“Se sospecha que el arma podría ser propiedad del imputado por el crimen, es decir, de la pareja de Jésica, Fernando Ochoa. Al hombre que tenía el arma se lo imputó por los delitos de encubrimiento agravado y tenencia ilegítima de arma de fuego“, explicó el letrado.
Oroño detalló que el fiscal Andrés Marchi, en el marco de pesquisas de la Policía de Investigación, obtuvo el dato de que una persona de barrio La Tablada tenía un arma que estaría vinculada al presunto autor del hecho. Se realizaron allanamientos hasta que se dio con la misma.
Agregó que aunque Ochoa negó haber tenido armas, “hay varios elementos en la causa, anteriores incluso al hallazgo del arma, que acreditan que el sospechoso poseía dos armas de fuego. Ahora, las pericias de los organismos técnicos de la Policía de Santa Fe determinarán si el arma está efectivamente vinculada al homicidio de Jésica“.
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El abogado indicó que el hombre imputado por encubrimiento declaró que “transitaba por Circunvalación cuando, en inmediaciones del lugar del crimen, vio de casualidad un elemento que le llamó la atención. Se acercó y al comprobar que era una arma, se la llevó a su casa”. Oroño señaló que “sus dichos no son del todo claros y merecen mayor indagación”, pero se excusó de dar mayores detalles para no poner en riesgo el progreso de la investigación y de la causa.
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