martes 17 de mayo de 2022
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Yoga para niños: los principales beneficios de esta disciplina con una mirada en las infancias

AIRE consultó a dos profesoras de yoga especializadas en niñez para analizar esta práctica y su eventual inclusión en las escuelas. Una técnica milenaria para despertar consciencias manteniendo la rebeldía.

Sabido es que la práctica cotidiana del yoga tiene múltiples beneficios para el ser humano. Pero ¿qué pasa cuando se trata de niños y niñas? A menudo escuchamos que esta disciplina mejora el comportamiento de los pequeños. Sin embargo cabe una pregunta más: ¿estamos pensando en los niños o en lo que nos conviene a nosotros como padres y madres?

Sol Alonso, profesora de yoga y eutonía especializada en fertilidad, embarazo, lactancia e infancia, actualmente radicada en Suiza, habló con Aire Digital y fue clara al respecto: “Esto sucede porque se suele pensar al yoga como una herramienta que ‘amolda’ a les niñes, pero esto sólo sirve para que el adulto calme su propia ansiedad e incapacidad de lidiar con la impronta de las infancias. Esto no sólo es egoísta a la hora de pensar en la práctica de yoga en la infancia, sino que también es una irresponsabilidad muy grande de parte de la persona que comparte esta disciplina”.

Es enorme el abanico de herramientas que el yoga puede darle a los niños, incluso desde muy pequeños. Luciana Bruni, formadora en Ayur Yoga Vital (Ayvis), especializada en yoga para niños y docente de música en una escuela de Chascomús, plantea el inicio de esta práctica a partir de los tres años, que es cuando los niños comienzan a desarrollar su ego. “Nuestra tarea como docentes es que la conciencia se despierte y se transformen en maestros de sí mismos”, apunta.

Alonso va más allá y considera que se puede practicar yoga desde los primeros meses de vida, haciendo yoga para mapadres y bebés. “Este tipo de clases suelen darse hasta 12 meses o 18 meses y acá también suelo incluir las técnicas de masaje shantala y toque eutónico al bebé”.

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El juego como prioridad al hablar de yoga para niños

El juego como prioridad al hablar de yoga para niños

Ambas insisten en que se trata de una práctica recomendable para la niñez, en especial para el desarrollo integral, a nivel emocional, cognitivo y creativo.

Bruni precisa que en Yoga Vital todas las prácticas se basan en juegos. “Es una manera divertida de aprender a resolver problemas, superar retos, conocerse más. Aprenden a relacionarse con otros, a canalizar su energía en forma constructiva, su estrés, a manejar la ansiedad y reafirmar la autoestima para aquellos que sean más introvertidos”, remarca.

Por su parte, Alonso destaca la posibilidad que ofrece el yoga de conectarse con uno mismo, disciplina que para Occidente suena un poco difícil. “La mayor parte de las disciplinas físicas occidentales están orientadas al combate o a la competencia, por lo cual el yoga es una manera de realizar actividad física con niñes, sin la necesidad de invitarlos a competir, o combatir”, explica.

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También apunta que se trata de un arte y un lenguaje. “Esto quiere decir que nos ofrece la posibilidad de expresarnos y de comunicarnos sin la necesidad de recurrir a las herramientas convencionales de comunicación. El yoga, como todo arte, facilita la expresión y la comunicación (con otras personas y con uno mismo)” sostiene la docente.

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El yoga le permite a los niños canalizar su energía en forma constructiva, su estrés, así como el manejo de la ansiedad.

El yoga le permite a los niños canalizar su energía en forma constructiva, su estrés, así como el manejo de la ansiedad.

El impacto del yoga en los niños

A la hora de evaluar qué produce la práctica del yoga en los más pequeños, ambas profesoras ofrecen su visión. Para Bruni, “la práctica de Yoga Vital genera niños conscientes, con capacidad para darse cuenta de ellos mismos, de lo que les pasa, lo que sienten, a manejarse mejor con su entorno, aprenden a usar técnicas respiratorias para diferentes momentos en su vida cotidiana, para activarse, para tranquilizarse, para sacar enojos, aprenden a desarrollar sus capacidades físicas, a concentrarse, a relajarse, a estar atentos”.

Por su parte, Alonso sostiene que el principal beneficio que suele observar en sus alumnitos es la mejoría en la calidad del sueño y el manejo de las frustraciones, y apunta: “Les niñes no suelen tener de por sí una mala respiración, ya que nuestra respiración natural es algo que vamos perdiendo con los años, en la vida adulta. A lo que sí les ayuda es justamente a mantener esa buena técnica respiratoria y no perderla”.

La considera, además, una excelente disciplina para aprender sobre el desarrollo de los procesos y el devenir del tiempo, es decir, se transforma en “una gran creadora de paciencia”, gestionando mucho mejor los momentos de silencio, de espera y de concentración.

El yoga en las escuelas, un acto revolucionario

Tanto Bruni como Alonso coinciden en que el yoga es una poderosa herramienta que podría llevarse al ámbito escolar.

Para Alonso, sería importante “porque eso implicaría una visión ampliada de la calidad de vida de las infancias y de la educación”.

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Tanto Bruni como Alonso coinciden en la necesidad de implementar prácticas yóguicas en las escuelas.

Tanto Bruni como Alonso coinciden en la necesidad de implementar prácticas yóguicas en las escuelas.

“Sumar yoga en las escuelas hablaría de que se incorpora un aprendizaje no lineal, no calificativo, más paciente, más amoroso, incluso más personalizado. El yoga busca justamente trabajar con la singularidad de cada individuo, por lo cual sería una herramienta fundamental en el ámbito educativo, ya que ayudaría a ver e integrar las diferencias para poder aprender. Esto sería todo lo contrario a lo que busca el ámbito educativo convencional, que es homogeneizar a los individuos y borrar las diferencias, o al menos hacerlas menos perceptibles. Creo que en este sentido, sumar yoga en las escuelas sería un tanto revolucionario del statu quo y aportaría una cuota de humanidad dentro de instituciones que muchas veces están bastante deshumanizadas, como toda institución”, insiste.

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Bruni, por su parte, apuntó su experiencia: “Es importante que sea de la mano de un docente especializado para la práctica con niños. En mi caso, aquí en Chascomús desde 2015 los niños reciben estas enseñanzas de Yoga Vital entre los 6, 7 y 8 años como un taller de hábitos saludables. Tenemos experiencias hermosas con ellos”.

Mantener la rebeldía, es la consigna que rescata Alonso del aprendizaje del yoga en la niñez: “El yoga siempre fue una llave para acceder al contacto con unos mismo. Y ser uno mismo jamás implica adaptarse a las necesidades de otra persona. Por este motivo, el yoga es revolucionario y siempre va a buscar mantener la rebeldía de les niñes, no lo contrario”, puntualizó.

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