El siniestro fatal entre las embarcaciones ocurrió la noche del sábado 7 de diciembre, en el kilómetro 585 del río Paraná, a la salida de la fiesta “Malibú”: Bertossi conducía una lancha con once personas a bordo y embistió una lancha en la que se encontraban ocho personas: la víctima fatal, Adrián Taborda, y otras siete personas que sufrieron heridas leves.
Bertossi fue imputado como autor de homicidio culposo por conducción imprudente, negligente o antirreglamentaria de vehículo motor, en concurso real con lesiones leves, y la jueza Celeste Minniti dictó la prisión preventiva.
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La embarcación en la que iba la víctima fue embestida en el kilómetro 585 del río Paraná.
Prisión preventiva
El fiscal Haidar sostuvo en la audiencia la necesidad de dictar la prisión preventiva para el imputado por la existencia del riesgo de entorpecimiento probatorio: “Era pertinente la prisión preventiva porque los riesgos procesales están latentes”, explicó Haidar, y agregó que “la jueza consideró que el entorpecimiento estaba corroborado”.
En este sentido, Haidar sostuvo que “consideré que su libertad podría entorpecer la investigación, en un juicio se determinará su responsabilidad y la pena que le puede corresponder”, y dio detalles de las actitudes del imputado, posteriores al hecho: “Cuando culminó la fiesta era público y notorio que había una persona gravemente herida y el imputado no podía desconocerlo, sin embargo, se fue a su casa”, explicó el fiscal.
“Según los empleados de la guardería donde guarda la embarcación, llegó cerca de las 23:30, bajó de la embarcación, con gesto adusto, agarró un trapo y limpió la parte de la proa, que entiendo es la que embistió a la otra lancha”, refirió Haidar.
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El fiscal sostuvo que, además, cuando se logró identificar a la embarcación que había protagonizado el accidente y al conductor, “personal de prefectura fue hasta el domicilio de los padres a la 1:30 y los padres le dijeron que hasta que no hablaran con su hijo y un abogado no se iba a presentar… Se presentó a las 7 de la mañana y cuando se le hicieron los dosajes, después de transcurrido tanto tiempo, si transcurren más de 10 horas de la última ingesta, los niveles son no detectables”, explicó.
Por último, el fiscal aclaró que no se han realizado denuncias por amenazas, pero que una de las víctimas y testigos del hecho declaró antes del inicio de la audiencia ante la jueza Celeste Minniti y sostuvo que “uno de ellos dijo que el imputado, estando en la prefectura, lo miro de manera intimidante o amenazante”.