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Sissi: la emperatriz cuya belleza cautivó al mundo entero

Nacida como duquesa de Baviera, Sissi fue emperatriz de Austria y reina de Hungría. Bella, rebelde, fogosa y torturada -aparentemente anoréxica-, Elisabeth (1837-1898) nunca logró encajar en el molde de la corte de Viena y encontró con el tiempo una evasión en incansables viajes por el mundo. En una de esas giras, la sorprendió la muerte, violenta, a manos de un anarquista que quería pasar a la historia asesinando a un miembro de la realeza.

A su hija María Valeria le había dicho una vez: “El casamiento es una institución absurda. Siendo una niña de 15 años, fui vendida…”

Era la edad que tenía cuando la conoció Francisco José, entonces de 24 años y ya emperador de Austria. De esa unión nacieron cuatro hijos: los tres primeros le fueron arrebatados en razón de su poca edad y madurez, y los crió su suegra. La mayor murió a los dos años de edad y el único varón, Rodolfo, heredero de la fragilidad nerviosa de su madre, se suicidó a los 31 años después de asesinar a su amante. Sissi solo pudo educar a la última de sus hijas, María Valeria, nacida luego de un momento de reacercamiento con su esposo. Sissi y Francisco José se veían muy poco.

En razón del poco interés de Sissi por la vida matrimonial y de que hasta llegó a empujar a su marido a los brazos de otras, no faltó quien afirmara que era lesbiana. Es cierto que Sissi eludió lo más que pudo a su marido, pero en su refugio preferido, la isla de Corfú, hizo construir un palacio de estilo griego antiguo, dedicado a Aquiles -la fascinaban los héroes homéricos- decorado con estatuas que exaltan la belleza del cuerpo masculino. En el Achillion -así llamó a su palacio griego- se refugiaba la emperatriz con amigos y recibía a artistas.

En Ginebra, el 10 de septiembre de 1898, durante uno de sus viajes, Elisabeth fue atacada mientras caminaba por un muelle poco antes de embarcarse para un paseo. Luigi Luccheni, un anarquista italiano de 26 años, le clavó una lima afilada en el pecho. Ella sintió el golpe pero no se dio cuenta de la herida y siguió camino. Ya en el barco, empezó a sentirse mal y debió ser llevada de regreso al puerto. Murió en la habitación que ocupaba en el hotel Beau-Rivage.

La saga cinematográfica de Sissi (protagonizada por Romy Schneider) reflejó una versión “romántica y edulcorada” de la vida de la Emperatriz de Austria y de su matrimonio con Francisco José (1830-1916).

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