La RAE define la ansiedad como: "El estado de agitación, inquietud o zozobra del ánimo". Sin embargo, realmente quienes la sufrieron alguna vez, la sufren esporádicamente o para aquellos que es su gran compañera del día a día es algo que merece una definición de más de nueve palabras.
No toda la ansiedad es perjudicial para nuestro cuerpo y mente, existe cierto nivel de ansiedad positiva, esa pequeña inquietud que nos ayuda en situaciones complicadas a salir airosos. Es decir, nos ayuda a estar alerta ante posibles peligros o atentos a acontecimientos relevantes. Funciona como una especie de "ángel de la guardia" interior.
Por eso, más allá de la ayuda profesional que puede ser importante o imprescindible en muchos de esos casos, también es bueno conocer formas naturales de reducir la ansiedad a la que muchas veces conduce la vida cotidiana: mucho trabajo, demasiados compromisos sociales, dificultades económicas, problemas de pareja, etc.
A continuación presentamos alternativas no farmacológicas para combatir, al menos en una primera instancia, la ansiedad.
Ejercicio físico
El ejercicio físico nos ayudará a evitar el exceso de activación del sistema nervioso y a conseguir un sueño más reparador. Si nuestro estado físico no nos permite la realización de ejercicio podemos optar por ritmos suaves a intervalos breves.
Dar paseos por la naturaleza
Estudios recientes permitieron comprobar que los paseos por el bosque, el campo y otros entornos naturales ayudan a distenderse y a dejar atrás la llamada "rumiación mórbida", los pensamientos que retornan a la mente una y otra vez, que pueden volverse obsesivos y ser causa de estrés y ansiedad.
Meditación y Mindfulness
Es probable que ya hayas oído hablar del Mindfulness, es una técnica de meditación que le ayudará a conseguir la atención plena. En un ambiente relajado, donde se asegure de que nadie va a molestarle, céntrese en su respiración, en las sensaciones corporales, en el sonido o en un objeto y practique la atención plena.
Escribir
Escribir también posee efectos terapéuticos. La psicología ha estudiado la manera en que llevar un diario personal o simplemente contar por escrito ciertas situaciones traumáticas puede mejorar la salud emocional e incluso física. Escribir resulta un ejercicio catártico, en el cual a menudo la persona siente que "se saca un peso de encima". Eso la relaja y reduce el estrés y la sensación de ansiedad.
Tener sexo
Bien sabido es que el sexo tiene poderosos efectos ansiolíticos y analgésicos, especialmente en los hombre, donde descarga una serie de compuestos relajantes con una acción muy similar a la de los opiáceos. Lo explicamos en su día en Beneficios de la masturbación más allá del orgasmo. Por lo tanto no se entiende que a veces dejemos de practicarlo, ya sea con otras personas o masturbándonos, tal vez por la vida apresurada que llevamos.
Recordemos que la ansiedad es como nuestro guardián interior. Aprender de ella, aprender a manejarla, puede ayudarnos a estar alerta ante las situaciones correctas y a salir airosos de nuestros retos personales del día a día. Con estas siete técnicas y estrategias para reducir la ansiedad podes estar más cerca de poner un nuevo rumbo en tu vida.
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