Las personas controladoras son aquellas que quieren controlar todas las situaciones en las que se encuentran y que dictan a aquellos que tienen cerca cómo tienen que comportarse. Todo está planificado, calculado y organizado según lo que ellas ha decidido con un extremado rigor. El mínimo cambio les afecta mucho, por eso no dejan nada al azar: piensan en todos los detalles y se adelantan a todos los imprevistos que puedan acontecer.
El principal motivo es el miedo al fracaso y a lo que los demás puedan pensar de ellas. Para evitarlo, surge la necesidad de control absoluto. Pero como el miedo y la inseguridad nunca desaparecen, se convierte en personas insatisfechas, ya que siempre aparecen nuevas situaciones que hay que controlar.
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Estas son las características que definen a una persona controladora. Si cumples varios de estos puntos, puede que tú también lo seas:
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Cuando te empeñas en tener todo bajo control, y lo consigues, obtienes una sensación de seguridad y fortaleza. Pero esta sensación no es auténtica, porque lo ideal es que lograras sentirte así sin tener la necesidad de controlarlo todo.
En cambio, seguramente sientas ansiedad cuando no consigues que todo salga como tú quieres, además de vivir en un estado de indecisión permanente que te impide realizar cambios en tu vida, por mucho que puedas llegar a necesitarlos.
Si has concluído que eres una persona controladora, pero quieres dar el paso de dejar de serlo, has de plantearte hacer un cambio de pensamiento y actitud en toda regla. Y lo primero que has de entender (y no olvidarlo nunca) es que todo aquello que no podemos planificar hace que la vida resulte maravillosa. Porque no hay nada menos estimulante que saber de antemano todo lo que va a ocurrir.
Además, es necesario que entiendas que no necesitas controlarlo todo, porque no saber todo acerca de tu vida no implica ningún peligro. De hecho, las mejores cosas que nos pasan en la vida son aquellas que podemos disfrutar pero no podemos llegar a controlar.
Cuando sientas que puedes improvisar y ser flexible ante los acontecimientos, dándote la oportunidad de que las cosas no salgan siempre perfectas, descubrirás que todo es mucho más sencillo y te sentirás liberada de una carga que te había acompañado más tiempo del necesario.
Fuente: Hola



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