lunes 10 de agosto de 2020
Opinión | cuarentena | Alberto Fernández | pandemia

El triple desafío de Alberto Fernández ante el pico de la pandemia

Hay sondeos que muestran una caída en la imagen positiva del presidente Alberto Fernández. De todos modos, mantiene importantes niveles de aprobación.

Los habitantes de la zona metropolitana se encuentran en las puertas del anuncio de un endurecimiento total de la cuarentena obligatoria. La decisión, adoptada entre el presidente Alberto Fernández y los mandatarios de la Capital Federal y de la provincia de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta y Axel Kicillof respectivamente, coloca al Gobierno frente a un triple desafío: primero, disuadir a una sociedad exhausta luego de casi 100 días de cuarentena a realizar "un último esfuerzo" para evitar que se disparen los contagios en la región. Segundo, deberá lograr que esa misma sociedad acate la decisión para que la cuarentena no pierda legitimidad y el liderazgo presidencial no se vea esmerilado. Tercero, el Gobierno tendrá el enorme desafío de transmitir que, superado este "último esfuerzo", no sólo bajará el número de casos sino que aplicará un plan de salida a la profunda crisis económica en la que se halla el país.

¿Qué es lo que detona la decisión de regresar a la fase uno de la cuarentena en la zona metropolitana? La respuesta la dan los números: este jueves se detectaron poco más de 2.600 casos en la región, casi 15 veces más que hace dos meses, más del triple que hace un mes, casi el doble de hace una semana. El promedio de ocupación de camas de terapia intensiva alcanza, en la Capital y el Conurbano, el 54%. Tanto Fernández como Kicillof y Rodríguez Larreta no tienen dudas de que el área metropolitana se halla frente un crecimiento exponencial de contagios que, al parecer, finalmente habría llegado a su pico.

Alberto Fernández, Axel Kicillof y Horacio Rodríguez Larreta.
Alberto Fernández, Axel Kicillof y Horacio Rodríguez Larreta deben tomar decisiones para la zona del país donde el coronavirus impacta con más fuerza.

Alberto Fernández, Axel Kicillof y Horacio Rodríguez Larreta deben tomar decisiones para la zona del país donde el coronavirus impacta con más fuerza.

El problema para el Gobierno es que este pico de casos llega en momentos en que la sociedad se muestra agobiada luego de tres meses de encierro. Un interrogante, por ahora sin respuesta, invade al gabinete: ¿aceptará la gente retornar a la fase más restrictiva del aislamiento luego de tres meses de ahogo económico? ¿Qué consecuencias sanitarias, pero también políticas, provocaría una desobediencia generalizada? Según la última encuesta de Giacobbe & Asociados, concluida el 17 de junio entre 2500 personas, el 56,4% reconoció que su economía no soportaría un mes más de cuarentena.

Precupación en la Rosada

Esta angustia compartida corroe a la imagen del presidente Fernández, lo que preocupa a la Casa Rosada. Otros dos sondeos, en este caso realizados por las consultoras Poliarquía y Aresco, muestran que la imagen presidencial, que rondaba el 80% en promedio a fines de marzo, bajó a un promedio del 65%. En ese mismo tiempo también creció con fuerza la imagen negativa. El anuncio del plan para expropiar Vicentin, las salidas masivas de presos alentadas desde algunos sectores del Gobierno, los enojos cada vez más frecuentes de Fernández y las sospechas de una mayor influencia de Cristina Kirchner en las decisiones del Gobierno habrían sido las causas para que la imagen de Fernández ingresara en una pendiente, concluyeron los sondeos.

Otros dos sondeos, en este caso realizados por las consultoras Poliarquía y Aresco, muestran que la imagen presidencial, que rondaba el 80% en promedio a fines de marzo, bajó a un promedio del 65%.

En este contexto de caída de imagen pública y de hartazgo social, Fernández deberá persuadir a los habitantes del área metropolitana de la conveniencia de retornar a la fase más restrictiva de la cuarentena. Pero aún más desafiante será transmitirle confianza a esa misma sociedad de que, al final del túnel, hay una luz de esperanza para la reactivación de la economía.

Las cifras no son auspiciosas. Según el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina, desde el inicio de la cuarentena hasta fines de mayo se perdieron unos 860.000 puestos de trabajo, tanto en el sector formal como en el informal; la tasa de desocupación crecería indefectiblemente hacia niveles que consultoras privadas estiman entre el 15% y el 20% y el nivel de pobreza se acercaría al 50%, un porcentaje semejante al de la crisis de 2001/2002.

La evolución de la pandemia en la Argentina parece haber alcanzado finalmente su pico. En este punto de inflexión de su gestión, el mayor desafío de Fernández será demostrar que tiene una estrategia de salida de los problemas que no se limite a convivir con la crisis.

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