
MASTICAR PEREJIL DESPUÉS DE CADA CEPILLADO.
Aunque no suene al remedio casero más apetecible, lo cierto es que la clorofila de esta planta consigue neutralizar la halitosis si, antes de cada cepillado, se mastica mezclada con unas gotas de vinagre.

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ENJUAGUES CON JUGO DE LIMÓN A PRIMERA HORA DE LA MAÑANA.
El ácido cítrico de esta fruta invernal consigue detener la proliferación de las bacterias en la lengua y encías. Por eso, enjuagarse la boca y hacer gárgaras todos los días y después de cada cepillado con un vaso de zumo de limón y agua templada sirve para mantener un aliento fresco a lo largo del día, sin importar lo que se ingiera.

UN TÉ DE ORTIGA DESPUÉS DE COMER.
Aunque no sea tan común como otros tipos de té, el de ortigas es fácil de encontrar en herboristerías y tiendas especializadas. Esta bebida depurativa es capaz de eliminar las toxinas acumuladas en el organismo y también los compuestos sulfurados de algunos alimentos, como el ajo y la cebolla. Se prepara como cualquier infusión: solo hace falta agua hirviendo y una buena taza.

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UN VASO DE VINAGRE DE MANZANA CADA NOCHE.
Hacer enjuagues con este producto natural que tan bien sienta a cualquier ensalada ayuda a mantener a raya el mal aliento, pues el ácido acético que contiene consigue bajar el pH de la boca, evitando la proliferación de bacterias.

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