Audiencia de apelación de sentencia por el homicidio de Gabriel Chialva
Gabriel Ignacio Chialva fue asesinado en su casa de calle Bolivia al 4000 la tarde del 9 de febrero de 2016. Recibió tres disparos por la espalda.
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Por el hecho fue imputado, juzgado y condenado en un fallo dividido Sebastián “Pelado” Ruiz a 15 años de prisión por el delito de homicidio calificado por el empleo de un arma de fuego.
Los fiscales de homicidios Cristina Ferraro y Jorge Nessier habían requerido 28 años de prisión por las circunstancias particulares en las que se dio el hecho y fueron probadas en el debate.
Al exponer los agravios ante el tribunal de la cámara de apelaciones conformado por los jueces Fabio Mudry, Oscar Burnik y Jorge Andrés, la fiscal Ferraro repaso estas circunstancias y pidió que sean valoradas con la gravedad requerida por la fiscalía.
Entre Chialva y Ruiz existía un vínculo de confianza. Esa tarde Chialva paso a buscar a Ruiz en su vehículo particular y lo llevó hasta su casa, donde el imputado aprovechó esa relación para efectuarle tres disparos dentro de la vivienda.
La fiscal recordó que el delito atribuido a Ruiz, y por el que fue condenado, tiene una pena mínima de 10 años y una máxima de 33, y considera que la sentencia impuesta con este contexto no puede ser tan considerablemente menor a la pretensión fiscal.
El segundo cuestionamiento realizado por la fiscalía fue la imposición de la prisión preventiva. Ruiz llegó al juicio en estado de libertad y los fiscales requirieron que en caso de ser condenado se disponga su detención. Esto no fue avalado por los jueces por considerar que la sentencia no había cobrado firmeza.
Ferraro insistió ante los camaristas la necesidad que Ruiz sea encarcelado. La fiscal argumentó que se cumplen todos los incisos que requiere el código, tanto la apariencia de responsabilidad, la pena de cumplimiento efectivo y los peligros procesales.
Nerea Chialva, abogada querellante y hermana de la víctima, adhirió a todo lo expuesto por la fiscalía y subrayó: “quiero hacer hincapié que mi hermano Gabi confiaba en el señor Ruiz. Lo buscó en su propio auto, lo llevó a su casa y esto fue aprovechado por el señor Ruiz para propinarle tres disparos por la espalda a mi hermano. También me gustaría que el tribunal tenga en cuenta los derechos de las víctimas, y de las familias de las víctimas”.
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Al momento de responder el defensor Néstor Pereyra se opuso a lo expuesto por la fiscalía. Insistió en la inocencia de su defendido, que los testigos habían presentado contradicciones y que debía aplicarse el in dubio pro reo a favor de su defendido por considerar que existen más dudas que certezas sobre la vinculación de Ruiz con el crimen.
Por otro lado rechazó la pretensión de la prisión preventiva por considerar que ninguna persona debería estar privada de la libertad hasta contar con una firme.
El último en tener la palabra fue el condenado Sebastián Ruiz: “Agarro el micrófono acá y no sé qué decir. Me siento tirado abajo, soy laburante. No sé cómo tomar esto, si me causa gracia… La gente de barrio no es siempre la que miente, roba o extorsiona. Lo veo acá. Saben que son testigos truchos, falsos, pagados. Capaz que si les pagaban un poco más yo estaba preso”.




