Una investigación de la Fiscalía Federal de Venado Tuerto, a cargo de Javier Arzubi Calvo, detectó que en la alcaidía de Melincué, entre marzo y al menos diciembre de este año, se llevó a cabo un mecanismo de tráfico y distribución de estupefacientes realizado por agentes policiales que prestan funciones en la dependencia policial.
La mecánica investigada habría comenzado a operar a raíz de la pandemia del coronavirus que motivó la suspensión de las visitas de los presos alojados en la dependencia policial, muchos de los cuales cumplen medidas cautelares de prisión preventiva.
La actividad clandestina fue advertida por los investigadores que tras cotejar una serie de escuchas telefónicas interceptadas por otras causas judiciales notaron que agentes policiales buscaban estupefacientes que compraban los presos y luego los ingresaban al establecimiento carcelario para venderlos en la población penal.
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Por el caso, se desplegaron este miércoles un total de seis allanamientos, de los cuales dos tuvieron lugar en Santa Fe: uno en Misiones al 7200 y otro en Gaboto al 2800. Además, fue allanada la alcaidía de Melincué en donde según indicaron fuentes judiciales Aire Digital fueron halladas bochitas con cocaína y marihuana. No obstante, se ejecutaron otros procedimientos en Fortín Olmos y la comuna de Díaz.
En tanto, no fueron detenidos ninguno de los agentes investigados ya que si bien el fiscal imputó a cinco uniformados de ser parte de la maniobra, el juez federal, Aurelio Cuello Murúa, ordenó que solo se realicen los allanamientos y no las detenciones. En efecto, el titular de la Fiscalía deberá ahora analizar si tiene elementos para pedir la indagatoria de los policías investigados.
Escuchas evidentes
El grueso de la causa se encuentra mayormente conformado por escuchas telefónicas que evidenciaron cómo los internos detenidos en la alcaidía dialogaban con familiares para conseguir estupefacientes y a su vez lograr ingresarlos por medio de la pata policial.
Según detectó la investigación, el personal policial se dirigía hacia un cruce de la ruta provincial N°90 para encontrarse con un remis proveniente de la ciudad de Venado Tuerto. El chófer entregaba un paquete -el cual en su interior tenía estupefacientes- y dinero al personal policial que se encontraba allí. Ese paquete, con posterioridad, era trasladado e ingresado a la alcaidía de Melincué y revendido a los presos alojados en el centro de detención.
De la pesquisa también surgen sospechas de que no solo se realizaba tal maniobra con el ingreso de estupefacientes sino también de otros elementos como celulares o el cobro de un canon por la permanencia en un determinado pabellón.
"La policía te la vende"
De las escuchas los investigadores de la Agencia de Investigación Criminal corroboraron que los internos dialogaban sobre cómo poder ingresar estupefacientes a la alcaidía y así poder consumirlos o revenderlos. “Tengo que arreglar con la guardia acá a ver si me dejan pasar cincuenta gramo de faso”, destacó un registro de audio interceptado durante la investigación.
“Estoy esperando que se haga el lunes para hablar con la guardia y ver cuanto me cobran para pasarme el teléfono, me van a querer cobra como tres lucas los putos estos”, destacó otra escucha.
“La droga después termina ingresando acá porque la misma policía te la vende”, dice otro registro de audio en donde dialogaba un preso con un familiar.
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