Nostradamus -Michel de Notre-Dame nació en Francia en 1503, fue vidente y profeta. Anunció el asesinato de JFK, el 11M y las dos guerras mundiales, hasta el bajo rendimiento de Zinedine Zidane en sus primeros momentos con el Real Madrid como jugador, allá por el año 2000. Por ello, es obvio que también profetizó, o al menos así lo dicen los creyentes que aún tiene -que no son pocos- esta crisis del Coronavirus.
Hallaron dos referencias básicas a la situación que vivimos en sus famosas cuartetas (publicadas en 1555), y en las que se encuentran todos los anuncios sobre el porvenir que regaló a la Humanidad -al margen, los que previo pago hizo para la reina Catalina de Médicis y otros potentados galos de la época-.
Una de ellas está tan bien hilada y cubre tantos frentes que parece falsa. Dice: "Y en el año de los gemelos (2020) / Surgirá una reina (Corona) / Desde el oriente (China) / Que extenderá su plaga (virus) / De los seres de la noche (Murciélagos) / A la Tierra de las siete colinas (Italia) / Transformando en polvo (matando) / a los Hombres del crepúsculo (ancianos) / Para culminar en la sombra de la ruindad (hundimiento total de la economía). Además, se acompaña un símbolo impreso a la manera de logotipo en la edición original de las Cuartetas, sumamente parecido, se dice, al coronavirus.
En fin: Al margen de la lógica de la interpretación de algunas de las afirmaciones, la sucesión es tan perfecta que parece falsa. Y en efecto, es falsa. Los Nostradamólogos se apuraron en señalar que los citados versos no aparecen en las Cuartetas.
Cuál es la predicción real
Sin embargo, a recalcar que Nostradmus sí pronosticó el coronavirus, pero con otra cuarteta: con esta: "La gran plaga de la ciudad marítima no cesará hasta que se vengue la muerte de la sangre justa, condenada por un precio sin crimen, de la gran dama indignada por la simulación".
Bien. Wuhan, lugar de origen del virus, está a varios miles de kilómetros de la costa, en el interior de China y no es, por tanto, una ciudad marítima. Sin embargo, al estar el más probable origen de la epidemia en un mercado en el que se vendían incluso animales vivos, y entre ellos pescado y mariscos, puede haber confundido al profeta en su visión.
También, que no hubiera 'visto' Wuhan sino Hong Kong, Shanghai u otra ciudad afectada, o que le confundiera que la ciudad tuviera puerto fluvial en el río Yang Tsé. La Gran Dama indignada parece ser la ministra de sanidad china que frenó la crisis del SARS en 2003, y a la que ahora no se habría hecho caso. O quizá la Reina de Inglaterra.
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