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A 40 años del hundimiento del buque ARA General Belgrano

El 2 de mayo es un día tristemente célebre en la memoria de los argentinos. Un día como hoy, pero de 1982, el ARA General Belgrano era hundido, a traición, en el segundo día de la Guerra de Malvinas. 

Hace cuarenta años la flota argentina sufría la que sería su mayor pérdida, el hundimiento del buque ARA General Belgrano a manos del submarino británico HMS Conqueror. En esta tragedia fallecieron 323 marinos.

Aunque el buque había sido enviado al Atlántico sur con la misión de atacar los buques y fragatas ingleses, la realidad es que era un barco con poco poder destructivo, especialmente cuando se lo comparaba a la flota inglesa.

Por miedo a los bombardeos enemigos, el Belgrano comenzó a salirse de la zona de exclusión doce horas antes de ser hundido. Documentos desclasificados en Londres demuestran que los ingleses (comandados por el capitán del Conqueror, Christopher Wreford-Brown) habían reconocido que el barco se alejaba de la zona de conflicto.

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Sin embargo, el submarino Conqueror siguió al Belgrano por cuatro horas hasta que le dieron el visto bueno para atacar. Con meros segundos de diferencia, disparó tres torpedos contra el buque argentino, de los cuales dos explotaron cumpliendo su misión.

Rubén Otero, uno de los sobrevivientes, narró el fatídico momento: “En un momento se siente un estruendo impresionante en el buque y se apagan las luces. Es como si hubiese chocado contra una montaña; se inclinó y se quedó totalmente en silencio. Unos segundos más tarde, se siente otra explosión, que después nos enteramos que fue el segundo torpedo, que pegó en la proa".

El buque tenía una tripulación de 1.091 marinos, de los cuales 323 (en su mayoría conscriptos) murieron en el mar. El número de fallecidos significa alrededor del 50% de las bajas argentinas (un total de 649) durante los 74 días que duró la Guerra de Malvinas.

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“Cuando llego a la cubierta principal tenía que desplazarme hacia la popa, que era donde estaba mi balsa pero era muy difícil caminar porque estaba llena de petróleo [el torpedo había roto tanques de combustible] entonces era como caminar sobre jabón. Nos íbamos agarrando uno de otro o de donde se pudiera para no resbalarse, no lastimarse o no caerse al agua", contó Otero.

"Tuve más miedo sobre la balsa que en el momento del ataque", reveló Luis López, sobreviviente del Belgrano. "Era una noche cerrada, llovía y las olas tenía 10 metros de altura con vientos de más de 100 kilómetros. En las 25 horas que estuvimos en la balsa no dormimos ni un instante: había que sacar el agua que entraba continuamente, asistir a los heridos y además esa noche no dejó de llover”.

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El rescate no fue fácil ni rápido para todos y algunos combatientes lograron ser evacuados cerca de las 20 del lunes 3 de mayo, mientras otros recién estuvieron a salvo en las primeras horas del martes 4.

El hundimiento del Belgrano hizo que no se pudiera volver atrás: el cese de fuego no era una opción. Aunque para los británicos esto fue un acto de guerra justificado, para el pueblo argentino es la primera de las heridas asociadas a Malvinas, que aún no cierra.