Este caso sucedió en Brasil pero se volvió viral ya que el pequeño Gabriel se ganó el corazón de cientos de personas. Se trata del extraño caso de una pareja que soñaba con tener su segundo hijo.
Si bien todo parecía marchar bien hasta que a las 16 semanas de embarazo Pâmela se realizó una ecografía reveló algo que alarmó a los médicos: la cabeza del bebé lucía más grande de lo normal y esto podía indicar serios problemas en su cerebro.
Tanto la mujer como su esposo realizaron varias pruebas y confirmaron que el bebé tenía hidrocefalia en tres ventrículos del cerebro y a medida que el tiempo pasaba y se realizaba más estudios, Pâmela recibía peores noticias.
El duro momento que le tocó atravesar estando embarazada, pero tuvo final feliz
Algunos le aseguraron que su bebé nacería en estado vegetativo y otros le recomendaron interrumpir el embarazo. Pero la mujer, con todo el dolor decidió en la semana 26 visitar un obstetra de confianza, quien le aseguró que podía seguir adelante ya que el riesgo no había aumentado. Inmersos en su fe, Pâmela y su esposo rezaron muchísimo y esperaron lo mejor para su hijo.
“Me informaron que la hidrocefalia era muy grave y se apoderaba de casi todo el cerebro. Pensé que todo sería de acuerdo con la voluntad de Dios”, dijo Pâmela.
Finalmente y con mucho temor, el pequeño nació a través de cesárea una vez que cumplió las 40 semanas de gestación. El proceso resultó muy delicado, ya que Gabriel se quedó sin oxígeno por unos segundos y tragó mucho líquido.
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El pequeño Gabriel no presentó secuelas
Sin embargo, los médicos quedaron anonadados al ver que el niño no sufrió consecuencia alguna por la hidrocefalia. De hecho se desarrolló perfectamente: comenzó a hablar y a caminar a los 11 meses sin ninguna dificultad.
El equipo médico realizó cientos de pruebas para asegurarse que realmente todo marcha perfecto y el niño no solo muestra predisposición con los estudios sino que también su salud no deja de sorprender al personal de salud por su fortaleza.
Distinto a cualquier niño, Gabriel celebra su vida con misas
En ese sentido, la familia lo llama su “Pequeño Milagro” y siendo consciente de lo duro que fue el proceso de gestación para su mamá, practicando su religión, el niño tiene un pasatiempo muy particular: celebrar sus propias misas.
Cada vez que iban a misa, Gabriel se concentraba al máximo en todos los movimientos del cura. Preguntaba a sus padres cuáles eran los nombres de todos los objetos litúrgicos y una vez que llegaba a casa comenzaba a dar su propia versión de la misa.
Mirá el video del pequeño Gabriel celebrando la misa en su hogar
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