Este jueves declararon los testigos de la defensa en el juicio que se le sigue al transportista escolar Jorge Ulises Pereyra, acusado de abusar sexualmente de su sobrina durante ocho años. La primera en declarar a favor de Pereyra fue su esposa, tía de la joven denunciante, apuntó contra una amiga de su hermana y marcó el inicio del conflicto en una relación extramatrimonial de la mamá de M.
La declaración se dio ante el tribunal conformado por los jueces Sergio Carraro (preside), José Luis García Troiano y Martín Torres. El acusado es asistido por los abogados Diego Lorefice y Cintia Duarte, quienes sostienen la inocencia de Pereyra e indagaron a más de diez testigos en esta tercera jornada de juicio.
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La acusación está a cargo de Roberto Olcese y Alejandra Del Río Ayala, de la Unidad Fiscal de Violencia de Género, Familiar y Sexual, y de las abogadas querellantes Carolina Walker Torres y Agustina Taboada en representación de M.
Infidelidad, depresión y ludopatía
La testigo intentó desvincular a Pereyra de la acusación exponiendo una serie de circunstancias familiares: detalló que en el año 2005 su hermana, la mamá de M., mantenía una relación extramatrimonial y que Jorge Pereyra conocía esta situación. Este vínculo llevó a la mujer a una profunda depresión por la cual debió estar internada. Según refirió la testigo, en este momento “apareció la amiga de ella, que le dicen la tía del corazón; esa mujer la alejó de toda la familia, es una curandera”, sostuvo de manera despectiva.
Luego, la esposa del acusado sostuvo que sus sobrinas no se quedaban a dormir en su casa y que la única vez que M. se quedó a pasar la noche con ella Jorge no estaba en la casa porque viajaba por trabajo. Agregó que los fines de semana ellos iban al casino: “Teníamos un vicio”, y sostuvo que sus hijos se quedaban a dormir en la casa de M.
Finalmente, relató toda la trayectoria laboral de Pereyra desde que comenzó como transportista y el período que trabajó realizando viajes para una empresa de bebidas. En relación a estos viajes, la mujer los ubicó en el período escolar de M. y negó que él la hubiera trasladado a la escuela.
Último pasajero
A continuación declararon una serie de allegados a Pereyra por su rol como transportista: madres de chicos que fueron y son transportados por el acusado, y compañeras de escuela de M. que viajaban en transporte con ella. Todos sostuvieron haber sido los últimos en bajar del transporte en los traslados, y una testigo sostuvo que M. siempre viajaba con su papá y no con su tío; en el contraexamen de la Fiscalía, esta aseveración fue puesta en crisis. En tanto, un testigo que realizaba viajes en transporte en la empresa de Pereyra confirmó que M. en ocasiones era trasladada por el acusado en los viajes escolares.
Los últimos en declarar fueron los hijos de Pereyra, quienes refirieron a la relación que tenían con sus primas, a cómo era la dinámica familiar. Sobre la discusión que mantuvieron M. y uno de sus primos, cuando ella le dijo que Pereyra la había abusado, el joven confirmó que esa conversación existió, pero que él no le creyó.
Los alegatos de cierre del juicio se realizarán el miércoles 21 a partir de las 8:30.
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