que brindaba información sobre controles policiales vehiculares para que los integrantes de la banda pudieran evitarlos.

Allí se señala que tras la intervención al Nextel del subcomisario, se determinó que brindaba información sobre controles policiales vehiculares para que los integrantes de la banda pudieran evitarlos, y así pasar cargamentos de una empresa de transporte que luego fue vinculada a Alvarado.

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El narcotraficante Esteban Alvarado mantenía buena relación con el policía Quevertoque.

El narcotraficante Esteban Alvarado mantenía buena relación con el policía Quevertoque.

Otro de los elementos salientes de la acusación fueron fotografías de la PSA donde se observa a Quevertoque con Jonathan Previtera y Jorge Benegas, dos imputados como miembros de la banda de Alvarado.

También hay escuchas de marzo de 2014 donde un oficial habla con un agente, ambos de judiciales, y uno le pregunta al otro si Quevertoque tiene llegada a Alvarado. “A Luis no sé, pero a Alvarado seguro”, contesta uno de los efectivos.

Unidos por el pura sangre Cascarudo

La investigación demostró que el suboficial tuvo a su nombre y compartió con otros miembros de la asociación la propiedad de caballos de carrera, uno de los cuales todavía figura en programas de competencias. Uno de ellos es el zaino Cascarudo.

Esa evidencia se puede comprobar al ingresar al sitio https://www.studbook.org.ar/ejemplares/perfil/308339/cascarudo, donde al desplegar la pestaña “certificado de correr” de la ficha técnica de Cascarudo, todavía aparece como propietario “Quevertoque Luis Enrique, al 27 de septiembre de 2013.

Esas constancias aparecen en los informes que la PSA aportó a la causa federal 5433/2013, donde también se asegura que Quevertoque “es nexo entre Luis Alvarado y Medina con la Policía de Santa Fe”.

Edery y Schiappa Pietra retomaron la investigación del fiscal federal Santiago Marquevich, y del fiscal Diego Iglesias de la Procuración de Narcocriminalidad (Procunar) donde se concluye que “Medina, Alvarado y Quevertorque poseen vínculos y su nexo común es Jonathan Previtera”.

Permiso estatal contrario a la ley

Según la investigación, Quevertoque formó parte del grupo de personas que con sus aportes permitieron construir un permiso estatal contrario a la ley que benefició a Alvarado, disponiendo de recursos materiales y humanos bajo su responsabilidad.

Y que con sus acciones u omisiones procuró la impunidad de los crímenes ejecutados por los integrantes de la organización; proveyó apoyo logístico en el traslado de mercaderías provenientes de delitos, y sirvió de nexo entre policías de su división y Alvarado.

Con sus acciones u omisiones procuró la impunidad de los crímenes ejecutados por los integrantes de la organización; proveyó apoyo logístico en el traslado de mercaderías provenientes de delitos, y sirvió de nexo entre policías de su división y Alvarado.

La evidencia expone que omitió investigar delitos cometidos por los miembros de la banda, realizó acciones policiales de recolección de información para dirigirla contra personas adversas, garantizando la continuidad del negocio criminal de la organización.

En una audiencia celebrada el martes pasado, los fiscales enumeraron las pruebas en un acuerdo de juicio abreviado al que arribaron con la defensa de Quevertoque. El juez Mariano Aliau hizo el control de legalidad y homologó el documento luego de que el acusado admitiera las condiciones y su responsabilidad.

El magistrado dictó la sentencia y condenó a Quevertoque a 3 años de prisión efectiva por ser integrante de la asociación ilícita, en concurso real con los delitos de encubrimiento agravado, omisión de promover la persecución y represión de delincuentes; e incumplimiento de los deberes de funcionario público.

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