Apenas pasaron seis días desde que Franco Rolón, el policía que trabaja como remisero en la ciudad de Santo Tomé, se convirtió en protagonista esencial de una situación que acabó con la muerte de dos personas en una calle de Sauce Viejo. Sin embargo, y a pesar de que ni siquiera transcurrió una semana desde aquel momento, muchas cosas sucedieron desde entonces.
Estuvo detenido, se le imputó en un primer momento el delito de "homicidio agravado por el uso de arma de fuego", enfrentó una audiencia en la que se definía si continuaba detrás de las rejas o recuperaba su libertad. Finalmente, este sábado la Fiscalía consideró que se trató de un caso de "exceso de legítima defensa" y avaló la decisión del juez de que Franco transite el proceso penal fuera de la cárcel.
Este lunes, en el programa Ahora Vengo que conduce Luis Mino en Aire de Santa Fe, Franco contó en detalle lo mismo que dijo ante la Justicia: "Empece a trabajar a las 7 de la tarde. Lo relevé a mi padre. Hice algunos viajes y aproximadamente a las 22 la remisería me mandó a buscar un pasaje".
Así se inició una historia que terminaría de manera trágica. En calle Castelli, dos hombres lo esperaban. Le hicieron señas con la luz del celular porque el lugar estaba oscuro. Subieron al asiento trasero y le pidieron que los llevara hasta un quiosco ubicado en J. J. Paso y Calle 6. "Cuando estaba parando me dicen que siguiera una cuadra más. Cuando estaba por parar de nuevo, me pidieron que doblara a la derecha y siguiera un par de cuadras. Entonces me hicieron detener junto a un árbol grande y un descampado", recordó.
Franco explicó que, en ese momento, se desencadenaron los hechos: "El que venía detrás mío me toma por el cuello, me pone el cuchillo en el cuello. El otro me coloca otro cuchillo en la espalda a la altura de las costillas".
"Estás robado, te vamos a matar, te vamos a abrir como un sapo", le dijeron.
Franco aseguró que en ese momento "solamente quería bajar del auto. Entonces, desenfundé mi arma. Yo soy zurdo y la tenía en la cintura. Puse mi arma sobre mi hombro derecho y, sin mirar para atrás, comencé a disparar. Bien al lado de mi oreja disparaba, disparaba. No recuerdo cuántos disparos realicé".
Según el relato de Franco, "los dos se bajaron del auto. Uno corrió hacia atrás, hizo cuatro metros y cayó al piso. El otro corrió 30 metros hasta llegar a la esquina y dobló. No lo vi más. Creí que ni siquiera estaba herido. Entonces coloqué el seguro de la pistola, bajé del auto y comencé a llamar al 911, después al 107. Llamé a la remisería y a mi padre, hasta que empezaron a llegar todos habrán pasado 10 minutos que fueron eternos".
"La única estrategia es la verdad"
El Dr. Ramiro Díaz Duarte es el abogado defensor de Franco Rolón. Al hablar de la situación de su defendido, aseguró que "no hay nada por esconder. Nuestra única estrategia es que se pruebe lo que de verdad ocurrió". En este sentido, insistió que en el policía remisero actuó en legítima defensa, por lo que intentarán que este caso termine siendo cerrado y sea absuelto por la Justicia.
"Lo primero que hizo mi cliente luego de los disparos fue llamar al 911. Luego hizo su declaración. Al día siguiente se acompañaron los teléfonos personal y de trabajo. Desde un principio quedó claro que en ningún momento se opondría al accionar de la Justicia. Las evidencias colectadas hasta ahora indican sin duda que estamos ante un caso de legítima defensa, un accionar justificado de parte de Franco. Su instinto de supervivencia lo llevó a actuar de esa manera", afirmó.
A partir de lo ocurrido, Franco no podrá portar armas. Y mientras avanza el proceso penal, también avanzará la investigación administrativa desde el Ministerio de Seguridad de la Provincia.
La entrevista a Franco Rolón en Ahora Vengo
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