Hace más de dos meses que las obras del Desagüe Espora no avanzan. Al contrario, el abandono y la desidia, hicieron que el estado de las calles y veredas se vuelva deplorable. A todo ello, se suman dos caños de agua averiados, los que hacen que la zona presente barro constantemente.
En la intersección de Servando Bayo y Obispo Boneo, los vecinos ingresan y egresan de sus viviendas con botas de lluvia, esquivando los charcos más grandes. Por supuesto, es imposible estacionar vehículos.
El pasado miércoles, el Municipio informó la realización de gestiones tendientes a normalizar la situación que mantiene en vilo a más de 40 trabajadores y a los vecinos de barrio Cabal. La obra se retomaría recién en diciembre.
Más de dos meses de conflicto, obras paralizadas y políticos que se echan culpas. En el medio, familias de los obreros que el lunes 10 de septiembre recibieron telegramas de despido y quedaron en el fuego cruzado.
Mientras sindicalistas, empresarios y funcionarios negocian la situación, ellos no saben si volverán a sus puestos de trabajo.
A diario, se les hace prácticamente imposible llegar y salir de sus hogares. Tampoco pueden entrar los servicios de emergencia: ni ambulancias, ni patrulleros, ni autobombas pueden transitar por las calles socavadas por la obra.





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