El famoso colectivo de hackers conocido como Anonymous pareció hacerse cargo, el pasado domingo, de la filtración de información personal de más de 120.000 soldados rusos. Según trascendió, estos individuos se hallan actualmente peleando en la guerra contra Ucrania. La información incluiría nombres, fechas de nacimiento, direcciones, unidad de afiliación y números de pasaporte. “Todos los soldados participando en la invasión de Ucrania deberían ser sujetos a un tribunal por sus crímenes de guerra”, publicó el grupo en un tuit el domingo.
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Esta declaración llega luego de que las tropas rusas enfrentaran más escrutinio sobre supuestas violaciones a los derechos humanos en la ciudad ucraniana de Bucha. Reportes indican que muchos civiles de la ciudad fueron asesinados a tiros con sus manos atadas en la espalda. Se podía encontrar cadáveres en patios, autos, y calles.
La filtración de información apareció primero en un portal de noticias ucraniano llamado Pravda el primero de marzo, meros días luego de que inicie la invasión. El portal no citó sus fuentes en ese momento, solo aclarando que “el Centro para Estrategias de Defensa consiguió esta información de fuentes fidedignas”.
Este domingo, el grupo de “hacktivistas” condenó la invasión rusa en Ucrania antes de autodenominarse autores de la filtración. Anonymous se convirtió en un grupo conocido por sus hackeos a gobiernos, corporaciones, y otros grupos poderosos. “Todos somos testigos a las maldades de Rusia. Va a llevar mucho tiempo aceptar a Rusia dentro de la raza humana, luego de todos los crímenes que ha cometido a través de Putin”, el grupo tuiteó.
Anonymous se ha hecho responsable de otros hackeos al gobierno ruso desde que la invasión comenzó a fines de febrero. El grupo dijo que ganó acceso a impresoras sin seguridad localizadas en Rusia con las que distribuyó mensajes anti-propagandísticos, ya que los medios del país promueven y defienden la guerra.
Estos mensajes incluían advertencias de que Putin, el Kremlin y los medios rusos estaban mintiendo al pueblo sobre la invasión y daban instrucciones de cómo acceder a un navegador de internet que permitiría a ciudadanos rusos a escapar la censura del país.
Finalmente, el grupo también anunció que dio de baja el sitio oficial del Kremlin y que mantendría varios sitios del gobierno ruso desconectados, mientras seguían intentando hacer llegar información al pueblo de Rusia para que “puedan ser libres de la máquina de censura estatal de Putin”.






