Minuto a minuto y día a día: así transcurrió la masacre femicida de Santa Lucía

Quíntuple femicidio en Santa Lucía: crónica de una masacre evitable

Durante la siesta del viernes 29 de diciembre, a menos de 48 horas de finalizar el 2017, Santa Fe se vio sacudida por una noticia conmocionante: en barrio Santa Lucía, un hombre había asesinado a su ex pareja y a la madre, la hermana, la hija y el yerno de la mujer, en el capítulo final de una larga historia de violencia de género y hostigamientos.

Una vez más, la región asistía a una tragedia desatada por un femicida en las puertas de las fiestas de fin de año: el fantasma de los crímenes cometidos el 24 de diciembre de 2016 por Marcos Feruglio se hacía ostensiblemente presente. Casos muy parecidos, con la violencia machista como factor común.

El autor del femicidio y de los cuatros femicidios vinculados se entregó a las 15:15 y minutos después trascendió su identidad: Facundo Solís, un agente penitenciario de 33 años, quien cometió los crímenes con su arma reglamentaria. Además, se difundieron los nombres de las víctimas: Mariela Clarisa Noguera, Yoel Airaldi; Aylén Tamara Soto; Generosa del Carmen Loseco y Sonia Isabel Noguera. Con ello, varias familias santafesinas conocieron un dolor inexplicable e inexpungable:

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Con los cuerpos aún caídos en el sitio donde los había encontrado la furia de Solís, el barrio no salía del estupor y de la desesperación: en ese momento de dolor, algunas voces se alzaron y empezaron a escucharse los primeros testimonios.

Destrozó una familia completa: tienen dos hijos en común que quedaron sin padres. Es terrible lo que hizo. Mariela, que era su mujer, era una trabajadora. Mató también a Ailén, su hijastra, a Cuqui, su ex suegra, Sonia, su ex cuñada y el novio. Hace una semana vivieron una fea situación, era muy golpeador. Lo conocemos de hace mucho tiempo. Tenía una fantasía de ser superhéroe, vivía armado. Vino a buscar a sus dos hijos, los llevó de su madre y después volvió para cometer este quíntuple asesinato”, relató en medio de la conmoción Cristian, un vecino de la familia, al móvil de Aire de Santa Fe.

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Un rato después, quien habló fue el propio hijo y hermano de tres de las víctimas, quien también hizo referencia a la situación previa de violencia que vivía Mariela en manos de Solís.

“Dejó a mis sobrinos en algún lugar y vino para hacer toda esta locura. Tenía a toda mi familia amenazada de muerte. Mi mamá era muy cerrada y no nos decía nada para no asustarnos y que nosotros no reaccionáramos. Mi hermana lo había denunciado muchas veces, pero como él era guardiacárcel tenía contactos y las denuncias desaparecían”, relató, en medio de la indignación que lo embargaba.

Respecto al momento de los asesinatos, detalló que “entró a tres casas distintas para matar a todos. Además, le mandó a mi otro hermano un mensaje, que por suerte le llegó tarde y no vino. Sino, estaríamos hablando de otra víctima más. Después de matar a todos, se encerró en la pieza de mi hermana, hasta que se entregó. Le pido a los jueces lo que él cometió y que le den prisión perpetua. Lo único que espero es que realmente se haga justicia”, pidió, antes de quebrarse.

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Pasada la conmoción inicial, la preocupación se concentró, por algunas horas, en el estado de salud del único sobreviviente de la masacre desatada por el femicida: un menor de 17 años, sobrino de Mariela. Había sido trasladado al Hospital Cullen por las heridas causadas por los disparos. Un rato después, el Dr. Poletti, director del nosocomio, daba la primera buena noticia en una tarde de profundo dolor: el adolescente se encontraba fuera de peligro.

El fiscal Gonzalo Iglesias fue el primer funcionario judicial en hacerse presente en la escena de los crímenes: Solís se había entregado y, por el momento, no asumía la autoría de los crímenes. Además, Iglesias confirmó en conferencia de prensa lo que los vecinos y familiares ya habían anticipado: Mariela Noguera había denunciado previamente a su ex pareja. Como trabajadora del área de violencia de género de la Secretaría de Derechos Humanos, sabía que las amenazas de un potencial femicida pueden convertirse en realidad, y por ello había intentado recurrir a los mecanismos institucionales para protegerse.

 

Horas después, comenzaron a alzarse las voces que señalaban al Estado como el principal responsable por éste y todos los crímenes motivados por la violencia machista, por su incapacidad de prevenirlos desde la educación y desde la protección de las víctimas. La diputada provincial Alicia Gutiérrez (SI-FPCyS) habló por A Media Tarde y reconoció la falta de medidas de control sobre sanciones como las restricciones de acercamiento: “Tenemos dificultades, porque no hay un custodio las 24 horas del día para que la mujer no pueda ser atacada. Las denuncias por violencia de género conllevan una serie de trámites que, por su carácter burocrático, pueden ralentizar el proceso de detención del hombre violento y permite, así, llegar a una lamentable fatalidad”, expresó.

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En el mismo sentido se manifestó Stella Maris Vallejos, integrante de la Mesa “Ni Una Menos – Santa Fe”. En diálogo con 7 AM, lamentó los obstáculos que “ciertos sectores” ponen a la sanción de la Ley de Educación Sexual Integral de la provincia, “que permitiría ir formando niños y niñas con respeto entre los géneros”, como una forma de prevenir a futuro hechos de este tenor. Además, resaltó que “Mariela había cumplido con todos los pasos”, en referencia a la denuncia que la ex pareja de Solís había realizado, y prometió que desde la Mesa van a acompañar a la familia de las víctimas “hasta que haya justicia”.

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El sábado, dos fuertes testimonios se escucharon por Aire de Santa Fe: uno de ellos, el de Gastón, tío de las víctimas, quien repudió la difusión de fotos de los cuerpos que tuvo lugar el viernes por la tarde. En medio del llanto, pidió que la población deje de reenviar las imágenes en respeto a “los seres humanos y las vidas que se perdieron” y contó que la familia estaba atravesando “un dolor muy grande”. Respecto a Facundo Solís, el femicida, dijo que “siempre fue un tipo violento” y que “se reía de todo”.

También habló desde el móvil un amigo de Mariela, la última persona que habló con ella antes de su muerte. En la tarde del viernes, el joven se había presentado de manera espontánea a declarar en la PDI. Contó que Mariela le había enviado un audio muy asustada y agitada, preguntándole si la podía buscar. La llamó inmediatamente y ella le contó que Solís había matado a su hija y yerno. En ese interín, Mariela llamó a su madre, quien le dijo que había escuchado disparos. Cuando intentó comunicarse nuevamente, su madre ya no la atendió.

“Al final, ella me cortó. Llegué a su casa y me encontré con todo esto. Mariela era una excelente persona, y a los más allegados nos había contado lo que era este tipo” enfatizó y refirió puntualmente que el 24 de diciembre Solís la había golpeado brutalmente.

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Tras la práctica de las autopsias, la Justicia entregó a las familias los cuerpos de las víctimas, para que puedan ser velados e inhumados. El adolescente sobreviviente a la masacre asistió al sepelio, luego de retirarse transitoriamente del Hospital Cullen. En la sala velatoria ubicada en Saavedra al 2900 se vivieron momentos de dolor, tristeza e indignación.

Mientras transcurría la ceremonia, un contacto inesperado llegó a Aire de Santa Fe: el padre de Facundo Solís aceptó comunicarse por privado con la Radio. “Solamente les pido que digan lo doloroso que es también para esta parte. Yo tenía muy buena relación con las cuatro femeninas fallecidas y repudio totalmente esa masacre. Espero que se haga justicia” fue el mensaje textual que dejó a la Producción. Esa sería la primera de las tres veces que Solís padre se expresaría en público.

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El domingo 31 de diciembre, último día del año, estuvo atravesado por hechos muy significativos en esta historia. Temprano, el móvil de la Radio cubrió el último adiós a las cuatro mujeres víctimas. Joel, novio de la hija de Mariela, había sido inhumado el día anterior.

Más tarde, la vereda de Tribunales fue el lugar donde se concentraron familiares de las víctimas, organizaciones feministas y compañeros de trabajo de Mariela, para esperar la audiencia imputativa de Facundo Solís. Fue acusado formalmente por un femicidio, cuatro femicidios vinculados y una tentativa de femicidio vinculado. Así lo resolvió la jueza de la Investigación Penal Preparatoria (IPP), Sandra Valenti, a partir del pedido realizado por los fiscales de Homicidios Gonzalo Iglesias y Cristina Ferraro, y por la titular de la Unidad Fiscal de Violencia de Género, Familiar y Sexual, Mariela Jiménez.

Además, en la misma audiencia se resolvió en torno a las medidas cautelares, y se dispuso que Solís quedara en prisión preventiva. La fiscal Ferraro habló con la prensa y sostuvo que esperan una pronta sentencia. “Si no hay acuerdo con la Defensa iremos a juicio, pero tenemos elementos más que suficientes para condenarlo. Le cabría pena perpetua”. Asimismo, remarcó que el imputado, al momento de ejecutar los asesinatos, estaba “en plenas facultades mentales, comprendía lo que estaba realizando y actuó con frialdad y planificación”.

Además, Ferraro confirmó que Noguera había denunciado a Solís en diciembre.

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El martes por la tarde, el padre de Solís hizo pública una carta, en la que afirmó que su hijo “estaba encerrado por el mismo demonio” en el momento en que cometió los crímenes: “Cuánto dolor, cuánta impotencia, cuánta crueldad para truncar vidas inocentes, para terminar con tantos proyectos, tantos sueños. Por un lado, vidas inocentes asesinadas, por el otro simplemente mi hijo, que en ese acto no era mi hijo, era un monstruo. La condena social viene sola para mí, es mi descendiente directo, la cruz está en mi espalda y no la puedo aguantar. Mi corazón sangra, mi alma está perdida buscando una salida. El dolor es muy intenso para esas familias destruidas y le pido a Dios que les dé resignación. Mi hijo, que en ese acto no lo era porque estaba encerrado por el mismo demonio”, dice un fragmento del texto difundido.

Horas después habló Jesús, sobrino de Mariela y hermano del único sobreviviente de la masacre. En diálogo con el móvil de Aire de Santa Fe, se refirió también a la polémica difusión de las fotos donde se observan los cuerpos de los asesinados. Afirmó saber quién fue el autor del aberrante acto y sostuvo que desde la Justicia “no los encuentran o no los quieren encontrar. Saben muy bien quiénes son los que difundieron las fotos”, expresó con enfado. También comentó con indignación que Cristian, el policía vecino con quien habíamos dialogado sobre la tragedia, fue pasado a disponibilidad tras contar lo sucedido a los medios de comunicación. “Fue el único que nos ayudó y encima le hicieron un sumario”, apuntó.

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El miércoles inició con la novedad de que el Estado provincial, a través del Centro de Asistencia Judicial del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, representará a los familiares de las víctimas del quíntuple femicidio: “Los familiares viven momentos muy difíciles y es fundamental que el Estado esté presente junto a ellos desde el primer momento”, afirmó Fernando Sirk Marezca, responsable de los CAJ.

Más tarde, en un extenso diálogo con Luis Mino en Ahora Vengo, Luis Solís se refirió en durísimos términos a su hijo y a los cinco crímenes que cometió: “Mató familias enteras, no mató cinco, mató seis, porque yo me fui con ellos. Yo tengo una moral y una costumbre social muy arraigada. Vivo llorando, dejó cuatro familias destruidas. Mi hijo está preso por cinco asesinatos y los que quedaron están en el infierno en vida”, sostuvo y expresó que no va a perdonar a su hijo nunca mientras viva: “Yo soy el padre, y no sé si voy a tener el valor de abandonarlo, pero que lo perdone Dios… yo no”, concluyó.

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