Game of Thrones, tercer eposidio: fiel a su estilo de no dejar vivo a ningún personaje, dejó muchas muertes y despedidas.
Jon Snow vió morir a muchos de sus amigos de combate contra el Rey de la Noche y todo su ejército de zombies. Después de asesinar a Theon Greyjoy, el líder oscuro de los Caminantes Blancos se disponía a matar a Bran Stark. Pero nada es tan fácil en GOT, Arya entró a la escena con un salto impresionante para acabar con el personaje más invencible de la serie.
El reencuentro menos esperado
Cuando ya no había posibilidad de terminar con el ejército de los muertos, Arya se reencontró con la Bruja Roja, y en un diálogo sutil pero verdadero, la joven Stark la mira con desconfianza y analiza la situación.
“Te conozco” dice Arya. “Y yo a ti” responde la Melisandre.
El diálogo que sigue es un homenaje completo al primer encuentro entre ellas: “Veo oscuridad en ti, y dentro de esa oscuridad unos ojos me regresan la mirada. Ojos marrones, ojos azules, ojos verdes. Ojos que tú apagarás para siempre. Nos encontraremos de nuevo”. Arya la mira fijamente en silencio y recuerda el momento.
Luego la Sacerdotisa Roja le susurra despacio: “¿Qué se le dice al Dios de la Muerte”, “No hoy” responde Arya. Y corre rápidamente a rescatar a su hermano Bran de las garras del Rey de la Noche.

El fin de los Caminantes Blancos
Arya Stark se escabulló entre las sombras para sorprender al Rey de la Noche. Cuando saltó desde muy lejos hacia la espalda del villano más cruel de todos, éste se dio vuelta y la agarró del cuello para exterminarla y poder terminar su tarea de asesinar a Bran. Pero la guerrera mas joven de los Stark sacó fuerzas de donde no tenía para aniquilar a este ser nefasto en menos de un segundo, clavándole una daga en el tórax. Una escena corta y específica, que va a quedar grabada en la retina de todos los fanáticos por el resto de los días.
La muerte del Rey de la Noche trajo consigo la caída de todo su ejército, el cual estaba por tomar por completo Winterfell.



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