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Caso M: por tercera vez postergan la audiencia preliminar

En 2021, M denunció a su tío, quien abusó de ella durante casi una década. Los ataques comenzaron cuando M era una niña de solo seis años. Mucho tiempo después, pudo reunir la fuerza necesaria, radicó la denuncia en la Justicia y contó su historia por AIRE. La audiencia será el próximo 16 de junio.

Es la tercera vez que se suspende la audiencia preliminar, luego de que la Fiscalía presentara la acusación contra Jorge Pereyra. El hombre enfrenta una posible pena de 20 años de prisión por pedido del fiscal Roberto Olcese y de las abogadas querellantes, Carolina Walker y Agustina Taboada.

La causa

M.S., hoy de 29 años, denunció en septiembre de 2020 que su tío, hoy de 54 años, la había sometido a vejaciones sexuales durante 11 años, desde que ella tenía 6. La presentación se realizó en la Comisaría de la Mujer donde la joven realizó un primer relato de los abusos cometidos por Pereyra. En abril de 2021, M.S. amplió la declaración en la sede del M.P.A.

En el marco de la investigación se tomaron una serie de testimonios que permitieron corroborar el relato de M.S., especialmente el relato de la mamá de la denunciante. Fue a ella a quien, en medio de una discusión en 2009, le relató que su tío la abusaba; en el mismo sentido reveló que su abuela le había pedido que no radique la denuncia hasta que ella fallezca, situación que ocurrió en julio del 2020. Un mes y medio después, M.S. radicó la denuncia.

Pereyra fue detenido el 5 de julio de 2021 y se concretaron las audiencias de imputación y de prisión preventiva. La medida cautelar fue revisada por la Cámara de Apelaciones en septiembre y el juez que confirmó la medida valoró que la investigación no debía prolongarse durante mucho más. Fue así que a mediados de octubre la Fiscalía presentó la acusación, acompañada por la querella días después.

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M., en una entrevista con Luis Mino y Thamina Habichayn en la que relató los abusos a los que fue sometida. | Imagen de archivo

M., en una entrevista con Luis Mino y Thamina Habichayn en la que relató los abusos a los que fue sometida. | Imagen de archivo

Abusos reiterados

En la acusación consta que Pereyra abusó sexualmente de su sobrina M.S. en fechas indeterminadas y de manera reiterada, entre los 6 y los 17 años de edad, desde 1998 hasta octubre de 2009. Las agresiones sexuales eran perpetradas de manera sistemática, mediante amenazas de hacer lo mismo a su hermana. Las mismas ocurrieron en los domicilios del imputado en San José del Rincón y en Arroyo Leyes; así como también en diversos descampados ubicados en las inmediaciones de dichas localidades; y en el interior de sus vehículos particulares así como en las camionetas que utilizaba para su labor de transportista escolar.

En sus declaraciones M.S. refirió que desde los 6 años de edad aproximadamente, el imputado comenzó a tocarla, y describió los abusos, que se agravaron cuando cumplió 8 años. Además, contó que ese momento Pereyra comenzó con las amenazas, diciéndole que si contaba algo nadie le iba a creer y que le haría lo mismo a su hermana que en ese entonces tenía 7 años de edad.

Las agresiones fueron perpetradas cuando el acusado la iba a buscar a la escuela, ya que se desempeñaba como transportista escolar; Pereyra evitaba pasar por la casa de M., llevaba al resto de los niños primero para quedar solo con su sobrina, se detenía en cualquier descampado y la sometía sexualmente. Por último, M. sostuvo que el acusado fue su transportista escolar hasta los 16 años, momento en que se cambió de escuela, sin embargo, los abusos continuaron en reuniones familiares, tales como en Navidad, cumpleaños o comidas.

Tribunales marcha Pañuelos Amarillos caso de Rincón MT 3.jpg
La Agrupación Pañuelos Amarillos se originó en San José del Rincón y acompaña a víctimas de abuso sexual

La Agrupación Pañuelos Amarillos se originó en San José del Rincón y acompaña a víctimas de abuso sexual

Consecuencias

Las agresiones perpetradas impactaron duramente en la infancia y el ánimo de M.S. se convirtió en una niña triste y retraída, a pesar de haber sido siempre alegre y con amigos, y comenzó a tener mal desempeño en la escuela. Llegaba triste de la escuela y se bajaba enojada del transporte, sin embargo sus padres vinculaban esto con problemas en la escuela, sin sospechar de lo que sucedía.

Hasta que en 2009, en medio de una discusión con su madre quien le decía que tenía que tener cuidado en la calle por lo que podía pasarle, M.S. le contó lo que estaba pasando. Finalmente, conversando con su abuela, la mujer le dijo que le creía todo lo que le había pasado pero le pidió que denuncie cuando ella ya no estuviera.

En la causa consta la documentación de los vehículos que conducía el imputado, registrados como transportes escolares, así como los informes de las escuelas a las que asistió la víctima, que avalan todo lo expuesto por los testigos.

También se incorpora el informe psicológico confeccionado por la licenciada que comenzó a atender a M.S. semanalmente desde el día de la denuncia. En el mismo relata detalladamente el padecimiento de la víctima y el sufrimiento psíquico provocado por los abusos.

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Líneas para comunicarte o denunciar casos de violencia de género

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Calificación legal y pena

Pereyra fue acusado como autor de abuso sexual con acceso carnal calificado por la guarda en concurso ideal con promoción a la corrupción de menores agravado por la guarda (arts. 45, 119 tercer y cuarto párrafo inc. B, 54 y 125 tercer párrafo, todas normas del C.P.). La Fiscalía y la querella solicitan en la acusación, así como lo harán en el juicio ,que se imponga a Jorge Ulises Pereyra la pena de 20 años de prisión.

Los acusadores sostienen que Pereyra, “se valió de la confianza esgrimida por los padres de la niña depositada en su persona, al aprovechar la situación de encontrarse al cuidado de ella todos los días mientras la llevaba en su transporte escolar, transformando dicha proximidad con la víctima en un medio idóneo para influir en la nula posibilidad de defensa o resistencia de la menor”.

Finalmente, remarcaron que es un agravante también la diferencia de edad entre agresor y víctima, “vislumbrándose un aprovechamiento en la inmadurez mental y sexual de la niña, la que la coloca en una situación de mayor vulnerabilidad, de la que el imputado se valió para abusarla”.

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