viernes 15 de noviembre de 2019

Paula Perassi buscó cómo hacerse un aborto y escribió una carta antes de desaparecer

Antes de desaparecer, Paula Perassi le escribió una carta a su amante y buscó en internet dónde hacerse un aborto. Nunca encontraron su cuerpo y su familia pide que se haga justicia.

Al momento de desaparecer la noche del 18 de septiembre de 2011 a las 22 con la excusa de buscar la tarea de su hijo, Paula estaba casada con Rodolfo Ortiz y era madre de dos hijos varones, de dos y seis años respectivamente.

Con el correr de la investigación se conocieron otras circunstancias que rodearon su vida: Paula mantenía una relación sentimental con Gabriel Strumia, un empresario de Puerto San Martín, y cursaba la sexta semana de un embarazo que habría sido fruto de ese vínculo. Ese estado de gravidez fue confirmado por una profesional médica de Rosario.

Cuando el marido de Paula denunció la desaparición,  el juez de Instrucción de San Lorenzo Eduardo Filocco ordenó una serie de medidas, como entrecruzamientos de llamadas, redes sociales y pesquisas en torno a los allegados de la mujer. Uno de esas evidencias confirmó las comunicaciones entre Strumia y Paula.

La familia Perassi, encabezada por su padre Alberto, desde un primer momento apuntó a una trama oscura de complicidades e intereses que rozaban al poder, lo cual configuró un pacto de silencio que resultó un dique sobre el cual la investigación quedó estancada.

La pesquisa se paralizó. Pero en abril de 2015 tomó impulso cuando a solicitud de los fiscales Ramón Moscetta y Donato Trotta el nuevo juez de la causa, Juan José Tutau,  ordenó la detención de nueve personas.

Los titulares de la pesquisa elaboraron la hipótesis de un crimen y posterior encubrimiento perpetrado por cuatro civiles y cinco policías. Para los fiscales Paula fue secuestrada y llevada a la casa de una abortera en Timbúes donde se le interrumpió el embarazo, murió y se hizo desaparecer el cuerpo.

Un día antes de que eso ocurriera, Paula se contactó con un médico para practicarse un aborto. Pero el profesional le advirtió que sufriría hemorragias que pondrían en riesgo su vida. El cuerpo de Paula nunca fue encontrado a pesar de múltiples operativos desplegados en el Cordón Industrial.

“Mi amor que bueno es tener que escribirte algo, de saber que ya existes, no de la manera que quisiera, pero lamentablemente nos conocimos tarde. Igual siento una felicidad inmensa de saber que estás y que he podido compartir con vos muchas cosas hermosas.

Desearte que este día estés muy bien al lado de todas las personas que te quieren. Yo quisiera estar con vos, pero lamentablemente no se puede. Créeme que vos te merecés lo mejor en este día y en todos los días. Nunca quiero que nos llegue un adiós entre los dos. No me imagino no tenerte en mi vida en ningún sentido.

Hoy por hoy le doy gracias a Dios por haberme llevado hasta ti, por permitirme conocerte, por contarme en tu vida y en la mía. Créeme que siempre caminaré a tu lado, hasta que me lo permitas, a mi modo, pero lo haré, para así poder cuidarte.

Sabes, en mi vida, nunca antes he escrito una carta. Hoy siento las ganas y el deseo de hacerlo con vos, porque llegaste a mi vida y ya marcaste diferencia, pero hoy tengo una necesidad inmensa de sacar de alguna forma lo que pasa por mi cuerpo y corazón. En estos momentos no he podido darle nombre aún, pero sé que siento algo muy grande y especial por ti.

Me sacaste muchas sonrisas, más de un te quiero, y te lo vuelvo a decir en esta carta. Desde que te conozco mi mundo cambió, para mi no es igual. Tus ojos de niño inocente, dentro de ese cuerpo de hombre, simplemente me fascinan, haz hipnotizado mi ser y tus manos han vuelto a traer a mi ese sentimiento lindo.

Te regalo todo lo que tengo, mientras pueda estaré sin pedirte nada a cambio, solo porque me sigas tratando con cariño lindo con que me tratas. Eres una personita que por el poco tiempo que tenemos, he podido conocer, admirar, pero por sobre todo he podido querer. Hoy eres un sueño, que quiero que me dure muchísimo tiempo, un sueño del que no quiero despertar, porque el día que abra los ojos y vea que se terminó este sueño, simplemente no querré levantarme.

No quiero imaginarme un futuro a tu lado, no quiero salirme de la realidad, solo quiero disfrutar de lo que cada día hay, solo me queda decirte gracias, gracias por estar en mi vida, por darme tantas cosas bonitas, por dejarme entrar y luchar, por cada día de tocar fondo y rozar tu corazón para ir metiéndome poco a poco en él y no salir nunca más. Feliz cumpleaños y que este sea muy especial para vos. Te amo. Yo”.

En el banquillo de los acusados estarán sentados el propio Strumia, su esposa Roxana Michl, Mirta Rusñisky (abortera) y Antonio Díaz, empleado de Strumia. Se los acusa del delito de “aborto sin consentimiento seguido de muerte” y “privación ilegítima de la libertad agravada”

Al comisario Adolfo Daniel Puyol también le achacan el crimen. Y los policías Gabriel Godoy, María José Galtelli, Aldo Gómez y Jorge Enrique Krentz deberán responder por los delitos de “encubrimiento” del homicidio e “incumplimiento de los deberes de funcionario público”.

En marzo del año pasado a los uniformados les revocaron el sobreseimiento en los delitos de “sustracción y destrucción de pruebas” y “falsedad ideológica de instrumento público”, por lo que también deberán responder a esos cargos ante el Tribunal que los juzgará desde el jueves a las 8.30.

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