La Sala B de la Cámara Federal de Rosario revocó los sobreseimientos de tres agentes de la Policía Federal y un médico, sospechados de haber intentado frustrar la declaración de la empleada policial que circulaba junto al excomisario Mariano Valdés, cuando fue atacado a balazos en septiembre de 2019. La resolución lleva la firma de los camaristas Elida Isabel Vidal y Lorenzo Barbará.
El fiscal federal subrogante de la fiscalía federal nro. 2 de Santa Fe, Ignacio Páez Torre, apeló la resolución que dispuso sobreseer a los policías Osvaldo Noé de Cunto, Eduardo Miguel Francescutti y Pablo Farina y al médico Gabriel Alfredo Nazareno Fraticola, sobre quienes pesa la sospecha de haber emitido un certificado médico con información falsa a fin de incidir en la declaración de la suboficial Roxana G.
Ataque en la autopista
La noche del lunes 9 de septiembre de 2019 el excomisario de la Policía Federal, Mariano Valdés, fue atacado a balazos cuando transitaba a bordo de un automóvil Ford Focus gris, por la autopista hacia Buenos Aires a la altura de Villa Constitución. Junto con Valdés se movilizaba la suboficial Roxana G. La justicia Federal sospecha que un grupo de policías intentó manipular la declaración de la testigo.
En agosto de 2021, Valdés fue condenado por el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Santa Fe como autor responsable del delito de incumplimiento de los deberes de funcionario público, y en los fundamentos de la sentencia, el juez José María Escobar Cello expresó “considero acreditado que Roxana G. fue víctima de constantes presiones, tendientes a que mantenga una versión acomodada a la brindada por el nombrado, consistentes en comunicaciones, traslados y acompañamientos que lejos de ser una contención, se encontraban dirigidos a ejercer control sobre sus actos”.
Días después del ataque en la autopista, el 14 de septiembre de 2019, una comitiva de la Policía Federal Argentina perteneciente a la Delegación Morón, se presentó en el domicilio de la suboficial por solicitud del entonces jefe de la Delegación Santa Fe, Higinio Bellagio, para requerirle que se comunicara con la Unidad. Al día siguiente, el domingo 15 de septiembre, cuando las sospechas e inconsistencias sobre Valdés ya habían tomado conocimiento público, los policías Osvaldo De Cunto y Eduardo Francescutti organizaron un operativo presencial en el domicilio de la agente, que incluyó al Subdirector Médico Pablo Farina entre otros, con la excusa de evaluar las condiciones médicas de Roxana G.
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Ese día se presentaron cuatro policías en dos móviles no identificables, y tras esta visita se emitieron dos certificados médicos fechados el 16 del mismo que tuvieron por objeto indicar que González no se encontraba en condiciones de declarar. Para la Fiscalía interviniente, “estos comportamientos excedieron las competencias inherentes a los funcionarios policiales, y estuvieron dirigidos a controlar el único caso que se encontraba en trámite al momento de los hechos”, valiéndose de sus condiciones de superiores jerárquicos de la nombrada y en desprecio de su estado de vulnerabilidad.
Roxana G. declaró el 19 de septiembre de 2019 ante el MPA de Villa Constitución; allí rectificó parte de sus dichos y manifestó las verdaderas circunstancias en que se produjo el enfrentamiento armado, lo que repercutió directamente en la reconstrucción de los hechos. Esta entrevista junto con otros elementos, fueron el basamento de los fiscales del MPA para solicitar la detención de Valdés y de Higinio Bellagio, imputados, entre otros delitos, por falso testimonio.
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Una visita irregular
Lo sucedido en el operativo desplegado en la vivienda de Roxana G. el 15 de septiembre de 2019 se enmarca en los artículos 293, 195 y 248 del Código Penal, e involucran al Comisario Mayor Osvaldo Noé De Cunto, al Comisario Inspector Eduardo Miguel Francescutti, al médico psiquiatra Gabriel Alfredo Fraticola y al médico Pablo Farina, en su calidad de subdirector médico del Complejo Médico de la Policía Federal Argentina Churruca-Visca, como presuntos responsables.
A De Cunto y Francescutti se les imputó haberse presentado en carácter de Comisario Mayor y Comisario Inspector de la Policía Federal Argentina en el domicilio de Roxana G. junto al Subdirector Médico Pablo Farina, una asistente social y una psicóloga en dos móviles no identificables, un patrullero, una ambulancia y un número no determinado de funcionarios policiales. Los policías redactaron un acta de procedimiento con circunstancias diferentes a las ocurridas: mientras el acta establecía que el dueño de casa les había permitido el ingreso, lo cierto es que el hombre no se encontraba en el lugar. Además, en circunstancias de ese operativo, realizaron actos para “incidir en el cambio de autoridades judiciales que se encontraban a cargo de la investigación del intercambio de disparos protagonizado por Mariano Valdés”. Para la Fiscalía interviniente, todo ello fue realizado con el fin de controlar el caso.
Por su parte a Farina y Fraticola, se les imputó en su carácter de Subdirector Médico del Complejo Médico de PFA Churruca-Visca y 2do. Jefe del Servicio de Psiquiatría de esa institución, respectivamente, haber elaborado dos certificados médicos fechados el día 16 de septiembre de 2019, en relación a la paciente Roxana G., reseñando que la nombrada “por 15 días no le será posible cumplir ningún tipo de servicio”. Estos certificados "habrían sido rubricados y sellados sin tener en cuenta el estado real de salud física y mental que presentaba al momento de ser evaluada". De su declaración surgió que le dieron tres opciones: internarla en un centro de la PFA de Córdoba, una licencia psiquiátrica por 15 días y retirarle el arma y, la última, decir que estaba bien, que no vio nada raro y volver a su delegación en Santa Fe.
Estas actividades de los policías y el médico investigados se encuadran en el artículo 293 del Código Penal, que prevé que “será reprimido con reclusión o prisión de uno a seis años, el que insertare o hiciere insertar en un instrumento público declaraciones falsas, concernientes a un hecho que el documento deba probar, de modo que pueda resultar perjuicio”. También en el artículo 295, que establece que “sufrirá prisión de un mes a un año, el médico que diere por escrito un certificado falso, concerniente a la existencia o inexistencia, presente o pasada, de alguna enfermedad o lesión cuando de ello resulte perjuicio”. En tanto, el artículo 248 indica que “será reprimido con prisión de un mes a dos años e inhabilitación especial por doble tiempo, el funcionario público que dictare resoluciones u órdenes contrarias a las constituciones o leyes nacionales o provinciales o ejecutare las órdenes o resoluciones de esta clase existentes o no ejecutare las leyes cuyo cumplimiento le incumbiere”.
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Un ataque, dos versiones
La versión de los hechos dada por Roxana G. al momento de declarar en el marco del juicio oral fue conteste a aquélla brindada ante la policía y ante la fiscalía de la provincia en fecha 9 de septiembre de 2019, y a la emitida al formular denuncia y solicitar custodia policial: aseveró que en ocasión de estar viajando en el auto junto a Valdés, y al detenerse en la banquina para limpiar el agua del mate que se había volcado, y limpiar la yerba, fueron interceptados por una camioneta de la que descendieron tres hombres armados y comenzaron a dispararles.
Sin embargo, en la segunda entrevista llevada adelante ante la fiscalía el 19 de septiembre de 2019, la suboficial modificó su testimonio y sostuvo que en un momento determinado, Valdez frenó en la ruta, sobre la banquina, y mantuvo una charla con tres personas que descendieron de una camioneta, con quienes luego comenzó a discutir, momento en que se produjeron los disparos. Además, en el referido testimonio del juicio oral, también aseveró que en ocasión de declarar en Rosario la primera vez, lo hizo por un lapso de tres horas, y que en la fiscalía le comunicaron que si se sentía presionada, podía volver en otro momento. Agregó que entonces, muchas personas comenzaron a llamarla por teléfono y le mandaron mensajes, que se habían puesto muy insistentes, lo que derivó en que ella se pusiera “paranoica”.
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