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Ocio Alzheimer | Salud |

Comer pescado reduce el riesgo de desarrollar Alzheimer

La mayoría de los estudios sobre demencias han descubierto que es beneficioso incluir mariscos y pescado en una comida a la semana para reducir el riesgo de padecerlas

Comer pescado reduce el riesgo de que el cerebro exhiba cambios asociados con la demencia en personas portadoras de la variante del gen ApoE4, que aumenta el riesgo de desarrollar alzheimer.

Una dieta basada en pescados es esencial para contrarrestar esta enfermedad, que ataca principalmente a las personas de la tercera edad, logrando una mejora en su fluidez verbal, velocidad de procesamiento de la información y la memoria visual.

Así lo afirma un estudio publicado en el Journal of the American Medical Association (JAMA), que incluyó resultados de la autopsia realizada a 286 cerebros. También reveló que comer marisco y pescado se vincula con una mayor cantidad de mercurio en el cerebro, y que esos niveles de mercurio no tienen relación con anomalías cerebrales.

La alimentación en favor de la salud cerebral

Después de tomar en cuenta controles de edad, sexo, educación y otros factores, los investigadores determinaron que, en comparación con quienes comieron menos productos del mar, los portadores de la variante ApoE4 que consumieron mariscos y pescado por lo menos una vez a la semana mostraron una menor densidad de placas amiloides y ovillos neurofibrilares típicos del alzhéimer. En general, mostraron una probabilidad 47 por ciento menor de tener un diagnóstico post mortem de alzhéimer.

El consumo de suplementos de aceite de pescado no se correlacionó con cambios patológicos en el cerebro.

El Alzheimer es el tipo más común de demencia. Se inicia furtivamente y progresa durante los años, comprometiendo la memoria, las características personales y, en última instancia, la vida misma del paciente. Se estima que puede ocurrir en uno de cada tres individuos por encima de los 85 años.

Los factores de riesgo bien establecidos para la Alzheimer son la edad y los antecedentes familiares (el riesgo aumenta con el número creciente de familiares de primer grado portadores de la enfermedad).