Prisión perpetua para el acusado del doble crimen de Frontera

doble crimen

El Tribunal Oral Federal de Santa Fe condenó a Franco Leonel Figueroa a la pena de prisión perpetua por encontrarlo culpable de las muertes de Germán Losada y Martín Chamorro, en enero de 2015.


El 20 de enero de 2015 un Peugeot 307 fue encontrado incinerado en un descampado de la localidad santafesina de Frontera, en el límite con la provincia de Córdoba. Dentro del automóvil, en el asiento del conductor y del acompañante había dos cuerpos totalmente calcinados.

Las pericias iniciales determinaron que las dos personas habían sido asesinadas a balazos, con dos armas distintas, y luego se había iniciado el fuego en el interior del auto, puntualmente en los asientos delanteros.

Las víctimas fueron identificadas como Germán Losada y Martín Chamorro, dos personas vinculadas con la actividad del narcotráfico en la zona. Losada había sido condenado por el delito de tenencia de estupefacientes con fines de comercialización, y se encontraba prófugo. Además, los propios familiares admitieron la actividad ilícita de la víctima y expresaron que el día del crimen iba a realizar una transacción con el acusado.

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Detenido con el arma homicida en la cintura

Figueroa fue aprehendido en la vía pública el 18 de febrero de 2015, en marco de un control rutinario efectuado por la policía de San Francisco (prov. de Córdoba). Entre sus prendas se encontró un revolver Colt calibre 32 marca “Smith & Wesson”.

El nombre de Losada ya se encontraba vinculado a la causa del doble crimen de Frontera. Al determinarse una conexión entre el hecho y el narcotráfico, la justicia ordinaria remitió la causa al Juzgado Federal de Rafaela.

En julio de 2017 Figueroa fue procesado como autor del delito de homicidio calificado por haber sido cometido con alevosía, con el uso de armas de fuego y para consumar otro delito.

Los cotejos balísticos permitieron determinar que el revolver Colt calibre 32 secuestrado a Figueroa efectuó tres de los seis disparos que terminaron con la vida de Chamorro, y el único balazo que recibió Losada en el cráneo.

 

Un crimen con sello narco

Tras el juicio oral y público celebrado en el Tribunal Oral Federal de Santa Fe, se decidió condenar a Franco Figueroa como autor del delito de homicidio calificado por alevosía y por el uso de arma de fuego.

En los fundamentos de los jueces, el primer voto del presidente del tribunal José María Escobar Cello, establece que no pudo probarse que el crimen haya sido cometido para consumar otro delito, vinculado al narcotráfico. Los vocales María Ivon Vella y Luciano Lauría adhirieron a todo lo expresado en el primer voto de los fundamentos brindados a principios de abril.

“No se ha logrado demostrar que efectivamente Losada y Chamorro tuvieran material estupefaciente en su poder al momento de ser asesinados, o que se les hubiera sustraído algún elemento. No existe prueba de rastro alguno de estupefaciente en el vehículo, ni restos de dinero u otro elemento que pueda inferirse que motivó el crimen” precisa el primer voto.

Y sigue que “si bien existen sospechas razonables respecto a que el móvil del homicidio fue quedarse con la droga que las víctimas pretendían vender –lo que motivó el procesamiento del imputado con la inclusión de este agravante-, lo cierto es que no he alcanzado el grado de certeza suficiente para aplicar este agravante”.

Por la espalda

Chamorro y Losada fueron ejecutados con disparos en el cráneo, que Figueroa efectuó desde el asiento trasero del Peugeot 307.

Las tres personas se condujeron a bordo del mismo vehículo un descampado en Frontera, presumiblemente para realizar una transacción narco. El tío de Figueroa, un ex policía, había alertado a la policía de la zona que iba a llegar desde Santa Fe un auto transportando estupefacientes.

Por las pericias balísticas y las autopsias realizadas a los cuerpos, se determinó que Figueroa efectuó los disparos desde el asiento trasero, con dos armas distintas. Luego prendió fuego el automóvil en un intento de borrar las pruebas.

En relación a la alevosía, destaca el magistrado la relación de confianza que existía entre el acusado y las víctimas: “Figueroa conocía previamente a las víctimas, con quienes mantenía vínculos relacionados con transacciones de estupefacientes. Ello me permite aseverar que se valió de esta relación para subirse y trasladarse en el mismo vehículo en el asiento de atrás, sin que aquellos pudieran siquiera sospechar la intención u objetivo final del nombrado. Desde esa posición apoyó el caño de su revolver en la parte de atrás de las cabezas de Losada y Chamorro y disparó sin concederles ni la más mínima oportunidad de defenderse; estando éstos de espaldas, impedidos de realizar cualquier maniobra defensiva.”

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