Quedó preso por una broma macabra a su amiga, que terminó de la peor manera

broma

Milena Salazar murió tras recibir un disparo en el pasillo de su casa, el jueves a la tarde en barrio Pompeya. Su amigo Ángel dijo entre lágrimas que le había querido hacer una broma.


El juez Gustavo Urdiales impuso la prisión preventiva a Ángel M., un joven de 19 años imputado por el delito de homicidio calificado por uso de arma de fuego. El muchacho fue detenido momentos después del hecho cuando esperaba el colectivo en la zona de Ayacucho y 9 de Julio.

El fiscal de homicidios Martín Torres le atribuyó haber disparado de manera intencional a Milena Salazar, cuando la fue a buscar a su casa en 1ro de Mayo al 7000 de barrio Pompeya.

Para el fiscal, Ángel M. actuó siendo consciente del resultado fatídico que puede tener manipular un arma cargada, a pesar de lo que declaró el imputado.

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Lo vieron todos

En los testimonios repasados por el fiscal Torres, el joven fue visto llegar a la casa de la víctima por varias personas. La mamá de Milena lo identificó por la voz cuando llamó a su hija desde la puerta y su padrastro lo vio irse corriendo.

Además, el papá de la víctima manifestó que Ángel le había preguntado por su hija cuando estaba llegando a la casa. Los testigos coincidieron que cuando lo vieron llegar el imputado estaba “tranquilo, normal”.

Por el contrario, al momento de irse, las declaraciones expresan que “salió disparando”.

Una declaración entre lágrimas

Antes del alegato fiscal, el imputado pidió declarar. El joven repitió lo que ya le había manifestado al personal policial al momento de su aprehensión.

Ángel M. dijo que la había ido a buscar a Milena a la casa, y mientras la esperaba en el pasillo empezó a jugar con un arma calibre .22 que tenía en su poder. Cuando Milena apareció por el pasillo, el imputado dijo que había querido “hacerle una broma” sin saber que el arma había quedado “montada”.

Cuando el disparo dio en el pecho de su amiga, se asustó y se fue corriendo. Sé descartó del arma en un baldío y fue hasta la zona de la Esquina Encendida a tomar un colectivo de la línea 15.

Allí fue detenido por el personal policial y dijo que había matado a su amiga por accidente. Además les dijo dónde había escondido el arma. “Tuve miedo que la familia piense que la traicioné”, se excusó entre lágrimas está mañana en la audiencia.

¿Intención o imprudencia?

Al momento de justificar la imputación, el fiscal Torres remarcó que el joven fue a la casa de su amiga, en el barrio donde se había criado, donde no tiene ninguna situación de enemistad con nadie, y que había manipulado un arma de fuego adelante de Milena sabiendo el posible resultado fatídico de ese accionar.

En ese sentido, Torres deslizó que podría tratarse de un homicidio con dolo eventual, si bien en este momento se sostiene la imputación de homicidio doloso calificado.

El representante de la defensa pública, Mario Guedes expresó que la calificación seleccionada por el fiscal es “excesiva”. No está controvertida la autoría en el hecho, que desde el momento de la aprehensión el joven expresó ante el personal policial que “sin querer” le había disparado a su amiga.

En este sentido el defensor intentó demostrar que se trató de una imprudencia por parte de Ángel M. el manipular el arma cargada. “No hay un móvil para sostener que se trató de un hecho doloso intencional” insistió Guedes.

Para el defensor “no hubo intención de disparar, es un caso de imprudencia” e intentó bajar la imputación a la menos gravosa de “homicidio culposo”.

El juez resolvió avalar la pretensión fiscal y Ángel M. seguirá detenido mientras avanza la investigación.

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