El personal del Servicio Penitenciario que requisó la celda donde fue encontrado sin vida Cristian Figueroa, el joven de 22 años que asesinó al empresario Hugo Oldani, encontró una extensa nota y un teléfono celular. Lo informó el periodista José Curiotto en Aire de Santa Fe. También contó que la nota y el teléfono fueron trasladados a la Fiscalía para ser peritados.
Tercer detenido
Cristian Figueroa fue detenido dos meses después del homicidio de Hugo Oldani, en abril del 2020, y fue el tercero de los implicados en caer: el chofer Juan Manuel Ruffino y el campana Brian Damiani ya estaban detenidos. En la audiencia de prisión preventiva se precisó que Figueroa –asistido legalmente por César Cello– fue quien mató a Oldani de un tiro en el abdomen para poder asegurar un morral que robó junto a una mujer de las oficinas 29 y 30 de la galería Rivadavia.
La Fiscalía expuso una serie de chats que mantuvieron Figueroa con el coimputado Ruffino. Los diálogos fueron detectados en un teléfono que era de Ruffino y que fue peritado por informáticos de la Agencia de Investigación Criminal (AIC). Los chats evidenciaron que tanto Ruffino como Figueroa estaban interiorizados con el mundo del hampa al menos desde el 3 de enero de 2020. Hablaban de “trabajo” en clara alusión a cometer atracos.
Por ejemplo, en un audio de WhatsApp Ruffino le dijo a Figueroa “vamos a hacer plata hoy y vamos a drogarnos, que se pudra todo”. A lo que Figueroa contestó “olvídate gordo, como tiene que ser” y agregó “primero laburamos bien y acordate que nos vamos para arriba, yo sé por qué te lo digo”.
Otro audio, del 29 de enero, destacó un mensaje en el que Ruffino le dijo a Figueroa que “había que hacer algo para sacar dos o tres lucas para cada uno", porque no tenía plata "ni para la nafta" del Corolla. En otro diálogo, ambos ladrones hablaban de robar un galpón que se encuentra en la zona de la Costanera Este, cuyo interior es utilizado como depósito para aires acondicionados. “¿Vamos a darle esta noche?”, preguntó Figueroa y Ruffino contestó: “Vamos ver que onda, yo necesito plata, efectivo. Ni 100 pesos tengo en el bolsillo”.
Días después, los delincuentes –que seguían con la idea de asaltar el galpón– también apuntaron a robos menores. “Después vamos a ver el cierre de alguna carnicería para sacar alguna monedita porque no tengo ni un peso y mañana es el cumple de la otra y no tengo nada”. Finalmente, el 31 de enero, Figueroa le escribió a Ruffino: “Quiero un aire gordo”. Y este último le respondió: “Y yo quiero plata, vamos a buscar el galpón ese”.
Prófugo y sin lazos familiares
Los caminos que evidenciaron aún más que Figueroa participó del asalto y el homicidio de Oldani condujeron a una pista cuya génesis surgió del propio entorno del imputado. Es que una familiar del joven de 22 años explicó en sede judicial que Figueroa, días después del crimen –cuando los videos del asalto se habían viralizado por redes sociales– se contactó con su madre y le dijo que “algo había salido mal”, que “había perdido” y que se olvidaran de él.
De hecho, en un allanamiento que se efectuó el 25 de febrero, días después que Ruffino y Brian Nahuel Damiani hubieran quedado detenidos, miembros de la Agencia de Investigación Criminal allanaron la casa familiar de Figueroa donde éste residía con su madre (calle Brasil al 4100) pero el resultado fue negativo.
Tuvieron que pasar dos meses para que el joven de 22 años sea localizado en una vivienda de Gorostiaga al 3700 del barrio Los Hornos, donde se encontraba guarecido. ¿Quién lo "aguantaba"?, es la pregunta que persiste en los investigadores.
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