lunes 25 de octubre de 2021
Policiales

Abuso en el jardín de barrio Yapeyú: para el juez la libertad del imputado hubiera "conspirado contra la investigación"

El juez Gustavo Urdiales, explicó por qué el docente Juan Trigatti quedó detenido con prisión preventiva. A su vez, descartó todos los planteos que realizó el abogado Marcos Barceló durante la audiencia del pasado lunes en tribunales.

A dos días de que el docente Juan Trigatti quede detenido con prisión preventiva en el marco de la causa que encabeza el fiscal Matías Broggi, que investiga el abuso de por lo menos cuatro niñas que asisten al jardín de infantes Ceferino Namuncurá, el juez a cargo de la resolución emitió sus fundamentos.

Mediante un fallo de 18 páginas, el magistrado de primera instancia rechazó todos los planteos que realizó la defensa del docente, a cargo de Marcos Barceló y a su vez confirmó los cargos que le atribuyó el fiscal del área de Violencia de Género, Familiar y Sexual del Ministerio Público de la Acusación.

En su resolución, Urdiales descartó el planteo de “identificación por contagio” que efectuó Barceló durante la audiencia y con la cual argumentó que a partir de una denuncia inicial se genera una “psicosis colectiva” en el grupo de padres de los niños y niñas que asisten al establecimiento educativo del barrio Yapeyú. “No puedo compartirlo con la defensa, pues se alega un suceso psicológico, que si bien como tal, se desarrollaría en la psiquis de las menores, también es un proceso que deja señales en lo fáctico, cosa que no ocurre en este caso”, argumentó el juez.

En esa línea, aclaró que en la causa existen denuncias paralelas y casi simultáneas en distintas dependencias policiales “cuestión que aleja la posibilidad de un eventual "acuerdo" para denunciar”.

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Por el caso, el jueves pasado, las madres y padres de los alumnos del jardín pidieron explicaciones.

Por el caso, el jueves pasado, las madres y padres de los alumnos del jardín pidieron explicaciones.

“No hay una opinión experta en la psicología que abone la teoría de la defensa", dijo el juez y señaló que el hecho de que las niñas no se conozcan entre sí por pertenecer a distintos grupos, que sus padres no se conozcan entre sí y que sean de tan corta edad, "alejan la posibilidad que hoy se encuentra evidenciado el proceso psicológico que invoca la defensa”.

En esa línea, Urdiales hizo hincapié en los comportamientos que tuvieron las niñas, cuyas madres denunciaron abuso, que registraron angustia y llanto. “Esto no es compatible con una especie de copia de discurso de los demás, como alega la defensa”, dijo.

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El juez se refirió también a los argumentos de Barceló que apuntaron a que “cinco profesionales descartaron el abuso sexual en el primer caso denunciado. “No es correcto afirmar en esos términos lo alegado, pues sabido es, cada uno de los profesionales de la salud que examina a la menor lo que hace es, desde su propia especialidad, descartar signos de abuso sexual, pero no el abuso sexual en sí, pues se trata de un delito que únicamente, por imperio legal, son los fiscales o jueces quienes pueden descartar su existencia, que "el hecho no se cometió", dijo.

En este sentido, Urdiales consideró que el relato de la niña debe ser evaluado con una perspectiva distinta a un testigo común, donde ante una contradicción importante puede variar su credibilidad. “El análisis del relato de un menor de edad víctima de un presunto abuso sexual es que debe ser desde una óptica que tenga en cuenta su edad, y a su vez que pudo haber vivido una situación traumática como consecuencia del hecho”, destacó. “No puede exigirse que sea perfecto, ni invalidarlo ante meras contradicciones”, agregó.

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El jueves, cuando el caso salió a luz, los padres quemaron cubiertas dentro del jardín.

El jueves, cuando el caso salió a luz, los padres quemaron cubiertas dentro del jardín.

“Nuestro país ha suscripto convenciones internacionales que obligan en este caso sí, a operadores del derecho, a que se tenga como norte el Interés Superior del Niño, y en este caso no es más que darle todos los medios disponibles por parte del Estado para que el proceso penal lo dañe lo menos posible y le garantice un medio libre para expresarse, alejado de cualquier presión y daño psicológico que pueda producir una revictimización”, explicó Urdiales.

La resolución además dio por acreditada la calificación jurídica que eligió el fiscal Broggi para encuadrar el caso, que fue la de “abuso sexual gravemente ultrajante agravado porque, al momento de los ilícitos, era el encargado de la educación y de la guarda de las víctimas”.

Por otro lado, y de manera muy breve, el juez se refirió también a la prisión preventiva que dictó el lunes contra Trigatti, por lo que entendió que la libertad del acusado “conspiraría contra la investigación”, la cual aún no cuenta con una prueba central como lo es la del examen de Cámara Gesell.

“La única medida que aseguraría hoy no la influencia sobre las víctimas, las medidas alternativas propuestas implican todas las posibilidades del imputado de al menos comunicarse por medio de allegados o terceros pues es muy difícil coartar comunicación a alguien liberado provisoriamente”, concluyó el juez.