Mario Daniel Bardina fue detenido el miércoles luego de los allanamientos realizados en su casa por la denuncia de daños y usurpación en el edificio ubicado en 9 de Julio y Suipacha. Las fiscales María Gabriela Arri y María Lucila Nuzzo informaron que el próximo viernes 12 de febrero Bardina será imputado.
El hombre de 59 años fue detenido luego de que se realizaran los procedimientos en su domicilio de Saavedra al 1400 a causa de las denuncias por daños y usurpación del edificio que realizaron los abogados Liliana Cosentino y Horacio Crespo, dueños del edificio en construcción. Anoche, el periodista Luis Mino adelantó en exclusiva en Aire de Santa Fe que se realizaba un allanamiento en la vivienda de Bardino en el barrio Sur en calle Saavedra al 1400.
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El comienzo del conflicto
En las últimas semanas, el edificio a "medio hacer" en 9 de Julio y Suipacha pasó de la soledad del abandono de 26 años al tránsito de varios grupos en su interior. Los primeros en entrar fueron albañiles que comenzaron a trabajar, retiraron los carteles de publicidad y dejaron a la vista el esquelético edificio. Pero la obra encargada por Bardina, desató una pelea por la propiedad del lugar. Cosentino y Crespo, lo denunciaron por daños y usurpación, ya que sostienen que el edificio en construcción les pertenece. La última visita al edificio la hicieron el martes los efectivos de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) por orden de la fiscal Gabriela Arri.
Bardina, quien dice ser dueño de siete pisos, un local comercial y cocheras desde 1994, comenzó los trabajos en el edificio hace una semana. Sin embargo, cuando la noticia de la reconstrucción del edificio corrió por Santa Fe, otras dos familias reclamaron la propiedad del lugar. Cosentino y Crespo sostienen que ellos compraron entre los dos el edificio en una subasta. El primero en adquirir el 50% fue Crespo en 2005. Luego, Liliana se hizo con la otra mitad en 2009.
“Hace 10 días me llamó Crespo para contarme que el hombre encargado de los carteles publicitarios le dijo que un tipo quería entrar y estaba diciendo que era el dueño”, contó Cosentino a Aire Digital. La mujer dio la orden de que no lo dejaran ingresar, pero Bardina estaba acompañado de más personas y no lograron impedirle el paso.
“Llamé al 911 y a la patrulla urbana para que fueran al lugar, pero yo no salí porque soy paciente de riesgo y no me quiero exponer al virus”, explicó la mujer. “La policía me dijo que el hombre les exhibía papeles que decían que el era el propietario, entonces les envié la inscripción del edificio a nombre mío”, agregó la abogada.
La única forma que encontraron Crespo y Cosentino de detener la construcción, fue comunicándose con la Empresa Provincial de la Energía (EPE) para indicarles que no conectaran la electricidad porque el edificio “no le pertenecía a Bardina”. Además, Crespo le exhibió la escritura y varias boletas a su nombre.
Luego de que lograron frenar la construcción, Cosentino y Bardina realizaron la denuncia. La familia de Crespo y el hombre encargado de la cartelería publicitaria y Cosentino terminaron de hacer las declaraciones en fiscalía el miércoles.
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