¿El sueño de un lazo de hierro? Ya hay 43 “candados del amor” en el Puente Colgante

Los candados de los enamorados, que invaden puentes en Europa, crecen en el símbolo de la ciudad. En el 2015 había 13 y una recorrida de Aire Digital confirmó que ahora hay más de 40.


 

Por Julieta Morales

El amor romántico voló desde París y aterrizó en el Puente Colgante. Hay 43 parejas que confían en la promesa del vínculo eterno y colocaron candados en el símbolo de la ciudad. En el Sena, las personas enamoradas tiraban las llaves al Sena, en Santa Fe probablemente al fondo de la Laguna Setúbal.

Puente Colgante. Maiquel Torcatt / Aire Digital

 

Los candados están en la rejilla de los arcos y en las barandas laterales del puente. También debajo de las antenas del puente, lo que demuestra que algún enamorado temerario se “colgó” guiado por la consigna “el amor todo lo puede”.

Puente Colgante. Maiquel Torcatt / Aire Digital

 

“C y N”, “Ema y Vale”, “Melina y Agustín”, “Agus y Nico”. Los nombres quedan pero el público se renueva: en el 2015 había solo 13 candados, según un relevamiento que hizo ese año el diario El Litoral. Decorados con corazones de liquid paper o con purpurina, muchos acompañados por grafitis patentando la cuenta de Instagram de los/las enamorados/as. Amor millennial.

Puente Colgante. Maiquel Torcatt / Aire Digital

 

El filósofo Zygmunt Bauman definió la fragilidad de los compromisos actuales. En su era del amor líquido y Tinder, parece que una de las maneras de aferrarse al amor es comprando candados en la ferretería de la esquina para ponerlos en todo lo que parezca sólido. Desde la Gran Muralla China hasta la Torre Eiffel de París, el amor parece ser un candado sin llave. 

Puente Colgante. Maiquel Torcatt / Aire Digital

Lo que cuenta la leyenda… ¿Por qué empezaron a colgarse?

Las leyendas de amor siempre fueron y son furor. Desde tiempos ancestrales hasta la actualidad, la humanidad no para de construirlas. Los turistas creen erróneamente que surgió como una antigua tradición parisina, pero la práctica llegó a París recién en 2008. Era cuestión de tiempo para que llegaran a Santa Fe.

Puente Colgante. Maiquel Torcatt / Aire Digital

 

La historia (quizás) más antigua que se conoce tiene como escenario la I Guerra Mundial. Un hombre y una mujer serbia se enamoraron jurándose amor eterno, pero pronto él tuvo que partir a la guerra. Ella lo esperaría pero él terminó enamorándose de otra mujer. Cuenta la leyenda que ella murió con el corazón devastado, por lo que en su memoria muchas jóvenes comenzaron a colocar candados en el puente Ljubav (lit. “El Puente del Amor”) donde la pareja solía pasear. ¿Por qué? Para preservar sus propios amores.

Otra de las historias que circulan es que el rito de los candados está basado en un libro: “Tengo ganas de ti” (2006), del escritor italiano Federico Mocchia. La pareja principal de la novela juvenil sella su amor colocando un candado en el puente Milvio de Roma. Toma final: arrojan la llave al agua para que nada les separe.

Una más, quizás la menos romántica. Existe la creencia de que en Florencia (Italia) un cerrajero se avivó en el Ponte de Vecchio: se rumorea que quiso hacerle publicidad a su negocio que quedaba cerca del puente y se le ocurrió enganchar un candado en una de las barandas. Negocio redondo: era cuestión de tiempo para que las personas le imitaran. Creer o reventar.

De fenómeno global a peligro para el patrimonio

La fiebre por los candados llegó hasta a una réplica de la Torre Eiffel en Las Vegas (Estados Unidos). En un modelo a escala, ubicado en el Hotel París, quienes lo visitan dejan uno enganchado en la pasarela desde los ascensores hasta la cima. Eso sí, les venden los candados abiertos y sin la llave para evitar que las arrojen y lastimen a alguien.

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Y es que el caso más emblemático y conocido es el de “la ciudad del amor”. El Pont des Arts de París fue noticia en reiteradas ocasiones por estar en peligro su estructura a causa de esta moda. No por nada los retiraron una y otra vez, reemplazándolos por paneles de vidrio. Incluso realizaron una subasta en donde se esperaba recaudar de la venta entre 150.000 euros y 200.000 euros. De no creer. La finalidad pretendía ser social: destinar el dinero a organizaciones benéficas que ayudan a personas refugiadas.

¿Cuál es el principal problema? Que añadir una carga adicional no prevista en estos puentes podría causar desperfectos en lugares que suelen ser patrimonios históricos de las distintas localidades. Incluso se han realizado campañas en contra de esta práctica como “No love locks” (2014) para salvar los monumentos históricos de la gran cantidad de candados.

Puente Colgante. Maiquel Torcatt / Aire Digital

 

La pregunta ahora es: ¿Qué pasará con estos candados en el Puente Colgante de Santa Fe?

Puente Colgante. Maiquel Torcatt / Aire Digital

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