El viernes por la noche las personas que asistieron a ver un show de rock en un bar ubicado en barrio Candioti Sur fueron sorprendidas por hielos y botellas que eran arrojadas desde un balcón vecino. El bar posee un patio en el pulmón de manzana donde, desde hace algunos meses, se realizan recitales. Un vecino del edificio lindero expresó su disconformidad arrojando hielos y botellas. Desde la Municipalidad de Santa Fe confirmaron que el bar cuenta con la habilitación para funcionar como espacio gastronómico, no así para brindar espectáculos musicales.
En diálogo con el móvil de Aire, los propietarios del bar Gente que No, Julián Gunno e Ignacio Di Notto, confirmaron que desconocen quiénes cometieron las agresiones, pero están a la espera de que la Policía actúe. "No estamos enojados, tenemos miedo y no podemos abrir hasta que no atrapen a estas personas. La denuncia está hecha y va por el camino de una tentativa de homicidio", sostuvo Julián Gunno.
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Los propietarios del local gastronómico confirmaron que es la primera vez que padecen un episodio de este tipo. Además, recalcaron que la situación los excede: "Esto es extraordinario, no es gastronómico, no son ruidos molestos, tiraron botellas a matar".
A pesar del mal trago que les tocó atravesar, valoraron que ninguna de las botellas alcanzo la cabeza de las personas que estaban en el patio. "Por esto el hecho no adquiere la gravedad que debería", manifestó.
El viernes minutos antes de las diez de la noche “empezaron a llover botellas de hielo del edificio de al lado de Gente que No; golpearon a una chica, hicieron destrozos de todo tipo: rompieron el techo, rompieron un equipo de música”.
El dueño del local sostuvo que radicaron la denuncia en la Comisaría 3° y que a través del registro de las cámaras de seguridad pudieron detectar que los elementos eran arrojados desde un balcón vecino: “El sábado a las 20:00, 20:30 pasó otra vez lo mismo”, remarcó.
“Tiró más de 10 botellas”
Gunno se lamentó que estas situaciones ocurran tras haber estado un año y ocho meses sin poder trabajar debido a la pandemia de coronavirus, y remarcó que “hay una reglamentación que te dice que tenés que cumplir con los decibeles en determinados horarios y nosotros cumplimos con todo”.
En este sentido manifestó que no fueron multados por la municipalidad, sino que recibieron una notificación y se acercaron a hablar: “Hace unas semanas asistió Control y nosotros los invitamos que estén presentes para que vean (que cumplimos)”, insistió. En relación con lo ocurrido el viernes por la noche, Gunno expresó que “trabajamos con un ingeniero de sonido que no nos deja pasar los decibeles”. “Después de dos años de cagarme de hambre lo que falta es que me maten a alguien adentro del bar”, concluyó.
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