Todo aquello que sirve para expresarnos con el mundo que nos rodea se convierte en una herramienta para definir nuestra identidad. De la misma manera que la ropa que llevamos y nuestra forma de hablar están demostrando a los demás cuál es nuestra personalidad, lo que simboliza tu casa también es un rasgo muy importante, no sólo para descubrir tu grado de autoestima,sino para potenciarlo.
Nuestra casa es el lugar donde reposan nuestros recuerdos, de forma física, y donde hacemos acopio de aquellas cosas que nos gustan, y también de aquellas otras con las que sencillamente no sabemos qué hacer, ni cómo quitárnoslas de encima. De alguna forma, las decisiones que tomamos permitiendo que entren cosas en nuestra casa y formen parte de ella es una traslación de nuestra relaciones sociales, en las que a veces toca admitir decisiones que nos gustan y otras que no, pero transigimos.

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No hace falta que te vuelvas una maniática del orden o que sigas únicamente los consejos de Marie Kondo. Pero si tu casa transpira bienestar, tu mente también lo hará y llevarás a gala esa eficiencia para tus retos fuera de ella. Un hogar limpio, ordenado y eficiente está al servicio de tu estado anímico y la percepción que tienes de ti misma, por lo que una casa ordenada equivale a un bálsamo que potencia la autoestima.
Todo aquello que guardas en tu casa y que no te gusta, no es parte de ti, y no tienes porqué almacenarlo. No te sientas en el compromiso de mantener regalos aceptados que no disfrutas, ni objetos que compraste pero que ahora no deseas. Todo lo que no te aporta utilidad o belleza puedes descartarlo. También haz esto mismo con objetos del pasado, no te aferres a recuerdos o simbologías emocionales que puede que hoy en día no compartas, y ten cuenta que tiene valor y qué no, y muéstrate implacable.
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Te mereces un lugar en el mundo en el que sentir que tú eres el centro del planeta, donde puedes recurrir a cargar energía, a meditar y a rodearte de tus pensamientos. Evalúa cuál es ese lugar de tu casa en el que sientes que eres más tú misma, y trabaja por hacer de él el punto de encuentro con tu autoestima.
Que tu casa goce de salud significa terminar con roturas a las que ya te has acostumbrado, pero que siguen ahí de forma persistente. Pon guapa tu casa y haz que sea lo más eficiente posible. Un rodapié roto, una bombilla fundida, un picaporte que no funciona… son solo pequeños detalles, pero cuando los arregles te darás cuenta de que ese rincón de la casa por el que pasabas de puntillas también puede ser bello y estar en sintonía con una casa que funciona a plena máquina, como tu vida y como tu autoestima.


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