No hay ojera o defecto cutáneo que se resista a un buen corrector. Práctico y eficaz, ayuda a corregir en un plis plas estas imperfecciones que te hacen la vida imposible. Pero ¿Sabías que podías sacarle mucho más partido? ¡Hay muchas otras zonas del rostro que no habías imaginado en las que puede serte útil! Como siempre para maquillarte, ten muy en cuenta tu tipo de piel. Es el factor clave para un acabado perfecto.
Ojeras
Es la zona clave. Para una correcta aplicación (hay que evitar el efecto “ojos de panda”), aplícalo siempre desde el lagrimal hacia el exterior con pequeños toques de la yema del dedo anular sin estirarlo para que el color quede uniforme y no pierdas textura. Ten en cuenta el color de tus ojeras a la hora de aplicarlo.
Mejillas
Un par de toques sobre los huesos de los pómulos iluminarán esta zona (sobre todo ahora que estás más bronceada). Aplica un toquecito también en el centro de la mejilla. Conseguirás una luminosidad perfecta.
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