lunes 22 de noviembre de 2021
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El sexto sentido en los animales

El sexto sentido en los animales Son capaces de detectar la proximidad de terremotos o incluso conocer si una persona está diciendo la verdad o está mintiendo.

Los animales poseen un extraordinario desarrollo de sus facultades perceptivas, que les permiten ver lo que los humanos ni siquiera intuyen. Con una capacidad premonitoria excepcional son capaces de detectar la proximidad de terremotos o incluso conocer si una persona está diciendo la verdad o está mintiendo.

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Los animales poseen un extraordinario desarrollo de sus facultades perceptivas.

Los animales poseen un extraordinario desarrollo de sus facultades perceptivas.

Pero no es su percepción lo más llamativo del comportamiento animal. Muchos de estos hechos tienen una explicación: Los sentidos de la mayoría de los animales están mucho más afinados que los del hombre, nuestro cómodo modo de vida no precisa de unos sentidos desarrollados y muchas veces no podemos oír u oler cosas que ellos pueden sentir con claridad, por dar algunos datos significativos:

- Los perros tienen 40 veces más células olfativas y aunque su vista no le permite identificar un objeto inmóvil a más de 300 metros, si lo puede oler; su rango de sonidos audibles es mucho mayor, pudiendo además orientar sus orejas, lo que les permite una mejor captación de los sonidos.

- Los gatos poseen unos sentidos sumamente agudos. Reaccionan a sonidos y vibraciones que nosotros somos incapaces de percibir, ya que están equipados de un oído sumamente agudo, capaces de escuchar sonidos inaudibles para el oído humano, una vista excepcional incluso en la oscuridad y un olfato muy desarrollado, siendo muy sensibles a los fenómenos eléctricos y barométricos, de modo que no es sorprendente que puedan sentir que va a llover, o detectar un terremoto o una erupción volcánica.

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Comportamientos

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Los sentidos de la mayoría de los animales están mucho más afinados que los del hombre.

Los sentidos de la mayoría de los animales están mucho más afinados que los del hombre.

Un histórico ejemplo en el ámbito de los felinos, es el comportamiento del gato de Sir Winston Churchill, que se encontraba muy enfermo, en cama, atendido por sus médicos. Una noche cuando ya parecía que estaba fuera de peligro, su gato empezó a maullar para salir de la habitación. Al día siguiente, Churchill amaneció muerto, habiendo presentido su gato su muerte, mejor que los doctores.

No es raro que un gato intente descolgar el teléfono que suena, solo si es su amo el que llama, o el caso de felinos que han recorrido miles de kilómetros para encontrar a su amo. Y muchos perros, saben cuando su amo está en peligro y se ponen tristes, o saben cuando su amo va a llegar a casa, incluso los días que llegan a horas distintas a las habituales.

En ocasiones vemos animales como perros y gatos que se quedan ladrando o aullando a un punto fijo en la nada. Dicen que los animales tienen un sexto sentido, un sentido que les permite ver o percibir la presencia de seres espectrales, detectar si un fantasma está en una habitación y desde luego su compañía no les gusta.

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Los animales tienen un sexto sentido, un sentido que les permite ver o percibir la presencia de seres espectrales.

Los animales tienen un sexto sentido, un sentido que les permite ver o percibir la presencia de seres espectrales.

En una noche tranquila donde no se oye ningún ruido, ni parece haber ningún movimiento, de repente nuestro gato echa las orejas planas, hacia atrás, con las pupilas dilatadas, el dorso arqueado, el pelo erizado, moviendo el rabo, soplando, y mirando fijamente en dirección de aparentemente nada. Aterrado, el felino parece prepararse para defenderse ¿Pero de qué?...

La sensibilidad de los animales, especialmente de gatos y perros, hacia los fenómenos paranormales es inquietante. El parapsicólogo norteamericano doctor Robert Morris utilizó animales como «controles» en sus experimentos durante los años sesenta. En una ocasión estuvo estudiando una casa habitada por fantasmas, y concretamente una habitación en la que había ocurrido una tragedia.

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Utilizó un perro, un gato, una rata y una serpiente de cascabel:

- Cuando hice entrar al perro menos de 1 m dentro de la habitación, empezó a gruñir a su dueño y volvió a salir por la puerta. De ningún modo pudimos evitarlo, y además se negó a entrar de nuevo.

- El gato fue introducido en la habitación en brazos de su amo. Cuando llegó a una distancia parecida dentro de la habitación, saltó inmediatamente sobre la espalda del amo, clavándole las uñas; luego saltó al suelo dirigiéndose hacia una silla. Pasó algunos minutos bufando y mirando fijamente una silla vacía situada en una esquina de la habitación, hasta que le sacamos fuera...»

- La serpiente de cascabel adoptó inmediatamente una postura de ataque, dirigida contra la misma silla que había intrigado al gato. Al cabo de un par de minutos giró lentamente la cabeza hacia la ventana, para luego apartar la vista de ella y adoptar de nuevo la posición de ataque al cabo de cinco minutos.

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Diferentes estudios demuestran que los animales como las víboras tienen una gran capacidad perceptiva de su entorno. 

Diferentes estudios demuestran que los animales como las víboras tienen una gran capacidad perceptiva de su entorno.

El único animal que no reaccionó fue la rata; sin embargo, al cabo de un rato los cuatro animales fueron examinados en otra habitación de la casa, y allí se comportaron con toda normalidad. Algunas religiones afirman que ellos no tienen almas o espíritus, por lo tanto no pueden tener una vida en el otro mundo, sin embargo los perros, gatos, pájaros y otros animales están formados de la misma esencia que nosotros, a nivel de energía o chi, como dicen las culturas orientales, que sí consideran no solo que tienen alma, sino que pueden ser personas reencarnadas.

Puede ser posible que esta energía puede sobrevivir a la muerte (alma), del mismo modo que según se cree sucede con las personas, así hablando de conexiones energéticas o psíquicas, no hay propietaria de una mascota, que no acepte algún tipo de conexión psíquica con su animalito.

Sí se comparte ese tipo de conexión psíquica o energética, porque no también de energía espiritual, ya que todo formaría parte del mismo fenómeno, así los animales y las energías sutiles están íntimamente ligados y estas, por supuesto, al mundo etéreo, donde se desenvuelve la actividad de las apariciones o fantasmas.

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Casos

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La famosa fotografía de Alfred Hollidge sobre la presencia fantasmal de otra mascota. 

La famosa fotografía de Alfred Hollidge sobre la presencia fantasmal de otra mascota.

En 1974 se tomó esta fotografía cuando Alfred Hollidge observó el extraño comportamiento de su gato que parecía seguir con la mirada un objeto por toda la habitación, al revelar el carrete apareció un gato o rata que no se encontraba en la habitación en el momento de sacar la foto.

Moro, un perro vagabundo fue especial... y temido. Nadie dudaba en Fernán Núñez, un pueblo de Córdoba, España, de su sexto sentido, pero nadie lo quería cerca, por miedo o superstición. Tan especial fue su caso que hoy día este perro tiene un monumento en la ciudad, tras haber asistido a más de 600 entierros de vecinos de todo el pueblo.

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Moro, el perro que frecuentó a más de 600 entierros y que hoy tiene su estatua. 

Moro, el perro que frecuentó a más de 600 entierros y que hoy tiene su estatua.

El animal siempre sabía de antemano quién iba a morir. Su sexto sentido siempre lo guiaba a la puerta de la casa donde iba a producirse una muerte próxima, y allí, pacientemente, esperaba en su puerta. Lo curioso es que su ritual no finalizaba hasta que no había asistido, en el cementerio local, a su sepelio. Obviamente, aquella actitud del animal asustaba a todos los vecinos que no querían verlo ni en pintura, como vulgarmente suele decirse y por ello, en más de una ocasión intentaron echarlo del pueblo. Al menos, que se sepa, en dos ocasiones lo metieron en camiones de transporte sin que lo supieran los conductores. En la primera ocasión, Moro acabó en Granada. En la segunda terminó en Ciudad Real. Pero en ambas ocasiones, a los pocos días, Moro volvía a aparecer en el pueblo por su propia pata.

La única vecina del pueblo capaz de acercarse al animal durante varios años y alimentarlo fue la que por primera vez lo vio en un entierro de un familiar. Desde entonces, lo acogió, por la compañía que en aquel momento tan duro le dio. El animal incluso se acercaba hasta la carretera y más de una vez lo encontraron sentado al borde la misma, esperando. Al poco rato siempre aparecía por la misma un coche fúnebre.

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